Catalanes en pelotas

El naturismo celebra sus primeros 120 años en Cataluña luchando todavía por un espacio social.

En 1892, en Barcelona acababa de abrir consulta el doctor Joaquim Collet y Gurguí, que fue el primer médico naturista que hubo en la ciudad. Meses antes había vuelto de Alemania Jaume Santiveri, fundador de la empresa del mismo nombre y pionero en la difusión del naturismo en Cataluña. Y salía a la venta la primera traducción española de la obra de Sebastián Kneipp, considerado el padre de esta tendencia curativa.

En poco tiempo, el deseo de buscar en la naturaleza un conocimiento y una paz perdidas por la naciente y agresiva segunda industrialización provocó un estallido de grupos, iniciativas y publicaciones. Una efervescencia que afectó igualmente la alta burguesía y el proletariado fabril, confiriéndole una gran popularidad. Las ideas naturistas arraigaron con fuerza en la sociedad catalana; hasta el punto de sobrevivir semiclandestinas tras la guerra civil, y llegar a nuestros días.

Santiveri y el método Kneipp. El naturismo en Europa comienza asociado a una serie de terapias muy antiguas, relacionadas con el agua. En Cataluña existía la Sociedad Hidrológica Médica, que reunía los médicos que ejercían en balnearios. Y en Barcelona funcionaba el Instituto hidroterápico de Barcelona del doctor Luis de Castellarnau, tío del escritor Josep Maria de Sagarra. Sin embargo, las primeras terapias naturistas que llegan a la ciudad son las del fraile alemán Kneipp, que regentaba un sanatorio de refinada clientela a Woerishofen, donde se hacían curas de agua fría y dietas vegetales.

Ese mismo 1892, Víctor Suárez traduce Mi curación medio el agua, primer libro en castellano de Kneipp. El éxito de esta obra provocará un largo pleito entre el autor y el traductor, que la había trabajado sin permiso. Por aquellas fechas, ya han visitado su balneario los doctores catalanes Félix Blanco y Collet y Gurguí. Este pequeño grupo publicará a partir de 1894 la versión española del conocido Almanaque Kneipp.

Sin embargo, el gran impulsor de esta doctrina será Jaume Santiveri, joven que en 1891 regenta una camisería en la calle del Call, y que cae enfermo de tuberculosis. Buscando remedio, termina en manos de Collet, que la envía a Woerishofen. Cuando vuelve empieza a comercializar los productos Kneipp; y en 1897 abre una farmacia al lado de su tienda, donde vende purés vegetales, extractos de hierbas, alimentos naturales y dietéticos. Llega a importar una ducha de Alemania y hace una demostración en la Rambla, que termina a pedradas. En 1914 abre la primera fábrica en Can Tunis, donde se crea la Colonia Santiveri. En aquella época también comercializa los primeros cereales de los hermanos Kellogg´s. El negocio continúa dentro de la familia. Al desaparecer el fundador, se hizo cargo el hijo Benito Santiveri, que murió durante un atraco en 1940. Le siguió su hermano Santiago, de 96 años, que todavía acude cada día al trabajo. Con tres fábricas en España y cerca de 50 tiendas, hoy exportan sus productos a 29 países.

Vetarianisme catalán. Quien conoce bien la historia del naturismo en Cataluña es el sociólogo Josep Maria Roselló. Cree que fue fundamentalmente un movimiento anti-desarrollista, que afectó de manera transversal a varias tendencias ideológicas: “Cuando el naturismo llega a Cataluña comparte las mismas características que en el resto de Europa, pero pronto coge una vertiente popular inexistente en otros países. Es un movimiento que tiene muy poca visibilidad exterior, reducida a los médicos que aplican alguna de sus terapias. Pero es como un iceberg del que sólo se ve la punta, pues consigue muchos seguidores en los ateneos obreros”.

El naturismo catalán, según Roselló, se estructura en cinco corrientes principales: “En primer lugar, el vegetarianismo social y después el vegetarianismo naturista, defendido por doctores que tratan de institucionalizar sus terapias. La Trofología es más populista y entra en pugna con los anteriores. También existe la Libre Cultura, que propugna el nudismo basado en el concepto de estado natural (es natural ir desnudo, comer vegetales y disfrutar de la naturaleza). Y, finalmente, el naturismo libertario, que acepta todas las corrientes anteriores, pero propugna no sólo una regeneración individual, sino social”. Según el estudioso del tema, estos cinco corrientes “estaban de acuerdo en potenciar virtudes morales como la bondad, la justicia o la solidaridad. Sin embargo, cada corriente se desarrolló de manera diferente”.

Botica naturista abierta en la calle del Call de Barcelona en los años veinte del siglo pasado.

A diferencia de otros lugares, el origen del naturismo catalán es más cercano al vegetarianismo que la hidroterapia. Uno de los primeros en hablar de ello es el doctor José Falp i Plana, que a partir de 1895 publica una recopilación de artículos sobre el tema en La Vanguardia. En 1908 se crea la Liga Vegetariana de Cataluña, constituida en un banquete en el restaurante del hotel Mundial Palace. Aquel comida vegetariana para 250 personas reúne a gran parte de la profesión médica catalana y despierta una gran curiosidad entre el público. El menú, lo siguiente: “Entretenimientos Brahma, arroz Pitágoras, empanadas Esaú, habas a la gran Cartuja, tortilla Tolstoi y ensalada Lahmann; pan integral Kneipp, bizcocho helado, fruta, queso, pastas, vino sin alcohol y malta Santiveri “. El acto coincide con la noticia de que Thomas Alba Edison se ha hecho vegetariano.

De repente, Barcelona vive una fiebre por la ensalada. Se inaugura el Restaurante Vegetariano de la calle Pelai, aparece la Revista Vegetariana y el primer recetario de cocina – Cocina Vegetariana, de RP Sansón-, se abre en la Rambla la Pensión Vegetariana, y en el teatro Romea estrena la comedia naturista Manducare. También hay críticos contra el fenómeno, como Santiago Rusiñol, que estrena en el Teatro Español la farsa El triunfo de la carne.

Ya en aquellos años, sin embargo, el conflicto entre los médicos naturistas y los aficionados comienza a hacerse evidente. Así, en 1926 se crea la figura legal del médico naturista, que debe ser licenciado en medicina y acreditar su titulación y quedará prohibido abrir centros naturistas sin estos requisitos. Dos años más tarde, se crea la Federación Naturista de Cataluña; y tiene lugar en Barcelona el IV Congreso Naturista Español.

Naturismo libertario. La segunda ola naturista llega con el nudismo, que había arrancado con la Libre Cultura. En Barcelona nace el grupo Amigos del Sol, que a partir de 1915 comienza a patrocinar el excursionismo en libertad. Lo explican Flo Iñigo y Pep Martín, dos de sus miembros actuales. Este grupo no tenía reglas, ni junta directiva, ni local social; y aún se niega a hacer proselitismo.

Amigos del Sol salió de la agrupación deportiva y excursionista del Ateneo Enciclopédico Popular, y su himno lo compuso Apel·les Mestres. Constituye un puente entre el naturismo vegetariano y el naturismo libertario. Potencian el nudismo, el ejercicio gimnástico y la danza, la alimentación y las medicinas naturales. Fueron pioneros en hablar del ecologismo. Y durante los años treinta fue el grupo más activo en la conservación de espacios verdes, como los caminos de montaña de Montserrat que este grupo señalizó. “Para nosotros es más importante la práctica que la teoría. La nuestra es una utopía arranque sin lugar a publicidad, basándonos en la solidaridad y el amor a la naturaleza”, mantienen Íñigo y Martín.

La revista naturista “Pentalfa”, que llegó a tiradas de 25.000 ejemplares y Almanaque Nudista de 1933.

El nudismo conocerá un gran éxito durante la década de 1920, con la llegada del italiano Nicolás Capo, el padre de la Trofología, proveniente del Uruguay. A pesar de que con planteamientos similares al naturismo existente, siendo la necesidad de abrirse a la clase trabajadora, y eso le sitúa muy cerca del movimiento libertario. La Trofología se basa en la compatibilidad de los alimentos, y pronto dispone de un espacio propio cuando en 1929 se inaugura el Parthenon, en Gavà, o así bautizaron el espacio donde practicaban y difundían sus postulados en la antigua masía de Can Torelló de aquella ciudad. Su fundador es el profesor Capo, que también crea y dirige la revista Pentalfa, que en su momento llegará a tener una tirada cercana a los 25.000 ejemplares.

Muy criticado por la Iglesia, este grupo no sólo difunde el contacto desnudo con los elementos y una dieta saludable, sino que organiza actos culturales de todo tipo, incluyendo la primera boda nudista de la historia. Esto provoca un asalto de los falangistas en 1935 y la persecución de sus miembros, muchos de ellos exiliados tras la guerra civil.

Todo este conjunto de corrientes será muy bien recibido en los ateneos más cercanos al anarquismo. Para los seguidores de esta ideología, las prácticas de regeneración física y moral del obrero resultan fundamentales. Por tanto, no es extraño que algunos de los principales pensadores naturistas fueran libertarios, como Albano Rosell, Josep Elizalde e Isaac Puente. Para este colectivo, el naturismo forma parte de un conjunto de prácticas vistas con simpatía, como el espiritismo, el pacifismo o el esperantismo. Pero no todos los libertarios opinan igual. Hay quien dice que el naturismo es “como querer hacer la revolución con ajos, limones y cebollas”. En este ambiente todo tiene una conciencia moral y política. Y eso provoca la aparición de una nueva generación de naturistas, que ya no buscan cuidado a sus enfermedades, sino un nuevo ideal de vida y transformación social.

Durante la guerra civil, el grupo Pentalfa prueba de abrir incluso un sanatorio para heridos naturistas en Montroig del Camp; mientras, la ministra Federica Montseny autorizó un hospital naturista en Alicante. Pero las necesidades bélicas debilitan las asociaciones, y al terminar el conflicto el movimiento está ya muy dañado.

Presos naturistas libertarios en el patio de la cárcel Modelo de Barcelona en 1933.

La otra Perpiñán. El naturismo catalán está prácticamente deshecho en 1939. Se clausuran centros y revistas, y muchos de sus seguidores están en prisión. Sólo queda en pie el naturismo terapéutico y el vegetarianismo, entonces representados por mosén Josep Angelats, autor de varias obras sobre naturopatía y convertido en un mártir por el franquismo en haber muerto en una checa. El otro superviviente es el doctor Vicente Lino Ferrándiz, que en 1933 había abierto el Instituto Naturista Ferrándiz. Este es uno de los pocos naturópatas que pudo ejercer durante la dictadura. En la posguerra, su consulta fue una de las más visitadas de la ciudad. El doctor Ferrándiz había sido discípulo de los Kellogg’s en el sanatorio de Battle Creek, fue el introductor del quiromasaje y uno de los pioneros de la acupuntura en Cataluña. En 1963 patrocinó el primer Congreso Mundial de las Artes Curativas Naturales, que tuvo lugar en las Drassanes. Actualmente, su hijo -el doctor Jordi Sagrera Ferrándiz- mantiene la consulta naturista de la calle Córcega.

Sin hacer ruido, los colectivos nudistas también se fueron recuperando en la clandestinidad. Oriol Avila tiene 84 años y una larga experiencia. Fue secretario de la Sociedad Vegetariana, primer presidente del Club Catalán Naturista, promotor del Centro de Estudios Naturistas, y dos veces candidato a senador por el Partido Vegetariano. Como dice él mismo: “Soy pacifista y nunca he escondido que soy nudista. Aunque me ducho en verano e invierno con agua fría, tomo baños de sol y juego tres veces por semana al tenis”. Su tío tenía una editorial antes de la guerra, donde habían publicado La verdadera ciencia de curar, de Louis Kuhne: “Luego localizar las revistas de en Capo, y descubrí el nudismo”. En 1945, al terminar la carrera crea una editorial dedicada a libros naturistas. Gracias a ello viaja al extranjero, y en Suiza entra en contacto con los primeros clubes nudistas.

Entonces, los naturistas catalanes hacían su propia peregrinación a Perpiñán para poder tomar el sol desnudos. Fue en Cap d’Agde donde, en 1974, se celebró el XIV Congreso Internacional Nudista, estuvieron todas las asociaciones de nuestro país. Como ya se proponía legalizarlas, el gobierno franquista envió una comisión formada por un médico, un funcionario del Ministerio de Información y Turismo y un sacerdote, que difícilmente debían pasar inadvertidos entre tanta gente desnuda.

El Club Catalán de Naturismo (CNN) se crearía en 1977: “En Francia conocí a muchos catalanes y nos reuníamos en el bar Velódromo. Un naturista anarquista llamado Diego Segura nos dejó nuestro primer local, donde se hizo el acto fundacional del CCN. Quisimos legalizar seleccionados y el ministro Martín Villa nos lo concedió, a condición de estar desnudos en recintos privados y en entornos familiares”. Antes de irme me asegura: “Los únicos que vivimos tranquilos a pesar de la crisis somos los nudistas y los vegetarianos. Cada semana salgo al bosque a recoger hierbas, y me hago unas ensaladas deliciosas. Los germinados y el huertos domésticos son la alimentación del futuro”.

Lucha por las playas. A finales de los años setenta del siglo pasado, el naturismo vuelve a tomar impulso. En ciertas playas de Cataluña y de Ibiza se empieza tímidamente a practicar. En 1978 se edita la revista Integral y en 1982 se funda la Federación Española de Naturismo. El actual presidente del Club Catalán de Naturismo es Joaquim Plana. La asociación es la más veterana de las 16 que forman la federación española. Según explica: “Estamos federados para poder defender los derechos de los nudistas. La nuestra es una actividad que si no se hace frente a otra no genera ningún problema. En privado, todos somos nudistas”.

Explica que el CCN organiza competiciones de natación o excursiones en clubes hermanados de España y Europa. Hoy por hoy, en Cataluña hay dos campings nudistas: El Templo del Sol, a la de los Infantes, y el Relax Nat de Palafrugell. También disponen de la población nudista de El Fonoll, situada cerca de Vallfogona de Riucorb. Aparte, las piscinas Picornell de Barcelona hacen horario nudista, los sábados de 21 a 23 horas, y los domingos (de octubre a mayo) de 16 a 18 horas.

Hoy, el CCN está movilizado por el cambio en la ley municipal de Barcelona de 2011, cuando revocó el derecho a ir desnudo por la ciudad que el propio Ayuntamiento había reconocido en 2004. Según Plana, “nosotros preferimos hablar de playas de tradición nudista, y no de playas nudistas. Son lugares que hace años que tienen esta actividad. Ni el código penal, ni la ley de costas lo prohíbe. La mala imagen de los turistas medio desnudos por la ciudad se ha aprovechado para cargar contra los colectivos nudistas. Nos han echado de la playa de San Sebastián para favorecer intereses hoteleros; y sólo queda la de la Mar Bella. Hemos presentado recurso al Ayuntamiento. El objetivo sería que nudistas y no nudistas pudiéramos compartir espacio, respetándose los unos a los otros”. La lucha por volver al paraíso sigue.

Fuente: elpais.com/ccaa/ Autor: Xavier Theros (texto original en catalán).

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