Cap d’Agde, una cierta idea de libertad, retrato de este lugar emblemático

A principios de la década de 1950, los hermanos Oltra tuvieron la idea de crear un campamento naturista en Agde. El balneario es hoy mundialmente conocido a través de sus historias entrelazadas de naturismo y libertinaje…

A principios de la década de 1950, dos hermanos, René y Paul Oltra, trabajan en el viñedo de sus padres cerca del mar, cerca del pequeño pueblo de Agde. Por la noche, les gusta ir a nadar desnudos y notar que cada vez más nadadores, incluidos los alemanes, hacen lo mismo. Los dos hermanos entonces tienen la idea de crear un campamento naturista que verá el día en 1954. Nació el balneario…

Hoy, el pueblo naturista de Cap d’Agde en Hérault, goza de una reputación sulfurosa. De hecho, el sitio se presenta sistemáticamente como el lugar de todos los excesos y la cita de swingers en todo el mundo. Sin embargo, si el espíritu naturista heredado de los años 70 afirma ser diferente del espíritu libertino actual, una palabra siempre regresa y es aceptada por unanimidad en ambos mundos: la palabra “libertad”.

Desde el pequeño campamento naturista de los años 50 de los hermanos Oltra, hasta el pueblo de hoy, eldorado de los libertinos, la historia de una mutación sin igual se escribió en este lugar.

Más allá de la escisión “naturista-libertinos”, este documental nos da a entender la historia y los mecanismos que condujeron a esta evolución. Una película para comprender mejor quiénes son las personas que pueblan este lugar durante un día, una noche, una semana, la época de vacaciones o todo el año.

Cap d’Agde, una cierta idea de libertad
Una película dirigida por Marc Nardino y Carole Mangold vista el lunes 9 de septiembre en la segunda parte de la noche en France 3 Côte d’Azur y France 3 Provence-Alpes.
Coproducción YN Productions, La Cuisine aux Images y France Televisions.

Fuente: france3-regions.francetvinfo.fr/provence-alpes-cote-d-azur Texto: Florence Brun & Sébastien Lemaire (texto original en francés).

Los orígenes de la Federación Francesa de Naturismo

Cuando Albert Lecocq decidió crear la Federación Francesa de Naturismo en 1948, se encontró con muchas dificultades con diferentes corrientes de pensamiento más o menos cercanas al pensamiento naturista. Las formaciones espiritistas, ideológicas y teosóficas, la mayoría de las cuales no eran partidarias de la desnudez, se invitaron a la primera reunión para defender la idea de un movimiento naturista cercano a las ideas del Dr. Carton. No estaban necesariamente en contra de la desnudez, pero estas diferentes corrientes de pensamiento trajeron una verdadera cacofonía dentro del movimiento.

Aquí hay un extracto de “Vivre Nude” de Marc-Alain Décamps que arroja luz sobre este episodio:  Cuando se trata de fundar la Federación Francesa de Naturismo, él (Albert Lecocq) convocó a los líderes de las asociaciones practicantes, y un celoso amigo convocó a todos los naturistas no nudistas sin su conocimiento. Hubo vegetarianos religiosos (no consuman lo que proviene del coito impuro), biopsias vegetarianas (no siendo cómplices de ningún asesinato de la vida, ni carne, ni pescado, ni zapatos de cuero), el vegetarianos higiénicos (no es saludable comer cadáveres en descomposición), vegetarianos estrictos (sin carne, sin huevos, sin leche, sin mantequilla, sin queso), lactarios, frugívoros, cereales, alimentos crudos, dietistas, macrobióticos y aquellos que piensan que el vegetarianismo da más fuerza y ​​resistencia con, en última instancia, tantas reglas de dieta como individuos. Hubo partidarios del retorno a la naturaleza, comunidades agrarias, cultivo natural del suelo, productores de productos naturales (miel en lugar de azúcar, pan integral, etc.), comerciantes que eran inquilinos de tiendas de alimentos saludables. Productos dietéticos, vida clara, vida sana, etc., editores de pequeñas publicaciones que ensalzan estas prácticas, adventistas del séptimo día, mazdazanos, rosacruces, teósofos, antroposofistas, orientalistas, yoguis, budistas, zen, steineristas. pacifistas, ciudadanos del mundo, activistas de la Sociedad para la Protección de los Animales, antiviviseccionismo y antivacunas, esperantistas o partidarios del volapük, etc. Este es el entorno donde nace el nudismo y en muchos otros países la situación es la misma. El nudismo forma una sociedad oculta y minoritaria que se recluta entre otras sociedades del mismo orden.

Según Albert Lecocq, nada podía salir de esta torre de Babel y el único remedio era rehacer la reunión quince días después con los únicos nudistas, el 28 de octubre de 1948, donde se fundó el FFN.

Fuente: Coeur Naturiste (texto original en francés).

Robert Mapplethorpe: retratos, desnudos y erotismo

Fallecido en 1989, el fotógrafo fue autor de una obra audaz y controvertida, que abarcó desde imágenes de celebridades hasta escenas de sadomasoquismo. De familia católica e íntimo amigo de Patti Smith, Mapplethorpe se involucró de cerca con lo que quería mostrar: la desconocida escena under de Nueva York.

Solo tres meses después de la muerte de Robert Mapplethorpe, en marzo de 1989, a los 43 años, su retrospectiva The Perfect Moment aterrizó en Washington D.C. La muestra exhibía 175 fotografías, entre las que se encontraban sus retratos de celebridades del ambiente neoyorquino, algunos bodegones de naturaleza muerta y sus imágenes más polémicas: el Portafolio X, una serie de fotografías que mostraban escenas de sadomasoquismo y homoerotismo. Las imágenes fueron condenadas por el senador republicano Jesse Helms, quien emprendió una campaña contra el apoyo al arte “obsceno” con fondos públicos. La Corcoran Gallery, sede de la muestra, decidió cancelar la exhibición, que contaba con financiamiento estatal. La polémica se reeditó cuando The Perfect Moment llegó al Centro de Arte Contemporáneo de Cincinnati, en marzo de 1990. Grupos conservadores exigieron para que se retirara la muestra y el museo tuvo que enfrentar un juicio por el contenido exhibido. Finalmente, fueron absueltos de los cargos de obscenidad que se les imputaba.

“¿Qué les dirías a esas personas que te acusan de tener una mente sucia?”, pregunta una reportera al fotógrafo, en una escena del documental Mapplethorpe: Look at the pictures (2016). “No sé qué significa eso exactamente. Creo que todos están involucrados de una manera u otra con la sexualidad, así que si crees que el sexo es sucio, todos tienen una mente sucia”, responde Mapplethorpe.

Más allá de las polémicas por su contenido, la obra de Robert Mapplethorpe significó un punto de inflexión en la fotografía contemporánea. “El trabajo de Mapplethorpe y sus significados no son estables ni estáticos, sino que están continuamente abiertos a la reinterpretación a medida que otros artistas ofrecen enfoques alternativos para la creación de imágenes”, explican a Culto Lauren Hinkson y Susan Thompson, curadoras de Implicit Tensions: Mapplethorpe Now, la muestra que el Museo Guggenheim de Nueva York exhibe hasta 2020.

A 30 años de su muerte, el museo revisa la obra del fotógrafo y también cómo su visión “se ha metabolizado en varios puntos a lo largo de las décadas por sus propios contemporáneos, y por una generación más joven de artistas que trabajan hoy”, añaden desde el Guggenheim, institución que en 1993 recibió la donación de 194 obras del fotógrafo, entregadas por la Fundación Robert Mapplethorpe.

Comienzos artísticos

Nacido en Long Island, Nueva York, en 1946, Mapplethorpe fue el el tercero de seis hermanos y creció bajo el rigor de una familia católica. Mientras su madre soñaba con la idea de que Robert se ordenara sacerdote, su padre prefería que incluso estudiara publicidad antes que artes. Finalmente, en 1963 entró al Instituto Pratt, en Brooklyn, donde estudió dibujo, pintura y escultura, artes que exploró mucho antes de involucrarse definitivamente con la fotografía.

En 1969 se fue a vivir con Patti Smith a una habitación en el Hotel Chelsea. Se habían conocido tres años antes, cuando la cantante llegó desde Chicago con la esperanza de empezar una nueva vida en Nueva York. Smith llevaba la dirección de unos amigos donde pensaba alojar, pero en lugar de ellos se encontró con Mapplethorpe. “Entré en la habitación. Había un muchacho dormido encima de una sencilla cama de hierro. Era pálido y delgado, con una oscura mata de pelo rizado. Tenía el torso desnudo y collares de cuentas alrededor del cuello. Me quedé quieta. Él abrió los ojos y sonrió”, recuerda la cantante y poeta en su libro Éramos unos niños (Lumen, 2010), donde relata su relación con Mapplethorpe. Fue el primer encuentro de la pareja, que mantuvo un estrecho vínculo hasta la muerte del fotógrafo, en 1989.

En un principio la producción de Robert eran sobre todo dibujos y collages, pero en el Hotel Chelsea conoció a Sandy Daley, una artista que vivía en la habitación contigua y que lo motivó a explorar en la fotografía con una cámara Polaroid que le prestó. “Fui su primera modelo. Se sentía cómodo conmigo y necesitaba tiempo para definir su técnica”, diría Smith en su libro con el que se adjudicó el National Book Award 2010.

Aquellas polaroids fueron sus primeros trabajos fotográficos. Entrados los años 70, Mapplethorpe ya encontraba su mirada artística y en 1973 montó su primera exposición individual, donde exhibió sus polaroids, que incluían autorretratos y retratos de su círculo cercano. En la medida que adquirió notoriedad, también retrató a las celebridades de la época: Andy Warhol, Debbie Harry, Grace Jones, Isabella Rossellini, David Hockney, entre otros.

Icono del retrato under

Al mismo tiempo que Mapplethorpe se concentraba en la fotografía como su arte definitivo, y por el cual hasta hoy es reconocido, también asumía su homosexualidad. No lo hizo solo en el aspecto personal y sincerándose en su relación con Patti Smith, sino que también como un tema que le interesaba documentar.

Así, a partir de fines de los 70, la fotografía de Mapplethorpe tomó un nuevo rumbo. Fue en esa época cuando comenzó su interés por retratar la escena underground del sadomasoquismo en Nueva York. Visitaba de manera recurrente el Mine Shaft, un club gay ubicado en Manhattan, y también en sus sesiones de estudio incorporó elementos del bondage y S&M. Los cuerpos desnudos, los primeros planos de genitales masculinos, las vestimentas de cuero, las cuerdas y los látigos fueron protagonistas en sus imágenes, las que a pesar de lo explícitas, ganaban sutileza a través del blanco y negro. Lo que Mapplethorpe buscaba a través de sus fotografías era borrar el límite entre lo que se consideraba pornográfico y el arte. “Estoy buscando lo inesperado. Estoy buscando cosas que nunca antes había visto… Estaba en condiciones de tomar esas fotos. Sentí la obligación de hacerlas”, dijo en 1988 en entrevista con ARTnews.

Probablemente fue en la etapa más elogiada de su carrera artística cuando a Mapplethorpe comenzaron a perseguirlo dos cosas. En 1986 fue diagnosticado de Sida, lo que lo llevó a acelerar su producción artística de los últimos años. A su vez, se preocupó de custodiar su legado artístico y trabajó en la creación de la Fundación Robert Mapplethorpe, la que, además de difundir su obra, financia investigación médica para la cura del VIH y Sida. Por otro lado, su gran retrospectiva The Perfect Moment, que giraría por Filadelfia, Chicago, Washington DC, Hartford, Berkeley, Cincinnati y Boston, entre 1989 y 1990, fue objeto de críticas y debate por el contenido explícito de las fotografías, polémica que llegó al Congreso. Sin duda, tanto antes como después de su muerte, la obra de Mapplethorpe conmocionó a Estados Unidos.

“¡Look at the pictures!”, decía en 1989 el senador y líder del movimiento conservador Jesse Helms, mientras mostraba las fotografías más explícitas de Mapplethorpe en el Congreso. El episodio de Helms fue de alguna forma la cara política de las críticas que cayeron sobre la obra de Mapplethorpe, a quien describía como un “conocido homosexual que murió de Sida y que promovió la homosexualidad”. La polémica causó la cancelación de la muestra en Washington.

La muestra que ahora presenta el Guggenheim explora, además, cómo el legado de Mapplethorpe se ha reflejado en fotógrafos como Rotimi Fani-Kayode (Nigeria), Lyle Ashton Harris (EEUU), Glenn Ligon (EEUU), Zanele Muholi (Sudáfrica), Catherine Opie (EEUU) y Paul Mpagi Sepuya (EEUU). “La muestra mapea cómo estos artistas han reclamado, rechazado, polemizado y trazado críticamente las implicaciones y la dinámica de poder de las imágenes de Mapplethorpe, proporcionando perspectivas nuevas y matizadas sobre la identidad y la diferencia”, explican desde el museo.

Provocativo y audaz, a 30 años de su muerte, la obra de Mapplethorpe está viva.

Fuente: culto.latercera.com Texto: Paula Valles.

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Almería año 1978: Inaugurado el primer camping nudista español

Bajo el auspicio de la Asociación Naturista de Andalucía (ANA), entidad legalizada hace más de cinco meses y miembro de la recién nacida Federación Española de Naturismo (FEN), afiliada y reconocida por la Federación Naturista Internacional (FNI), el pasado día 1 de septiembre 1978 ha sido inaugurado en la provincia de Almería el primer camping naturista que se abre en la Península desde el final de nuestra guerra civil.

“Al parecer, en España existe todavía un concepto equivocado de lo que es el naturismo, confundiéndolo pura y simplemente con la práctica del nudismo”, dice el presidente de la ANA, Branco Bruckner (D.E.P.), un ingeniero agrónomo yugoslavo nacionalizado español hace años y funcionario del Ministerio de Agricultura. “Aquí, debido principalmente al ostracismo y la mala propaganda realizada durante los últimos cuarenta años, no son pocos los que piensan que el naturismo es algo inmoral, cosa que no puede estar más lejos de la realidad. Los naturistas son gente mucho más moral e íntegra que la mayoría de los bañistas de nuestras playas. Lo único que nosotros pretendemos es vivir en armonía con la naturaleza, haciendo, por supuesto, vida familiar, pero sin molestar ni ser molestados. La inmoralidad, pues, no hay que venir a buscarla a nuestros campos y playas, sino a las de Benidorm o Torremolinos”.

Armonía y naturaleza

Según la definición adoptada en 1974 durante el congreso mundial de naturistas celebrado en la ciudad francesa de Arde, el naturismo es “una forma de vivir en armonía con la naturaleza, caracterizada por la práctica de la desnudez en común, con la finalidad de favorecer el respeto a uno mismo, a los demás y al medio ambiente”. Se trata de un movimiento naturalista y ecologista que defiende, por un lado, la acomodación e integración del hombre con el medio ambiente natural, y por otro, la conservación de dicho medio ambiente, luchando contra los atentados que se cometen en todos los sentidos en detrimento del mismo. El naturismo se declara, asimismo, como movimiento internacional, antropológico, humanista, social, apolítico, deportivo y, sobre todo, familiar, ya que son las familias -frecuentemente varias generaciones juntas- las que constituyen su base. Por último, los defensores y practicantes del naturismo lo definen también como movimiento liberador, pues intenta “superar los ancestrales tabúes del cuerpo humano, desvelándolo tal como lo hizo la naturaleza”. Como consecuencia de todo esto, el espíritu de franqueza, amistad y alegría, se patentiza y destaca por encima de todo en los centros naturistas, cosa que cualquiera puede ya comprobar, efectivamente, en el recién abierto camping almeriense, a pesar de los pocos días que como tal lleva funcionando.


División de opiniones en el pueblo

Situado a unos once kilómetros de la localidad de Mojácar, en el noreste de la provincia de Almería, el camping Las Palmeras tiene su entrada por la carretera de Vera a Garrucha, justo unos tres kilómetros antes de llegar a las playas de este modesto pueblo portuario. Cuenta con emplazamiento para cuatrocientas tiendas unos treinta apartamentos familiares, piscina, supermercado y bar-restaurante, todo ello en medio de una enorme arboleda de eucaliptus y palmeras. La posesión del carné de ANA, la FEN o la FNI es, preceptiva para poder acampar y los precios que rigen en Las Palmeras (ochenta pesetas por persona y día) pueden considerarse totalmente normales e incluso por debajo de los habituales en campings españoles de similar categoría. La dirección del mismo corre a cargo de sus actuales propietarios, un matrimonio alemán que lleva un año afincado en España y que acaban de hacerse naturistas a raíz de la legalización de ANA el pasado 23 de marzo. Lógicamente, la transformación del camping en zona privada para uso exclusivo de los practicantes del naturismo ha sido acogida en Garrucha con manifiesta disparidad de opiniones. Desde la abierta simpatía que hacia el naturismo muestran ya, en general, los jóvenes habitantes y residentes de la zona, hasta los naturales recelos y movimientos de oposición observados entre los círculos más tradicionalistas y conservadores del pueblo. Para el maestro albañil que actualmente trabaja en la construcción de una nueva serie de apartamentos en el camping el tema no merece, sin embargo, mayor atención por parte de sus paisanos. “A mí no me parecen bien ni mal”, dice. Y añade: “Por mí, que cada cual haga lo que mejor le parezca, para eso hemos pedido la libertad. Yo, desde luego, no traería aquí a mi familia, pero reconozco que esta gente no se mete con nadie y son tan normales cómo usted y como yo. Además, que a nadie le disgusta ver mozas en cueros vivos, ¿verdad?”.

El encargado del supermercado, por su parte, sí ha detectado algún sentimiento de oposición entre la gente del pueblo, sobre todo entre las personas mayores y chapadas a la antigua, que nunca están conformes con estas ideas que llegan de por ahí. La opinión generalizada que hemos podido recoger entre los españoles que trabajan en el camping o que tienen algún tipo de relación con el mismo (los repartidores de bebidas, el panadero, etc.) es la de que “prácticamente no existe ninguna diferencia entre ir desnudos o bañarse con un tanga de esos que no tapan ni los pelos, y que tanto abundan en la misma playa de Garrucha”.

“Para mí que esto es más sano”, dice finalmente el tendero. “A los tres días de ver a todo el mundo en pelotas, te acostumbras y deja de llamarte la atención. Yo veo ya los cuerpos desnudos como la cosa más natural del mundo”.

Veinte millones de turistas en potencia

Aunque ya antes de la segunda guerra mundial existían movimientos naturistas minoritarios en varios países europeos, el naturismo como movimiento masivo tiene una antigüedad de unos veinte años. Aparte de los países nórdicos, tan imbuidos del espíritu naturista que ni siquiera necesitan formalizar asociaciones para su práctica, los que cuentan con mayor número de miembros federados son Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos, Bélgica, Francia, Suiza, Austria y Canadá. Nada menos que un total superior a los veinte millones de personas de todo el mundo son miembros de la FNI -casi ocho millones y medio tan sólo en Alemania- y suponen en la actualidad un potencial mercado turístico de grandes posibilidades para nuestro país. La importancia de contar con campos y playas para la práctica ordenada y controlada del naturismo puede, efectivamente, explicarse con la simple referencia de los casos de otros lugares del área mediterránea, como la isla de Córcega o Yugoslavia, donde sólo en lo que va de año el 75% y el 25%, respectivamente, de los turistas que allí han entrado pertenecían a la FNI.

De ahí, precisamente, el interés con que la iniciativa de la ANA -entre cuyos fines no aparece por ningún sitio el lucrativo- ha sido acogida por parte de la Mancomunidad Turística de la Costa de Almería (Almantur) y el apoyo qu esta entidad presta a la asociación que preside el ingeniero Bruckner. No en balde, el auge del naturismo en la provincia puede servir de acicate para levantar la no demasiado boyante industria turística almeriense, convirtiéndo se en una futura e importantísima fuente de ingresos para la deprimida economía provincial. Y no hay que olvidar que Almería tiene 195 kilómetros de litoral, con numerosas, y variadas calas desérticas y deshabitadas, que sin, duda la con vierten en uno de los rincones de Europa más idóneos para la creación de centros naturistas.

Los precios de afiliación a la ANA -que dan igualmente derecho al carné de la FNI- varían desde las mil pesetas de cuota anual para mujeres u hombres solos hasta las 2.000 para las familias con hijos menores de dieciocho años, pasando por las 1.500 para las parejas. Aparte de otras doscientas, cuatrocientas y trescientas pesetas, respectivamente, para la emisión del carné. Los hombres solos necesitan ser presentados por dos familias, o dos parejas de socios para su admisión en la asociación.

Fuente: elpais.com Texto: Eduardo Castro.