Desnud Arte: Ryan McGinley

Ryan McGinley saltó a la fama cuando tenía poco más de veinte años después de distribuir copias de un portafolio de fotografías autoeditado. Desde entonces, se ha hecho conocido como el artista más joven, a la edad de 23 años, en presentar una exposición individual en el Whitney Museum of American Art. Su trabajo gira en torno a la vida y la juventud de familiares y amigos en la cultura contemporánea, y particularmente en el Lower East Side.

Si bien sus primeros trabajos presentaban temas más cándidos y documentales, comenzó a explorar desde 2003 la posibilidad de fotografiar situaciones dirigidas. Desde entonces se ha hecho conocido por retratos de estudio y paisajes con cuerpos en acción o perdidos en la contemplación.

Las modelos de McGinley suelen estar desnudas, aunque nunca sexualizadas. McGinley ha dicho: “Creo que la mayoría de la gente mira [la desnudez] sexualmente, pero creo que todo el mundo se ve más sexy con la ropa puesta”.

Más información, exposiciones, porfolios, libros, biografía, etc. en su website: Ryan McGinley.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las imágenes puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

Vídeo relacionado:

El video “Gobbledigook” se publicó el 27 de mayo de 2008 en SigurRos.com. Fue filmado en mayo de 2008 por Arni & Kinski, quien anteriormente dirigió los vídeos de la banda: “Glósóli”, “Viðrar vel til loftárása” y “Hoppípolla”, además de colaborar con el fotógrafo Ryan McGinley, cuyo trabajo se ha utilizado como la portada del álbum “Með suð í eyrum við spilum endalaust” y los sencillos consiguientes. El director de fotografía Christopher Doyle filmó el vídeo.

“Con un zumbido en nuestros oídos jugamos sin cesar” (Með suð í eyrum við spilum endalaust) el vídeo muestra a un grupo de aproximadamente diez adultos jóvenes desnudos que juegan, bailan, corren, saltan en plena naturaleza al ritmo de la música.

Desnud Arte: Kendric Tonn

Nacido en 1982, Kendric obtuvo una licenciatura en inglés de Sewanee: The University of the South en 2004. Indeciso sobre su futuro, vivió en Japón durante un año, viajando, enseñando y, sobre todo, dibujando, antes de decidir buscar una formación artística formal. Estudió en la Academia de Arte de Florencia, de la que se graduó en 2010.

La experiencia humana siempre ha estado en el centro del trabajo de Kendric: preocupaciones, temas e historias humanas perdurables, y fundamental para eso, el más universal de todos los temas, la figura humana. Sus pinturas, cualquiera que sea el tema que tengan, representan a personas individuales abiertas a sentimientos comunes.

Kendric está representado por Brandt-Roberts Gallery en Columbus, Ohio y Nyx Gallery en Cambridge, Massachusetts.

Más información, exposiciones, porfolios, libros, biografía, etc. en su website: Kendric Tonn.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las imágenes puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

El cautivador pudor de Afrodita Cnida, la primera escultura de una mujer desnuda del mundo clásico

El pudor de la diosa del amor y el sexo marcó el arte occidental. (Detalle de grabado de Afrodita de Cnidos de Claude Randon 1674 – 1704).

En el siglo IV a.C. Praxíteles, el más célebre escultor de Grecia de ese entonces, hizo algo escandaloso: una estatua de una mujer desnuda.

Durante más de tres siglos y medio, el mundo clásico se había acostumbrado a ver la figura de hombres en toda su gloria, pero ésta era probablemente la primera escultura de una figura femenina de tamaño natural sin nada que ocultara sus partes íntimas.

La isla de Kos le había comisionado una estatua de Afrodita y él había hecho dos: en una de las versiones, la diosa del amor, la belleza, el placer y la pasión estaba vestida.

En la otra, sin ropa, con una mano haciendo un gesto para intentar en vano esconder algo de su belleza inmortal, mientras que la otra sostenía algo de tela, quizás una prenda de vestir o una toalla.

Horrorizados frente a tal visión, los isleños de Kos decidieron adquirir la diosa recatada; sin tales remilgos, la vecina ciudad de Cnidos aprovechó la oportunidad y se llevó a la deidad despreciada a casa, para que desde su templo bendijera los viajes de los barcos que pasaran por sus costas.

Una revolución

Esa primera representación del cuerpo femenino desnudo en el arte fue una revolución.

Praxíteles había roto con la tradición de cubrir a las mujeres, pero igual de importante, señala Mary Beard, historiadora del mundo clásico, es que su Afrodita “no se está exponiendo descaradamente ante nosotros: aparece como si la hubiéramos sorprendido por casualidad cuando está a punto de tomar un baño o acaba de salir de él. Con una mano, se cubre modestamente”.

Uno de los desnudos más polémicos del arte occidental: la primera escultura de una mujer desnuda de tamaño natural en el mundo griego y probablemente en Occidente.

“Es como si el escultor nos estuviera dando una excusa para ver a la deidad desnuda”, apunta Beard en el documental “El impacto del desnudo” de la BBC.

Así, “Praxíteles estableció esa inquietante relación entre la estatua de una mujer y un espectador masculino supuesto que nunca se ha perdido en la historia del arte europeo”.

En el centro del mundo

Pero quizás no habría tenido tal impacto de no ser por la osadía de la población de Cnidos, una ciudad helénica en el suroeste de Asia Menor -ahora en la península de Datça en la actual Turquía-, que estaba en el centro de las rutas comerciales de Alejandría a Atenas, y su puerto protegía a los marineros de los etesios, esos fuertes vientos del mar Egeo que soplan de mayo a septiembre.

El santuario que albergaba a Afrodita Euploia o ‘Afrodita del buen viaje’, que era su nombre en su calidad de diosa del mar, era “completamente abierto, para permitir que la imagen de la diosa pudiera ser vista desde todos los lados, y se cree que se hizo de esta manera con la bendición de la diosa misma”, según contó más tarde el escritor romano Plinio el Viejo, para quien la escultura esa no era sólo la mejor de Praxíteles, sino también la mejor del mundo entero.

Estaba lejos de ser su único admirador. La Afrodita Cnidea, como se le llegó a conocer, cautivó con su belleza el mundo antiguo.

Los habitantes de Cnidos estaban tan orgullosos de su diosa que la pusieron en sus monedas.

“Más tarde el rey Nicomedes [de Cos] trató de comprársela a los cnidios, prometiéndoles liberarlos de su enorme deuda estatal”, relató Plinio el Viejo en su “Naturalis historia”.

“Pero los cnidios se mantuvieron firmes en su decisión, y acertadamente, ya que fue la obra de Praxíteles la que hizo famosa a Cnido”.

La más bella del mundo

Efectivamente, la ciudad se hizo prominente, convirtiéndose en un destino de peregrinaje.

La escultura era considerada como una de las más deseables de su tiempo, literal y metafóricamente.

Plinio observó que algunos visitantes terminaban “sobrecogidos por el amor hacia la estatua”.

“Erōtes” o “Amores”, una obra asociada al autor sirio Luciano de Samosata, habla sobre un noble que se obsesionó tanto con la imagen de Afrodita que pasó la noche en el templo e intentó copular con la estatua. Al ser descubierto por un custodio, sintió tal vergüenza que se arrojó por un acantilado al mar.

Otros escribieron poemas y alabanzas admirando la forma en que el mármol cobraba vida en la redondez de sus muslos, la perfección de su trasero y la sensualidad de su boca entreabierta.

Contrasta y compara. Esta es una copia de una escultura de Praxíteles de un hombre desnudo: ningún recato necesario pues por 350 años se venía mostrando todo lo humano… masculino.

En un estilo más ligero, un epigrama lírico cuenta que la diosa Afrodita misma fue a Cnidos para ver la escultura. Al reconocer su perfecta semejanza, se preguntó: “Paris, Adonis y Anquises me vieron desnuda. Eso es todo lo que sé. Entonces, ¿cómo lo logró Praxíteles?”.

Otro similar, que se le atribuye a Platón, cuenta que, tras observar la estatua por todos los lados, la diosa dijo: “¿Cuándo me vio Praxíteles desnuda? Praxíteles nunca vio lo que no era correcto ver: su herramienta esculpió una Afrodita que le gustaría a Ares (dios olímpico de la guerra y amante de Afrodita)”.

Y, a pesar de ser producto de la imaginación, esos epigramas translucen la genialidad del artista que no sólo se desvió de la tradición representando al cuerpo femenino sin recato, sino mostrando dioses no como seres distantes y majestuosos para reverenciar, sino más emotivos y vulnerables, dotándolos de una gracia más humana.

Una ruptura que, según los conocedores, fue tan importante en ese entonces como el impresionismo en la modernidad.

Venus púdica

En el caso particular de la Afrodita Cnidea, los muchos escultores que siguieron la pauta de Praxíteles en el mundo clásico, adoptaron pretextos similares para presentar a la mujer o diosa como recatada y desvestida, dándole a todo observador una excusa para admirarla sin pudor.

De hecho, es también conocida como La Venus Púdica, nombre que además se utiliza además para describir esa pose clásica en el arte occidental en el que la mujer desnuda en cualquier posición intenta esconder sus partes íntimas de la mirada de otros.

“Cuando, siglos después, amantes del arte desde el Renacimiento en adelante alabaron los logros de los antiguos, quedaron cautivados por esas tímidas diosas”, señala Beard.

Y los artistas plasmaron esa admiración en sus propias obras.

Una de las Venus púdicas más hermosas de la historia.

La pose, sin embargo, fue perdiendo su atractivo con el paso de los siglos y los cambios sociales.

Los críticos empezaron a señalar que le negaba al sujeto femenino el poder en su sexualidad y que la idea de que fuera atractivo ver a una mujer tratando de proteger su cuerpo desnudo de miradas no deseadas, era inquietante.

En 1863 el pintor francés Édouard Manet le asestó un golpe con su obra Olimpia.

Olimpia aparece dueña de su cuerpo, mirando sin vergüenza a quien la mira. No le teme a los deseos. No es vulnerable. No está expuesta a una intromisión no consensual. Su desnudez es su decisión.

La Olimpia de Manet no es una chica tímida y recatada; no está a merced de los hombres.

Misterio

La célebre Afrodita Cnedia original desapareció. No se sabe exactamente cómo. Hay quienes piensan que fue llevada a Constantinopla o que fue destruida en un incendio, pero la verdad es que es un misterio.

Lo que sabemos de ella es gracias a las descripciones y a copias hechas a ojo. Varias copias.

A lo largo de los siglos, muchos hicieron realidad su deseo de poseer a Afrodita Cnedia.

Generaciones de artistas hicieron imitaciones fieles y otros más juguetones, en las que le ponían la otra mano para tratar de cubrir el pecho o le quitaban ambas para que mostrara todo.

Hubo hasta una que, de frente, estaba vestida, pero se levantaba el vestido por atrás.

Y algunas de ellas están hoy en día en los museos: la Venus Colonna (Venus es el nombre romano de Afrodita), la Venus Capitolina, la Venus Medici, la Venus Barberini, la Venus di Milo, la Venus de Borghese, la Afrodita Kallipyrgos (que se traduce como la ‘Afrodita con el buen trasero’)…

Te dejamos en compañía de tres de ellas.

Afrodita Cnedia inspiró a generaciones de artistas de todo el mundo antiguo a hacer copias, como -de izquierda a derecha- la Venus Capitolina (II o III a.C.), Venus de Medici (I a.C.) y Colonna Venus.

Fuente: BBC News Mundo.