Al calor del agua

Las aguas termales generadas por la gran cantidad de volcanes en la geografía japonesa, dieron origen hace siglos al uso de espacios donde la población pudiese beneficiarse tanto física como espiritualmente de esta agua rica en minerales y a una temperatura más alta.

Nyuto Onsen

De los aproximadamente mil quinientos volcanes que hay en el mundo, el 7% se encuentra en Japón, 110 volcanes activos. Esto que podría asustar a muchos, es en realidad una fuente de ingresos y un beneficio para la salud de los ciudadanos y visitantes de las aguas termales del país del sol naciente.

¿Qué es un ‘onsen’?

Onsen de lujo, fecha desconocida

La respuesta sería: un complejo hotelero que cuenta con baños o aguas termales, pero si se quiere profundizar en el sentido japonés, la respuesta se vuelve más compleja.

En 1948 se crea la Onsenhou –Ley de aguas termales– para proteger las aguas y a las personas que las utilizan. Para ser considerado onsen, el lugar debe cumplir algunas normas, por ejemplo, que en el punto de salida el agua esté a 25 grados Celsius, o que contenga de forma natural al menos uno de los 19 elementos químicos o minerales que estipula la ley.

Tsurunoyu Onsen

Los baños termales se usan en Japón desde el período Nara (710-794) según su primera aparición en textos escritos. En el nihon shoki –Crónicas de Japón– del año 720, se dice que se utilizaban en rituales sintoístas de purificación y que entre sus usuarios estaban los emperadores. Entre los más antiguos onsen se mencionan el Dogo, en cuyos alrededores se han encontrado restos de cerámica con más de 3 mil años de antigüedad. Otros son el Arima, el Akiu, el Nanki-Shirahama y el Tamatsukuri.

Los monjes budistas creían que el baño de aguas termales alejaba las enfermedades y atraía la buena fortuna, razón por la cual algunos templos tenían facilidades para bañar enfermos y también a los pobres.

Ryokan Nasu Onsen

En el período Heian (794-1185) los poblados donde se encontraban aguas termales terminaban convirtiéndose en Onsen machi –pueblos o aldeas para atender a los visitantes–. En un principio las termas eran frecuentadas por todas las castas, pero al llegar al período Kamakura (1185-1333) pasan a ser visitadas solo por los nobles, incluso se cuenta que el Daimyo –señor feudal– Takeda Shingen tenía 10 onsen secretos en sus tierras para uso propio y el de sus soldados.

Tres siglos más tarde, en el período Edo (1603-1867), volverían a ser accesibles a todos: los samurái, artesanos, agricultores y comerciantes. A finales del período arribaron misioneros cristianos, que al ver a hombres y mujeres bañándose desnudos les pareció una inmoralidad e influyeron en el gobierno que luego prohibió el baño mixto.

Hoheiko Onsen

En la actualidad

Japón cuenta con más de 27 mil onsen con diversas características en toda su geografía, aunque todos mantienen el uso medicinal. Desde el período Edo se estableció la norma Isshukan hitomeguri, es decir, que los tratamientos termales debían durar una semana para curar los males. En la actualidad estudios de las propiedades de los elementos en el agua, son utilizados por los onsen para su publicidad enfatizando los minerales y sus efectos curativos. La lista incluye aflicciones que van desde cortadas, desórdenes ginecológicos o diabetes, entre muchos otros.

Atami Onsen

Algunas reglas se han mantenido a través de los tiempos, por ejemplo, muchos onsen separan a sus huéspedes por sexo, por lo que conviene conocer el kanji –caracteres logográficos utilizados en china y Japón– para no equivocarse de recinto, la pronunciación de las palabras sería onna –mujer– y otoko –hombre–; otra que permanece es sobre los tatuajes, los cuales están relacionados al yakuza –mafia japonesa–, muchos lugares no admiten la entrada a personas que los tengan. Debido a la cantidad de turistas anuales que visita Japón, se han creado los Kashikiri onsen –aguas termales privadas–, que atraen más público; el baño debe realizarse desnudo y acoge familiares y otros grupos; en caso de individuos pudorosos, también se les ofrece privacidad; recientemente algunos aceptan vestidos de baño.

La mayoría de las termas están en interiores, pero existen también los routen buro –baño al aire libre– para además disfrutar las vistas, sumando así la relajación que producen ambos, tanto el baño como la naturaleza cuya intensidad produce una recuperación más rápida de la dolencia y además mantiene la buena salud. También en el período Edo surgieron los Toji onsen –terapia de aguas termales–, usualmente hechos con grandes rocas que permiten al bañista disfrutar sentado dentro o fuera del agua.

Kusatsu Onsen

En la actualidad, uno de los más famosos onsen es el Kusatsu onsen, un lugar impresionante cuyas aguas sulfurosas no solo se utilizan en los baños termales, sino que por medio de un ingenioso sistema el agua que sale del subsuelo a 95 grados Celsius se utiliza para calentar las tuberías de agua, ¡sin mezclarlas!, por un lado se reduce la temperatura de las termas a 54 grados y se sube la temperatura del agua de consumo humano de 7 a 64 grados, y así provee de forma gratuita agua caliente a toda la ciudad, además de utilizarla para calentar piscinas públicas, escuelas y el centro de atención a la población vulnerable.

Con la cantidad de onsen ubicados en Japón, sería maravilloso hacer una visita, para disfrutar y experimentar las bondades de las aguas termales en nuestro organismo.

Fuente: laestrella.com.pa Autor: Rolando Rodríguez D. (El autor es catedrático de la Universidad de Panamá y doctor en comunicación audiovisual y publicidad).

El baño y la sauna en Europa y América

El baño de la sauna, o simplemente la sauna, como se denomina en nuestro idioma, no es nada nuevo: el doctor Alfred Martín, excelente investigador sobre las técnicas del baño, considera a la sauna como la más antigua y eficaz manera de bañarse. Según él, el baño caliente ya era conocido de los germanos. Tácito narra en su Germania: “…los germanos, durante sus largos y fríos inviernos, después del sueño, que casi siempre alargaban hasta muy entrado el día, a menudo se bañaban en agua muy caliente”. Era un baño para el cual el agua se calentaba tirando dentro piedras que previamente se calentaban, por cuyo proceso se formaban también vapores, los cuales son una característica de la sauna.

Los historiadores griegos comentaban las costumbres de los antiguos guerreros procedentes de Asia Menor que vivieron antes de nuestra era, de tomar frecuentes baños de vapor similares a la sauna. Montaban con pieles una especie de tienda y en su interior calentaban gruesas piedras, una vez éstas calientes echaban agua sobre las mismas, creando una atmósfera de vapor donde se introducían a tomar su baño.

En Roma no sólo los emperadores sino el pueblo romano tomaban regularmente baños de vapor, como lo demuestra los restos de baños romanos descubiertos en nuestros días. Aquel pueblo sabía que por la transpiración abundante provocada, relajaba al mismo tiempo que estimulaba el organismo.

Como explica Martín en su obra, mientras que en Europa después de un tiempo de florecimiento, en la Edad Media, el baño caliente y de vapor cayó en desuso debido a que en aquel tiempo se despreciaba el aseo del cuerpo, se mantuvo en cambio en Rusia y Finlandia. Afortunadamente, al cabo de muchos años, nos hemos dado cuenta de que algo muy valioso se perdió con respecto a la salud física y mental al olvidar las antiguas costumbres del baño.

El artista alemán Hans Sebald Beham (1500-1550) nos deja ver en un grabado de madera un cuarto de baño en la Edad Media. En una disposición típica de aire caliente: el hogar con las redondas piedras apiladas, una jarra panzuda para preparar el agua caliente, bancos largos de dos pisos, y cubas para el agua fría. Una de las seis mujeres se da golpes con una rama de abedul.

También Alberto Durero grabó un dibujo a la pluma con el tema Baño de mujeres. Hogar y caldera son idénticas a las de Beham. También en Durero se encuentran las cubas, las mujeres y los niños tranquilamente sentados y ocupados en su limpieza.

Para el finés la sauna es como un rito imprescindible en su misma vida, es una parte de su hermosa patria. En el resto de Europa se introdujo a raíz de los Juegos Olímpicos del año 1936. En Berlín, se edificó, cerca de los arrabales Staaken, un pueblo finés para sus equipos olímpicos y se construyó un pequeño lago artificial al lado de su inevitable casa de baño. No era, sin embargo, la primera sauna en Alemania. Anteriormente, en 1932, ya Artur Moldenhauer había hecho construir una sauna finlandesa en Berlín. Dos años más tarde, en 1934, fue construida otra sauna, a petición del entrenador de esquí Veli Saarinen, cerca de Garmisch Partenkirchen. Pero pocas personas la practicaban, sólo algunos deportistas. Fue la vistosa casa de baño del Pueblo Olímpico, anunciada con mucha propaganda en la prensa y fotos, la que inició la conquista de la sauna en Alemania y países vecinos. El autor de este libro experimentó en su propio cuerpo, hace más de 50 años, las ventajas y valores del baño sauna y ha seguido fiel a ella desde entonces.

En la actualidad, después de casi medio siglo, existen saunas en todas las pequeñas y grandes ciudades de Alemania, pero más aún en Austria y en Suiza, así como en todos los países de cultura occidental.

Hace solamente unos 20 años que los americanos descubrieron los beneficios de la sauna. En la actualidad, se instalan unas 20.000 cada año y aunque la sauna no está todavía muy extendida, es claro que el movimiento va creciendo.

Solamente hablar con cualquier saunista norteamericano y empezará a seducirle con suaves promesas de todo lo que puede hacer la sauna; limpiar el cuerpo y alma, elevar el espíritu, hacer desaparecer las tensiones, relajar los músculos, etc. para proseguir calificándola de un tranquilizador sin peligro, comparándola con una meditación trascendental, y como si fuera bastante, le dará a conocer que Paul Newman, y la mayoría de los artistas toman una sauna varias veces a la semana, y finalmente le conducirá a la puerta de una sauna. Aquí está la realidad. Es realmente magnífica, la sauna americana es sensual y lujosa.

La estructura clásica europea de la sauna es espartana. Tradicionalmente, era una pequeña cabaña de madera cerca de un lago. Las saunas modernas americanas son de diseño espacial, tipo “Apolo”, y construidas en poliéster o fibra de vidrio y caben en cualquier rincón de de la casa o institución, en colores decorativos. Constituyen el complemento indispensable para el hogar, clubs de salud, hoteles y gimnasios. En nuestra época no hay ningún complejo de esquí que no tenga el suyo.

Pero, iniciemos brevemente la experiencia: el saunista entrará a la sauna completamente desnudo (o vestido con una toalla). Sauna y mucha comida no van juntos, entonces evitar entrar con el estómago lleno. Los resultados serán desagradables. Quite todo de su cuerpo, como la bisutería, gafas, horquillas y todo lo que conduzca el calor.

Sauna quiere decir transpirar y salud, y de eso se trata, de transpirar copiosamente. La sauna estimula el sistema natural de refrigeración del cuerpo, exponiéndolo a altas temperaturas. Parte de este proceso es el aumento de la circulación sanguínea de la superficie, lo cual da una fina belleza y limpia apariencia a su piel. No hay límite de tiempo para estar dentro de la sauna, aunque veinte minutos son considerados como tiempo normal.

Igualmente, lo que debería tener al lado de la puerta de la sauna, es un lago fresco o el mar, pero si falta, puede sustituirlo por una piscina, río o ducha fría.

Después del baño frío debe descansar durante el mismo tiempo que ha pasado dentro de la sauna. Bien abrigado, déjese escurrir sin secarse. Notará un suave bienestar mezclado con una sensación de limpieza, agradable agotamiento y total satisfacción.

Fuente del texto: Libro La Sauna (fragmento). Autor: Hermann Wike. Ediciones Cedel 1976.