Nace el streaking

Caricatura en el Daily Princetonian que representa a los streakers que interrumpen la conferencia de historia romana de Frank Bourne, marzo de 1974.

El streaking nació en la primavera de 1974 en algún lugar del sur de Estados Unidos. Unos dicen que en Memphis (Mississipi) y otros se inclinan por alguna ciudad soleada de Florida. Se dice que en Memphis, universidad conservadora que cuenta con 20.000 estudiantes, un domingo por la noche dos jóvenes guardias de la Universidad, aparecieron desnudos cerca de un dormitorio femenino. Otros guardias de uniforme, no tardaron en deternelos, pero el streaking había comenzado.

La prensa norteamericana ha informado que Rocky Janda y Dwinght Lee fueron los primeros que practicaron el streak, según los cánones. Abrieron súbitamente una puerta y aparecieron “elegantemente” desnudos en una pista de tenis, mientras se disputaba un torneo. Llevaban tan sólo unas zapatillas de tenis y unos calcetines de lana. Atravesaron corriendo la pista, entre el asombro del público.

Rocky Janda, manifestaría después de la exhibición: “Realmente sentí algo soberbio. Por primera vez en mi vida, conseguí lo que me propuse. Y no he causado daño a nadie”.

Se dice igualmente que el padre de streak fue un estudiante universitario de los Estados Unidos al que una noche, un súbito trastorno intestinal, obligó a arrojarse de la cama, buscando los servicios. No falta quien asegura que el streak pudo nacer en una playa. Que alguien dijo, quizá despojándose de su mínima indumentaria: “Nixon debería desnudarse”. Y la alusión al tristemente célebre “Watergate”, comenzó a orientar una nueva forma de protesta.

El streak tiene su origen en el nudismo. El nudismo, como sistema y práctica colectiva, difiere de la desnudez primitiva o casual. Forma parte de la rebelión contra la civilización actual. Los nudistas consideran que la excesiva insistencia en el vestido, produce un estado mental insano por lo que al cuerpo humano respecta, aparte de impedir que los rayos solares alcancen a todo el organismo. El desnudismo está relacionado con un movimiento general de “retorno a la naturaleza”; los naturistas estiman que las sociedades primitivas y sus normas de vida eran superiores a las actuales. El movimiento se complementa con la búsqueda de dietas a base de alimentos más naturales.

En los Estados Unidos y Europa, existen campos especiales donde se practica el nudismo.

En los Estados Unidos y Europa, existen campos especiales donde se practica el nudismo, incluso por familias enteras. Solamente en los Estados Unidos, existían entre 1930 y 1940, más de 100 campos, así como múltiples revistas que defendían el movimiento. Éste se inició en Alemania después de la I Guerra Mundial como parte de la rebelión postbélica contra las viejas tradiciones o convencionalismos y se extendió rápidamente a otros países.

El desnudismo gozó de gran popularidad en su época de apogeo. Los colaboradores de prestigiosas revistas que visitaron los campos estimaban que, una vez superada la primera impresión, la falta de vestidos nada parecía tener de extraño.

En España, aunque en menor grado, también cuajó esta doctrina naturista. Caballeros de Reus, de Figueras, de Alcoy, de Barcelona, amigos del escritor José María Carandell, le confesaron que amigos suyos o familiares, practicaban todavía el nudismo. Alguien que lo hizo durante muchos años hasta el treinta y seis, dijo que solían acogerse para sus ejercicios en las frondas del Tibidabo, en Barcelona, donde por cierto está constituida una “Sociedad Naturista”, discreta y celosa de sí.

Y de cualquier forma, recordemos, por ejemplo, como cualquier ocasión es buena -o la hacen buena- para practicar el nudismo. Treinta extranjeros de ambos sexos, fueron sorprendidos por un comerciante de Arrefice, cuando se bañaban totalmente desnudos en la playa denominada “Puerto de Muelas”, situada en la costa sur de aquella isla, a cuarenta kilómetros de Arrefice. Fue, a finales de marzo, en plena “Primavera del Streaking”.

Un grupo de streakers en la Universidad de Princeton, marzo de 1974. Foto del Daily Princetonian.

El nudismo en el “campus” también tiene su propia y orgullosa tradición. Fred R. Pierce, de 74 años, confesó en el semanario Newsweek, que él había sido expulsado de la Universidad de Stanford por exhibirse desnudo para ganar una apuesta de 5 dólares. “Yo no corrí, sino que me arrastaba”, añadió Pierce, a quien su exhibicionismo no estropeó su carrera, ya que llegó a ser presidente del Tribunal de Apelación de California.

Pierce juzga de forma tolerante a los streakers. “Son tan sólo un puñado de muchachos locos. y yo también fui un muchacho loco”.

Como todos los movimientos que subvierten el orden establecido, el desnudismo ha tenido muchos contradictores. El primero y más importante, la Iglesia Católica que, estimándolo una seria amenaza para la moral, lo denunció vigorosamente.

Fuente del texto: Libro Correr desnudos como el rayo (fragmento). Autor: J. Soto Viñolo. Ediciones 29, 1974.

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Deporte y streaking

El fenómeno del sreaking se extendió rápidamente durante el mes de marzo de 1974 y aquí tuvimos la suerte que la “primavera de los ovnis” nos desvió la atención de semejante práctica de protesta; también la boda del secretario de estado norteamericano Henry Kissinger con Nancy Magginnes sorprendió y distrajo; pero nada contribuyó tanto a olvidarnos de las carreras “in pudibus” en España, como la campaña triunfal del F. C. Barcelona, el Waterloo del Real Madrid y el éxito sindical de la reivindicación de los serenos y vigilantes a través del presidente del Sindicato Nacional de Actividades Diversas, el soltero Juan García Carrés.

La práctica del streaking alcanzó al deporte; no al nuestro, por fortuna, “sano y de recios valores”. La violencia es otra cosa. Los ladrillos que rasgan y hieren los cueros cabelludos de los colegiados, fruto de los exaltados. Los matchs en los graderíos, consecuencia de las pasiones. Las hermosas declaraciones de jugadores y “místers”, reflejo del momento histórico de cada equipo ante el partido del domingo.

El deporte extranjero no pudo sustraerse a recibir afrenta del streaking y así tenemos noticias de que en Belleville (Ontario), capital del condado de Hastings, famosa por sus quesos y sede del Albert College, Gary Murphy, vistiendo solamente los patines, se convirtió en el primer jugador de hockey sobre patines nudista.

Murphy, a la izquierda de Los Panteras Combativos (The Pickering Panthers), ganó una apuesta de cuarenta dólares a sus compañeros de equipo por presentarse desnudo delante de treinta aficionados que estaban esperando la salida.

En el resumen de agencias que publicó “Pueblo” el 12 de marzo de 1974, se dice que la mayoría de los que esperaban eran muchachas y se presentó ante el grupo con el mayor desparpajo.

Otro streak deportivo, se registró días más tarde en Berbier (Suiza), donde siete jóvenes esquiadores, uno de ellos mujer, practicaron el esquí, sin más atuendo que las botas, segín informó la Oficina de Turismo de la población.

Delante de ellos esquiaba una joven con la ropa de los nudistas. Una vez recorrido el trayecto, estos últimos se escondieron en el bosque para vestirse.

Los empleados de la Oficina de Turismo dijeron que los streakers tuvieron mucha suerte al no sufrir ninguna caída, ya que en caso contrario, lo hubieran pasado mal a pedar de que el sol no dejaba de calentar. Parece ser que estos nudistas eran norteamericanos.

El streaking no tuvo fronteras. De Europa a Asia Oriental para aparecer en Hong-Kong, concretamente en la isla de Lamma, a la entrada del puerto, en el mar de la China meridional.

Allí, un hombre desnudo hizo esquí acuático. Según testigos presenciales -señaló la agencia Efe- el individuo, al parecer un europeo, salió repentinamente de entre la niebla y pasó como una flecha por entre los juncos anclados alrededor de la isla.

Parece, pues, que el streaking deportivo no ha tenido demasiados practicantes, y eso que no debemos olvidar que los primitivos atletas que tomaban parte en los antiguos Juegos Olímpicos, celebrados en la ciudad griega de Olympia, competían desnudos completamente, por lo que estaba prohibido a las mujeres casadas el acceso al estadio e incluso a la ciudad de Olympia, para evitar que el espectáculo de aquellos espléndidos atletas sirviera de término de comparación con sus esposos, en la que éstos siempren saldrían desventajados, como señala el periodista Andrés Mercé Varela en su obra “De Olympia a Munich“.

Por el contrario – añade-, era permitida la entrada al estadio de las chicas solteras, ya que se estimaba que el espectáculo era idóneo para despertar en ellas ideas sanas, cual eran la admiración del sexo fuerte, el incentivo a los placeres del amor, y la inclinación al matrimonio.

En España no se ha dado ningún caso de streaker deportivo, de una parte por la “sólida formación moral” de nuestros deportistas y de otra, porque no nos imaginamos a un árbitro, por ejemplo, juez de un partido de categoría regional preferente, haciendo un streaking reivindicativo. Posiblemente moriría en el tumulto, agredido por los púdicos espectadores de boina, ceja corrida, cayada en la diestra, caliqueño baboso y apagado y ojos inyectados por la rabia de semejante afrenta.

Aunque bien es verdad, que morir a manos de la gañanía, también es una bonita forma de morir por el deporte.

Desde 776 antes de Cristo, los Juegos Olímpicos fueron celebrándose cada cuatro años en el primer plenilunio de agosto. De esta época data también una concepción griega sobre la naturaleza de los Juegos Olímpicos, cuyos comienzos, sin embargo, fueron muy anteriores, en Delfos, Nemea y Corinto. El sentido de los Juegos continúa siendo -incluso en los celebrados en épocas posteriores- el unir cada cuatro años, en una corta paz, previamente acordada en honor de los dioses, a todas las tribus griegas, que se encuentran continuamente en discordia. Sin embargo, es característico de la mentalidad griega el celebrar una competición entre tribus, incluso durante un encuentro pacífico.

Si alguno de los participantes en la competición sucumbe a consecuencia del esfuerzo físico, se cree ver en su muerte la misericordia de los dioses que le han llamado en el momento de su mayor gloria… La distinción humana a los vencedores no consiste en premios, sino en la concesión de una corona de laurel. Esto significa un gran honor, tanto para él como para su familia; no sólo su nombre quedará inscrito para la posteridad en la lista de los vencedores, sino también su estatua se alzará en el recinto olímpico.

Estas listas de vencedores nos ofrecen a menudo los puntos de referencia más importantes para la determinación de la fecha. Por lo general, al vencedor se le exime de pagar los impuestos. Antes del comienzo de los Juegos, todos los participantes tiene que aceptar, bajo juramento, las reglas de la competición; de esta norma sólo están dispensados los griegos libres que tienen un nombre sin tacha.

Luego se prohibe la asistencia a las mujeres bajo pena de muerte y, en el año 394 de la Era Cristiana, un edicto del emperador Teodioso el Grande, prohibió los Juegos Olímpicos porque sus participantes no hacían gala de pudor precisamente y los romanos los repudiaron por la inmoralidad del desnudismo de los atletas, que amenazaban a la religión y a las costumbres.

Los Juegos Olímpicos modernos, de la mano del barón de Coubertin, nacen el 6 de abril de 1896, en Atenas y en el Estadio Panathenaico, de mármol blanco.

Hoy, en este año 1974, el streaking deportivo retrotrae la memoria de aquellas manifestaciones que tuvieron por singular escenario la ciudad de Olimpia.

Fuente del texto: Libro Correr desnudos como el rayo (fragmento). Autor: J. Soto Viñolo. Ediciones 29, 1974.

El desnudo a través de la historia

También Noé, bebió de su vino, se embriagó y quedó desnudo delante de su tienda, hasta que sus hijos, Sem, Cam y Jafet, cubriendo con un manto su desnudez.

San Francisco de Asís se despojó de sus vestiduras ante el altar y echó a correr hacia las puertas del templo. El obispo que estaba presente, le detuvo en su carrera, cubriéndole con un manto.

Isaías anduvo desnudo y descalzo durante tres años, como los cautivos de Egipto y los desterrados de Etiopía, conducidos por el rey de Asiria.

Friné, la cortesana griega de Tespia, pasó en su tiempo, siglo IV antes de Cristo, como encarnación ideal de la hermosura y del vicio. Acusada de impiedad, el orador Hipereides la desnudó en el Aerópago ante los jueces que, sorprendidos por su belleza, la absolvieron.

Salomé se despojó de sus siete velos, en una danza fatídica celebrada en el Tiveríades para obtener la cabeza de San Juan Bautista.

Recordamos, por otra parte, la Danza de la Inocencia, que formaba parte del culto a Diana de Lacedemonia que bailaban ante el altar de la diosa, doncellas espartanas, completamente desnudas con pasos lentos y graves y actitudes correctas y morigeradas.

Las Tres Gracias mostraron sus encantos sin rubor alguno, para atraerse el voto favorable de Paris en el que, al parecer, fue el primer concurso de belleza que se registra en los anales de la mitología.

Más tarde, en los siglos II y III, apareció en el norte de África, una secta herética, conocida con el nombre de adamitas que pretendió reformar la vida en sentido del estado de inocencia original; en el siglo XIV, revivió la herejía en Europa por medio de los Hermanos y Hermanas del Espíritu Libre, conocidos en Alemania con el nombre de “Begardos”, que vagaban desnudos en desenfrenada licencia. Los países de mayor raíz adamita fueron Francia, Holanda y Bohemia, donde se llamaron “Picardos” que, en 1421, fueron ejecutados en la hoguera y en 1781, en virtud del edicto de tolerancia de José II, se reanimaron. Se llamaron más tarde “Marrocanos” para adcribirse después de la secta de “Perfeccionistas” de Nueva York.

Los nudistas, pues, bien pudieran tener su origen en los adamitas, puesto que el nudismo, como doctrina y práctica, se asienta durante el siglo pasado en los países nórdicos. En algunas islas del mar Báltico, la tradición ha seguido ininterrumpida.

El “streaking” americano del mes de marzo, tiene -bien a su pesar-, otro antecedente universitario, ya que, también en marzo de 1118, los alumnos de la escuela parisiense de Notre-Dame, se presentaron en las aulas en traje de Adán, para protestar por ciertas reformas educativas que ellos consideraron lesivas.

Y vemos, como unos bachilleres sevillanos, a fines de 1620, efectuaron una parada en cueros, suponemos que protestando también.

También se despojaron de sus ropas unos cuáqueros ingleses, a principios del siglo XVII, acto que preocupó seriamente al Parlamento. Y el primer “streaking” del país se registra durante la segunda etapa del régimen de Fernando VII, cuando un grupo de estudiantes liberales de la Universidad catalana de Cervera, contrariados y dolidos por el lema que sus decanos expusieron al monarca -“Lejos de nosotros la funesta manía de pensar”-, manifestaron su repulsa, paseando en paños menores por las calles de Cervera, un domingo por la tarde, con el natural alboroto de los vecinos.

En 1908, un grupo de alucinados por supuestas apariciones anunciando el fin del mundo, se reuniron alrededor de una gran pira, donde arrojaron ropas, muebles y toda suerte de objetos, desnudándose a continuación, para impetrar la misericordia y el perdón del cielo. La Guardia Civil dio con sus huesos en la cárcel.

Sin embargo, es la hermos lady Godiva a quien corresponde la maternidad del “streak” contestatario. Lady Godiva, para situarnos, fue una chica, como la del coñac del spot de televisión, que se paseó a caballo desnuda, para liberar a los súbditos de Leofric, su esposo, conde de Mercia y lord de Coventry, de unos elevados impuestos.

En 1040, Leofric, perseguía a la Iglesia, tiranizaba a la pequeña nobleza de Coventry y oprimía al pueblo con elevados impuestos, creando una situación que iba haciéndose insostenible.

Lady Godiva, se apiadó de los súbditos de Leofric, de origen danés, y decidió interceder por ellos, para evitar una rebelión, tan inútil como cruenta. Leofric, que demostró no conocer el carácter resolutorio de su cónyuge, aceptó con ironía la propuesta de lady Godiva, a condición de que ella se pasease desnuda a caballo por la ciudad, convencido de que la dama rechazaría semejante propuesta.

Pero lady Godiva aceptó. Según William Camden, en una versión de este suceso del Medievo, escrita en 1659, la esposa del conde de Mercia, ordenó que en la fecha señalada, nadie osara salir ni mirar a la calle antes del mediodía y que se cerraran todas las ventanas. Luego, realizó el paseo en un caballo blanco; sin embargo, un sastre, apodado Peeping Tom, es decir Tom el indiscreto, violó la orden y presenció el paso de lady Godiva. Según Camden, el sastre perdió la vista torturado por los secuaces del gobernador de Coventry.

En recuerdo y conmemoración del paseo de lady Godiva, el condado inglés, junto al canal de su nombre, a orillas del Sherbourne y a 175 km. de Londres, celebra todos los años una cabalgata a la que concurren no menos de 100.000 personas y que discurre por la calle principal de Coventry, donde se alza un monumento ecuestre a la primera nudista.

Dice Antonio Gala en “Sábado Gráfico”, que el desnudo no es malo. “Hace unos años -añade- en una pequeña pieza musical mía, el estribillo de una canción era éste: ¡”Striptease” mental! ¡Desnudémonos! ¡Desnudémonos! Porque desnudo se anda muchísimo mejor”.

Y los enamorados Sergio y Estíbaliz, resto del primitivo Mocedades, andan por ahí cantando “Volver“, de Juan Carlos Calderón, donde dicen: “Volver desnudos como ayer…”.

Si el desnudo es bueno o es malo, allá cada cual con sus juicios, porque en tema tan delicado, cada uno opinará a su manera; ahora bien, el prêt a porter, los salones de la moda, los grandes modistos, los tejidos de Sabadell o Terrasa, a buen seguro, que no hacen mejor a la gente. Cada uno es como es, en cueros o en chaqué en una recepción, con la corbatita del administrativo o con la furtiva desnudez de un baño en Formentera en agosto.

No olvidemos, aparte las colonias de nudistas, la sauna finlandesa, tan popular en los pueblos nórdicos, donde se recomienda por la acción estimulante del vapor de agua muy caliente, la atmósfera resinosa y ciertas reacciones cutáneas promovidas durante el baño.

En Finlandia, la sauna suele tomarse por lo menos una vez a la semana y toda la familia reunida, acompañada de sus eventuales huéspedes, pues esta práctica, además de que se considera sumamente higiénica, tiene en las costumbres hogareñas un significado casi ritual de buena hospitalidad. El recinto destinado a la sauna ha de hallarse bien caldeado y para producir el vapor, se vierte agua sobre unas piedras cuya temperatura es elevadísima. Los bañistas acostumbran a tomar el baño completamente desnudos (hombres, mujeres y niños de ambos sexos).

Por otra parte, la sauna ya se ha implantado en España, naturalmente por separado y prohibiendo la desnudez completa.

Desde que Adán y Eva utilizaron hojas de higuera para ocultar su desnudez, el hombre jamás ha dejado de hacerse ropas para cubrirse. La finalidad de las ropas es diversa. Protegen de la inclemencia del tiempo, identifican al que las lleva y proclaman su condición o pueden llevarse como un ensalmo mágico o a causa de unas creencias religiosas. Además, naturalmente, cualquier tipo de ropa es también una forma de decoración.

Los materiales más antiguos que se utilizaron fueron las pieles de animales que cortaron y cosieron adecuadamente para realizar sus prendas de vestir.

En la época bíblica, los tejidos básicos fueron la lana y el limo. La palabra que algunos traducen por “seda” no puede serlo, realmente, ya que el gusanode seda era desconocido en aquellos tiempos en Palestina y en los países vecinos. El término puede significar lino fino o algún tipo de prenda extranjera, tal vez un chal.

La prenda interior más antigua fue probablemente algo similar a una falda corta, abierta, que se llevaba sobre el cuerpo directamente y que recibe el nombre de “ezor”.

Fuente del texto: Libro Correr desnudos como el rayo. Autor: J. Soto Viñolo. Ediciones 29, 1974.

Información relacionada:

Revista Nudelot nº 24. Adamitas, desnudos como Adán.
— Los adamitas: Primera parte. Segunda parte.
— Breve historia del naturismo: La antigüedad. La edad Media. La edad Moderna.