Festival Nudista Zipolite, el lugar en el que ir sin ropa es lo normal

El nudismo no es una tendencia nueva, ni mucho menos, y aunque va por épocas, siempre ha tenido muchos defensores. Durante la revolución sexual de finales de los 60, muchas corrientes adoptaron el nudismo como reductor para la libertad real del individuo, despojado de la ropa que esclavizaba su cuerpo. Y es cierto que nacemos desnudos, y que es simplemente nuestra propia vergüenza lo que nos hace vestirnos (aunque también es imprescindible en ciertas épocas del año, cuando el frío arrecia y el cuerpo debe estar bien protegido de la lluvia y el aire). Hoy en día, sigue habiendo mucha gente que apuesta por el nudismo.

Hay muchísimas playas dedicadas al naturismo, prácticamente por todo el mundo, en la que cualquiera puede ir y desnudarse para disfrutar del mar y la arena de ese modo. También hay campings que permiten el nudismo, así como grandes hoteles y resorts. Incluso en los últimos años se han dado también algunos eventos especiales, como cruceros y festivales, dedicados por completo al nudismo y al naturismo, donde uno puede ir sin mucho equipaje. Uno delos eventos más impactantes se celebra en la costa de México, y es conocido como el Festival Nudista de Zipolite, que cada año acoge a un público más variado y numeroso.

Qué se debe llevar o qué no

Se trata de un festival que se celebra el primer fin de semana de febrero en Oaxaca, México, y en el que encontraremos todo tipo de actividades para disfrutar de la diversión y la fiesta, con o sin ropa, eso es a nuestra elección. El nudismo se permite, pero tampoco es obligatorio, aunque el ambiente del propio festival y la apertura de miras del mismo hace que todos se sientan cómodos desnudos. Es una de las finalidades del naturismo, al fin y al cabo, dejar de estigmatizar o sexualizar nuestros cuerpos y aceptarlos tal y como son, porque hemos de cuidarlos y vivir con ellos.

Para hacer el equipaje a la hora de acudir a este evento, hemos de tener en cuenta que es un festival naturista, pero eso no quiere decir que tengamos que viajar sin nada de ropa. Siempre es bueno llevar ropa de todo tipo, para cualquier situación, además de nuestro neceser de baño con todo lo necesario para nuestra higiene. Conviene llevar el móvil y el cargador, así como gafas de sol, toallas y sobretodo, muchas ganas de diversión. Las cámaras no están prohibidas, pero se pide siempre cierto respeto por la intimidad de las personas que se desnudan, así que estará en nuestra mano llevarlas o no.

Dónde está Zipolite y cómo llegar hasta allí

Zipolite es una playa muy reconocida en todo México por su ambiente relajado y naturista. Ya en los años 60, esta playa del estado de Oaxaca se inundó de hippies llegados desde el otro lado de la frontera, y su espíritu parece seguir vivo en ella. Se puede llegar a Zipolite volando hasta Huatalco, el aeropuerto más cercano, a 45 kilómetros de la playa. Desde allí, lo mejor es coger un taxi o una camioneta para hacer el camino hasta nuestro destino. De igual forma, podemos tomar el autobús a Pochutla, y de allí a Puerto de Ángel, en donde podemos conseguir un taxi por poco dinero, que nos dejará en la playa rápidamente. Igualmente podemos viajar con nuestro coche por toda la costa hasta llegar a Zipolite.

Eventos y actividades a realizar en Zipolite

El festival naturista lleva celebrándose desde hace cinco años en esta imponente y espectacular playa mexicana, y en cada edición, la afluencia ha ido creciendo, así como las opciones y actividades que se ofrecen. Al principio solo había conciertos y alguna que otra actividad más, pero hoy en día se puede escuchar música, ver bailes regionales, asistir a talleres sobre alimentación sana, pintarnos el cuerpo en el taller de bodypainting, jugar a deportes como el voleibol o participar en las carreras espartanas en la misma arena de la playa.

Todas estas actividades son extras para que la experiencia de disfrutar del fin de semana en la playa sea mucho más excitante y nunca nos aburramos. Cada año, Zipolite crece en actividades así que es probable que en 2020 haya nuevos juegos preparados. Estos juegos son optativos, por supuesto, y siempre podemos pasar el fin de semana por nuestra cuenta, pero es mucho más divertido participar en ellos y conocer a más gente que comparta nuestra misma afición por el naturismo.

Hoteles cerca de Zipolite en los que puedes hospedarte

Lo cierto es que Zipolite es un destino turístico importante, más allá de la celebración de este festival naturista. Podemos ir al festival pero alojarnos cerca, en un hotel con todos los lujos y comodidades, para disfrutar del descanso y el relax más óptimos. En páginas como Trivago o Expedia encontraremos todo tipo de alternativas de alojamiento, desde los resorts y hoteles más lujosos hasta posadas, muy populares en México, e incluso albergues, donde quedarnos por muy poco dinero. Los alojamientos están adaptados a todo tipo de bolsillos, así que ya no hay excusa para no disfrutar de este sorprendente festival y probar algo nuevo, dejando los tabúes y la vergüenza en casa.

Fuente: ciclonudista.net

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El día en el que en San Sebastián no hubo frío, pudor ni distancias

Se cumplen 14 años de una imagen insólita entonces y más aún estos días de confinamiento y distancia social mínima, cuando Spencer Tunick fotografió a cientos de guipuzcoanos desnudos en el Kursaal

El 22 de abril de 2006, 1.200 personas se desprendieron de su vergüenza y pudor para acercarse hasta los aledaños del Kursaal de Donostia a posar desnudos ante las cámaras. Una imagen llamativa entonces y más aún hoy, en tiempos de confinamiento contra la pandemia del coronavirus.

Todo formaba parte de la propuesta fotográfica que planteó el artista estadounidense Spencer Tunick, muy conocido entonces por retratar a grandes grupos de personas como Dios les trajo al mundo por rincones de todo el planeta. Una “perfomance” que trajo a San Sebastián hoy hace 14 años.

Los voluntarios que participaron en las fotografías en San Sebastián posaron totalmente desnudos tanto en el interior del palacio de congresos como en la playa de la Zurriola. Un doble desafío al frío y la humedad reinante aquel día que hoy sería triple al añadirse la dificultad de mantener un mínimo de distancia entre los cuerpos participantes.

Así reflejaba aquella experiencia El Diario Vasco en web y papel en un reportaje firmado por Gorka Larrumbide:

Predominaron los hombres, que mostraron un menor pudor que las mujeres. Sorprendieron las familias, que no dudaron en llevar a los pequeños de la casa e incluso, a algún bebé. Abundó el producto donostiarra, pero muchos se acercaron desde Gipuzkoa. Pero, no fueron los únicos. Francia, Inglaterra y Alemania, también estuvieron representados. Casi sin saber muy bien de lo que iba el asunto, los voluntarios penetraban en el auditorio. Sin despojarse aún de sus prendas dieron la bienvenida a Tunick, que informó de la inminencia en la toma de la primera instantánea.

Casi una hora después llegó el gran momento. La imagen era sobrecogedora. Como si de una comuna humana se tratase, el millar de modelos acataba las órdenes de un malhumorado fotógrafo que arremetió contra la prensa al percatarse de su presencia. “I can’t work“, decía enfurecido, momento en el que reporteros y gráficos estuvieron a punto de protagonizar un espantada ante las precarias condiciones para trabajar.

El vestíbulo del cubo grande acogió la realización de las dos primeras fotografías. Tumbados, de espaldas, subiendo, bajando… el neoyorquino trataba de buscar las formas más dispares para conseguir encajar las piezas del inmenso puzzle. El Kursaal retumbó en aplausos cuando Tunick dio por finalizada la primera toma. La segunda, también en el interior del auditorio, fue captada desde la parte superior, que volvió a estar marcada por las suspicacias, pero esta vez de los fotografiados, que corearon al unísono “¡prensa vete ya!” entre gritos y silbidos. Pero los ánimos volvieron pronto a su cauce cuando miembros del equipo de “Caiga Quien Caiga” (Tele 5), decidieron desnudarse, lo que arrancó nuevamente los aplausos, firmando así un contrato de cordialidad entre medios de comunicación y protagonistas. A partir de ahí, todo fluyó con naturalidad.

De riguroso negro, Tunick intentaba coordinar a los asistentes, tarea nada sencilla por el murmullo constante. Con un altavoz daba instrucciones, mientras un ayudante traducía sus palabras al castellano para la comprensión de todos. Cuando más silencio y quietud exigían las tomas, el llanto de un niño rompió el momento mágico.

Desde las 7.30 horas, la lluvia no quiso perderse el espectáculo. Una vez finalizadas las tomas interiores les tocó el turno a las exteriores y más concretamente, a la playa. La temperatura no era la más apropiada para pasear por La Zurriola, pero los intrépidos aventureros quisieron retar a la climatología. Minutos antes, los municipales intentaban sin éxito que paseantes y bañistas abandonaran la playa para preservarles su intimidad. Los surfistas no cedieron, y es que a juzgar por las olas, resultó ser un día fructífero para practicar.

Tunick, subido en una grúa y con altavoz en ristre, guiaba y exigía a los fotografiados su dispersión. Sorprendentemente, la lluvia cesó en el preciso instante en que los más de mil voluntarios tocaron la arena. El frío empezaba a hacer mella entre los asistentes, que no dudaron en golpearse la piel para entrar en calor. Los que asistieron con pareja recurrieron a una práctica menos dolorosa y, sin duda, más placentera: el abrazo.

Tras una primera toma mirando al mar, el fotógrafo pidió que se tumbaran en la arena, situación que no fue del agrado de todos y con la que no dudaron en mostrar su desencanto. Pero fue en balde porque finalmente, cedieron a los requerimientos del fotógrafo. Con la imagen capturada, los nudistas se apresuraban en quitarse la arena pegada, que a buen seguro no estaba precisamente caliente.

Había llegado el momento de despedirse de algunos. Sólo las parejas que quisiesen podrían seguir formando parte de la sesión fotográfica. El escenario continuaba siendo el mismo, pero en este caso, en las rocas del espigón. La temática cambió radicalmente en este último tramo, resultando ser de un cierto tinte erótico; besos y caricias al desnudo al borde del mar. Con todo acabado, los voluntarios no pudieron ocultar su satisfacción. Hoy ya son parte de la historia de Tunick, y sus fotos recorrerán el mundo.

Y así fue. Spencer Tunick seguiría recorriendo el mundo con su cámara y dejando imágenes impactantes de cuerpos desnudos por sus calles. “En mi trabajo trato de usar el cuerpo desnudo en masa como una abstracción y las calles como mi lienzo“, dice el artista. Una de sus últimas grandes “perfomances” tuvo lugar en marzo del año pasado en Valencia y también tuvieron gran repercusión las que ha hecho como protesta a las políticas de Donald Trump.

Galería fotográfica: Cuando Donostia se desnudó ante las cámaras.

Vídeo relacionado: Así fue la sesión de fotografías.

Fuente: diariovasco.com Texto: Xabier Garate.

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Vestido cuando sea práctico, desnudo cuando sea posible: camping naturista celebra 30 años

Sin camisa, sin zapatos, no hay problema.

Ese es el mantra en el Sunward Naturist Park, ubicado en una propiedad de 500 acres cerca de Calabogie, Canadá.

El camping se completa con 35 plazas de caravanas, una granja, una isla, varios barcos, una sauna, un área de voleibol y fogatas. Es un camping rocoso pero pintoresco con colinas, pinos y un lago de agua profundo llamado Jamieson Lake.

El lugar parece cualquiera de los otros cientos de campings en el este de Ontario. Excepto por la desnudez.

Este verano marcó el 30 aniversario del Sunward Naturist Park de nadadas desnudas, juegos de voleibol, fiestas de queso y vino y noches de cine. Y para los aproximadamente 50 miembros que visitan habitualmente, el camping es un lugar donde se redefine la definición de recreación al aire libre “normal”.

El Parque Naturista Sunwar.

“El naturismo, el nudismo, es una de esas cosas en las que si necesito explicártelo, no lo entiendes”, dijo Tony Milne, copropietario de 72 años. “Es una sensación que tienes que no quieres usar ropa, quieres estar en el bosque, al sol, en el aire, en el agua y no usar ropa”.

Milne es consciente de las críticas que recibe el nudismo, la mayoría de ellas relacionadas con la suposición de que el estilo de vida es una ideología sexual, pero dijo que se trata de un concepto erróneo e injusto.

“Para mucha gente, estar desnudo significa que vas a tener sexo. … Realmente no tiene que ir de la mano”, dijo. “Si alguna vez has tenido sexo con la ropa puesta, lo entenderás”.

Muchas de las críticas están relacionadas con la cultura norteamericana, que tiene dificultades para aceptar la desnudez, dijo Milne.

“Si mencionas la desnudez a las personas, se convierten en una versión de sí mismos de 12 años o se convierten en la dama de la iglesia”, dijo.

Milne se identifica como un nudista de toda la vida y explicó que hay poca diferencia entre los términos nudista, naturista o naturalista. La razón de los diversos nombres es agregar un nivel de ambigüedad, dijo.

El perro de un campista se acurruca mientras dos mujeres observan el hermoso paisaje desde el muelle de Sunward.

Milne agregó que la ropa crea un sistema de clase, del que reflejan los términos trabajos de cuello azul y blanco. “Una de las cosas es que, una vez que te quitas la ropa, ya no hay distinción de clase”, dijo. “Todos son iguales”.

A pesar de lo mucho que le gusta estar desnudo, Milne aseguró que no se opone a usar ropa, especialmente en los inviernos canadienses. “Una de las mejores cosas que digo es: Vestido cuando sea práctico, desnudo cuando sea posible”. Milne puso esto en práctica el martes por la tarde, vistiendo una camisa y una toalla para protegerse del viento y de los bajos 10º C.

Aunque Milne es nudista, junto con la mayoría de los miembros, la desnudez no es un requisito en Sunward Naturist Park, excepto en un lugar. “Lo único en lo que insistimos es que estés desnudo en el lago, porque hay miles de lugares donde puedes ponerte un traje de baño”, dijo Milne.

“Textiles” es la palabra que usan los nudistas para describir a las personas que usan un traje de baño, y no hay textiles en Sunward Naturist Park. Pero es un lugar acogedor para las personas interesadas en probar una experiencia de camping nudista.

Sue, de 62 años, y Dave Banville, de 63 años, se convirtieron en nudistas hace 14 años y ahora se adhieren al estilo de vida durante casi todo el año, migrando a una colonia de Texas durante el invierno. Irónicamente, Sue se convirtió en nudista después de tener graves problemas de imagen corporal.

Hace diez años, Sarah Hardy, de 57 años, era una de esas recién llegadas. “Fue una aventura de lista de deseos”, dijo. Pero una década después, ella todavía regresa. “Fue una cosa de una sola vez, pero la gente era muy agradable y el ambiente era tan saludable y limpio”, dijo.

La salud fue una gran parte de por qué Hardy sigue regresando, ya que dijo que el camping la ayudó a superar un problema de dieta crónica que luchó durante 35 años. “Había personas de todas las edades, de todos los tipos de cuerpo, y mi primera reacción fue: Dios mío, no hay nada malo en mí'”, dijo. “Me cambió la vida”.

Hardy ahora dirige un taller de positividad corporal en el camping donde las personas, predominantemente mujeres, vienen y escuchan a varios oradores en una granja en el camino. El evento ofrece un almuerzo informal y un baño desnudo opcional para terminar el día.

Una recién llegada más reciente fue Christiane Poirier, de 63 años, quien visitó Sunward por primera vez en el verano de 2018 después de asistir al taller de Hardy. Ella dijo que disfrutaba tanto del camping que decidió regresar. “Me sentí tan bienvenida aquí que supe que era el lugar adecuado para mí”, dijo. “Hay algo sobre caminar desnudo, los pies en el suelo”.

Es común que los recién llegados regresen, dijo Milne, evidente por el hecho de que el camping creció de alrededor de 10 asistentes en su primer año a más de 50 en el año 30.

En el futuro, Milne dijo que le gustaría que se unieran más adultos jóvenes, ya que dijo que el campamento tiene un poco de un grupo demográfico más viejo. Pero dijo que las personas de todas las edades son bienvenidas y él sabe que, después de que vengan una vez, lo más probable es que regresen.

“Quiero que vengan y lo intenten, para abrir sus mentes”, dijo.

Fuente: Ottawa Citizen. Autor: Luke Carroll (Texto original en inglés).