La historia de la fotografía de desnudo II

Y LA FOTOGRAFÍA CONOCE EL ARTE

Desde sus orígenes, la fotografía ha servido de gran ayuda a pintores y escultores, quienes tenían acceso a numerosos libros de desnudos en diferentes poses y escenarios. A mediados de la década de 1880, todo ello dio lugar a un movimiento a favor del reconocimiento de la fotografía como forma de arte equivalente, que se vino a denominar pictorialismo. El objetivo de los pictorialistas era conceder a la impresión fotográfica el rango de un auténtico objeto artístico, por lo que creaban productos muy similares a las pinturas, tanto en el contenido como en la forma. Estos fotógrafos tuvieron que pasar la prueba de la crítica como en cualquier otro medio artístico: el resultado tenía que ser satisfactorio en composición, calidad del color, tono e iluminación, poseer atractivo estético y exhibir de algún modo la huella personal del fotógrafo.

Las fotografías que tomaban los pictorialistas de modelos desnudos no eran retratos, sino que exploraban la narrativa y el simbolismo y expresaban las emociones y los sueños de los fotógrafos. En vez de intentar producir imágenes con el máximo de detalles, suavizaban sus impresiones utilizando lentes difusores y elaborados procesos de impresión.

Struggle (1904) de Robert Demachy
Struggle (1904) de Robert Demachy

Robert Demachy (1859-1936) fue el más famoso representante del pictorialismo en Francia, mientras que Edward Steichen (1879-1973), Frank Eugene (1865-1936) y Heinrich Kuhn (1866-1944) fueron sus defensores más notables en Estados Unidos, Alemania y Austria, respectivamente. Todos ellos comparten matices en cómo trabajan el cuerpo femenino, no sólo en sus técnicas de pintura, sino también en su tendencia a retratar a la modelo en un ambiente onírico. Todos pretendían representar la desnudez en su forma sublimada para que el espectador reflexionara sobre el significado de la imagen, en lugar de estimular su deseo.

LA FOTOGRAFÍA ENCUENTRA SU CAMINO

Alrededor de 1910 se abandonaba el afán de copiar el estilo de las pinturas propio del pictorialismo para abrir un nuevo capítulo en la historia de la fotografía. Como reacción contra la corriente anterior, poco fotográfica, algunos se inclinaron por lo que se llamó fotografía pura o directa: ahora el tema era la realidad, por oposición a la idealización o la sublimación de la realidad. La fotografía, que había sido reconocida como arte, ya no necesitaba imitar a la pintura.

Los modernistas buscaron elementos que tuvieran atractivo para sus fotografías y emplearon técnicas específicas del medio fotográfico. El cuerpo desnudo se presentó entonces como un tema por sí mismo, utilizado de una forma gráfica con una fuerte interrelación de líneas y ángulos. Para artistas como el austriaco Rudolf Köppitz (1884-1936) y el checo František Drtikol (1883-1961), el desnudo pasó a ser una figura con la que crear composiciones geométricas y abstractas inspiradas en el cubismo, a pesar de que todavía utilizaban las mismas técnicas difuminadas de la pintura que emplearon los pictorialistas. Otros fotógrafos buscaron cualidades gráficas no sólo en sus composiciones, sino también en las técnicas de la pintura.

En la década de 1920, nació el movimiento surrealista en las artes visuales y la literatura, como reacción ante el racionalismo imperante en la cultura y la política europeas que los miembros del movimiento creyeron que desembocaría posteriormente en la Segunda Guerra Mundial. Influenciados por Freud, el objetivo de los surrealistas era desdibujar las líneas entre el consciente y el inconsciente y expresar la imaginación tal como se revelaba en los sueños. El francés André Breton (1896-1966) y sus colegas surrealistas descubrieron poco después las posibilidades artísticas inherentes a la fotografía, especialmente en los collages. En la obra de estos artistas, la representación del cuerpo se cubría de un velo de misterio y cierto erotismo. Utilizando los efectos más radicales que ofrecía el medio, ya fuera la vista de pájaro y una profundidad de campo corta, o el uso de espejos y técnicas del cuarto oscuro como la solarización, el cuerpo se podía presentar de modos muy poco familiares.

Distorsión nº 60 (1933) de André Kertész
Distorsión nº 60 (1933) de André Kertész

El fotógrafo húngaro André Kertész (1894-1985) utilizó espejos de feria en su serie Distorsion para deformar el cuerpo de mujer. En Estados Unidos, Edward Weston (1886-1958) creó imágenes con fragmentos del cuerpo, utilizando con frecuencia una perspectiva desde abajo, mientras que otros coetáneos como Alfred Stieglitz (1864-1946) e Imogen Cunningham (1883-1976) combinaron en sus fotografías la geometría y la abstracción con el erotismo.

Natacha (alrededor de 1930) de Man Ray
Natacha (alrededor de 1930) de Man Ray

Man Ray (Emmanuel Radnitsky, 1890-1976) fue pionero en el uso de técnicas de producción de imágenes surrealistas mediante la manipulación en el cuarto oscuro. Este artista nación en Filadelfia y comenzó su carrera artística como pintor antes de adentrarse en la fotografía en 1916. En 1921 se trasladó a París, donde pasó la mayor parte del resto de su vida. Se le conoce por descubrir, con su amante y ayudante Lee Miller, el proceso de solarización. En éste, el negativo o la impresión se expone brevemente a la luz; en consecuencia, los tonos se invierten parcialemente y, por lo general, producen el efecto de dibujar el contorno del cuerpo en sus trabajos de desnudos. Man Ray también abordó la fotografía de moda y publicidad.

Nude, East Sussex COSAT (1957) de Bill Brandt
Nude, East Sussex COSAT (1957) de Bill Brandt

Los experimentos gráficos y otras exploraciones en el medio fotográfico continuaron gozando de popularidad durante las décadas de 1940 y 1950 y, con frecuencia, introdujeron elementos nuevos, como por ejemplo, los paisajes naturales de la obra del fotógrafo británico Bill Brandt (1904-1983). En una serie de desnudos fotografiados en las playas de la región de East Sussex, utilizó un objetivo gran angular en los primeros planos, consiguiendo distorsiones extremas del cuerpo, e imprimió las imágenes en blanco y negro con alto contraste. Estos cuerpos estremecedoramente blancos fotografiados en la campiña inglesa parecían formar parte del paisaje: el desnudo volvía a la naturaleza, liberado de los artificios de la civilización.

DESNUDOS Y CLASICISMO

La belleza de las estatuas de la Grecia y Roma clásicas ha inspirado a pintores y fotógrafos a lo largo de toda la historia, y en el siglo XX la influencia clásica se utilizó con fines artísticos, políticos e, incluso, eróticos. A principios del siglo, el movimiento nudista celebró la belleza de la figura humana con imágenes de jóvenes gimnastas saludables en paisajes soleados y puros, mientras que en 1927 Elli Souyoultzoglou-Seraidari (1899-1998), conocida como Nelly´s, fotografió a las bailarinas rusas Nikolska y Mona Paiva bailando desnudas entre los pilares del Partenón como si fueran la encarnación de un mito antiguo. Sus imágenes de bailarinas desnudas provocaron un escándalo y, de paso, le garantizaron la fama.

Aunque el tema principal era el cuerpo humano desnudo, la sexualidad también se podía hallar en fotografías de ámbito privado. El alemán Herbert List (1903-1975) fotografió a hombres desnudos en un escenario que recreaba el de la Grecia clásica, con posados y un estilo de influencias literarias contemporáneas, especialmente de Jean Cacteau. Estas imágenes homoeróticas, en alto contraste y tomadas con gran angular, donde se veía a hombres jóvenes desnudos yuxtapuestos con estatuas antiguas, muestran un punto de vista atemporal y mítico que otorga la misma importancia a un templo que a un cuerpo. Sus imágenes no se publicarían hasta después de su muerte.

En los años de la década de 1930, los regímenes políticos utilizaban imágenes de atletas desnudos para mostrar la aparente supremacía de su pueblo. El cuerpo humano debía ser perfecto y saludable, tener la mente libre para estar al servicio de un objetivo superior: los intereses de la nación. Los experimentos artísticos de los dadaístas y los surrealistas se consideraban degenerados en países como la Alemania de Hitler y la Unión Soviética de Stalin, de modo que muchos vanguardistas salieron de Europa con dirección a Estados Unidos.

Lebendige Antike (1936) de Leni Riefensthal
Lebendige Antike (1936) de Leni Riefensthal

El máximo exponente del cuerpo desnudo fotografiado en un estilo que se remontaba a las glorias de la Antigüedad en los intereses de la propaganda es Leni Riefenstahl (1902-2003). Ella fotografió los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 y su conocida película Olympia elogia a los atletas de la Alemania nazi en poses heroicas. Su libro de fotografías Schönheit im Olympischen Kampf es menos conocido. Las imágenes de hombres hermosos desnudo, captados bajo un sol cegador, le reportaron la aprobación de Hitler y eso eclipsó el resto de su carrera. No obstante, fuera de su contexto político, las imágenes de Riefensthal se admiran hoy por su técnica y por la belleza del cuerpo humano, aunque esta artista sólo fotografiaba los que eran perfectos. Menos polémicas fueron sus fotografías de los nubios, una antigua tribu sudanesa. Riefensthal documentó su belleza, sus tradiciones y rituales durante siete años en la década de 1960, y también en esta ocasión concentró su interés en las personas que poseían cuerpos excepcionales.

Fuente: Desnudo Fotografía. El arte y la técnica (fragmento). Ediciones Akal 2010. Autor: Pascal Baetens.

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La historia de la fotografía de desnudo III

EL ESTILO DOCUMENTAL

Eleanor (1948) de Harry Callahan
Eleanor (1948) de Harry Callahan

Después de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, se hizo mayor énfasis en la sensualidad y ternura de las imágenes de desnudos. Los artistas comenzaron a dar nombre a sus modelos, que en ocasiones eran las propias esposas. El ejemplo más característico es el del estadounidense Harry Callahan (1912-1999), quien hizo numerosos estudios de su esposa Eleanor, concretamente desde 1947 hasta finales de los años cincuenta, utilizando una variedad de técnicas y situándola tanto en interiores como en paisajes naturales. Actualmente, algunos fotógrafos consideran esta serie como el área más importante de su trabajo y para describirla utilizan términos como intimidad, confianza y amor entre ellos.

Diane Arbus (1923-1971) también fotografió el desnudo en el paisaje empleando un estilo documental y realista durante las décadas de 1950 y 1960. Arbus es conocida por su sensibilidad hacia las personas que vivían en los márgenes de la sociedad, así como por su fascinación por lo grotesco y lo marginal: la gente del circo, gigantes, enanos, transexuales y personas con discapacidad mental formaron parte de su galería de retratos de la América de la exclusión. Por otro lado, las fotografías que tomó en colonias nudistas muestran la vida diaria de familias americanas, con la excepción de que las personas que retrató no estaban vestidas. El resultado de esta forma de enfocar el trabajo es que el observador apenas presta atención a la desnudez de los modelos, sino que se siente más interesado por la pose y el entorno. Lejos del físico perfecto de los atletas que buscaba Riefenstahl, Arbus fotografió cuerpos humanos defectuosos, prestando atención a sus circunstancias, en oposición a cualquier connotación sexual. A pesar de la frialdad de su estilo documental, su empatía es real y la simplicidad de su enfoque de los temas fuera de las corrientes dominantes de la sociedad es tan ejemplar como conmovedora.

FOTOGRAFÍA DE MODA

A finales de la década de 1930, los fotógrafos de moda comenzaron a ver a los modelos no sólo como perchas para colgar la ropa de los diseñadores, sino como el mismo motivo de la fotografía. Trabajando para Vogue y Harper´s Bazaar, Erwin Blumenfeld (1897-1969) unió con éxito una visión vanguardista de la composición y del uso de la solarización con fotografía de moda. Su trabajo representaba la moda en un estilo gráfico, en el que la ropa es el abstracto y el cuerpo de la modelo es el foco principal. El énfasis que recaía en las modelos dio lugar a que finalmente Blumenfeld tomara algunas de las primeras imágenes de desnudos que se veían en la revista Vogue. Utilizando fondos apropiados para las ropas y creando una atmósfera que impregnaba toda la imagen, el fotógrafo inventó un universo muy personal que todavía hoy ejerce influencia en los fotógrafos de moda.

Odalisque 1 (1943) de Paul Horst
Odalisque 1 (1943) de Paul Horst

Paul Horst (1906-1999) saltó a la fama con la publicación de su fotografía The Mainbocher Corset, que apareció en Vogue en 1939. Aunque no es una imagen de desnudos, la silueta de cuerpo de guitarra de la modelo se enfatiza con la iluminación de claroscuro y el lazo suelto del corsé insinúa desnudez. Con la cabeza agachada y en medio perfil, la modelo parece dar su consentimiento a nuestra mirada, voyerista y cómplice al mismo tiempo. Horst fotografió muchos desnudos con este estilo, utilizando varios focos de estudio para crear un juego estético de luces y sombras.

En este nuevo concepto de moda, el cuerpo se convirtió en el elemento más importante, mientras que las prendas de vestir pasaban a un segundo plano. Las imágenes de Horst y Blumenfeld demostraban el deseo del redescubrimiento del cuerpo y sus dimensiones artísticas, al mismo tiempo que responden a las necesidades de la fotografía de moda. Las revistas a ambos lados del Atlántico desde Vogue y Harper´s Bazaar, hasta Le Jardín des Modes, fomentaron este tipo de estética, con imágenes de ropa interior, trajes de baño y desnudos.

Pero no todos los fotógrafos de moda pusieron sus desnudos a merced de las necesidades de la fotografía de moda. En 1949-1950, Irving Penn (1917-2009) fotografió desnudos absolutamente poco convencionales para los estándares de la moda: sus torsos rollizos se retuercen y estiran, con abdómenes protuberantes y caderas prominentes. Las formas voluptuosas deben más a los ídolos de la fertilidad antiguos que se encuentran por todo el mundo, a las mujeres rollizas de Rubens y a los experimentos de distorsión de los modernistas anteriores a la guerra, que a las imágenes de moda de mediados del siglo XX.

EL DESNUDO MASCULINO

Hasta finales de la década de 1960, las imágenes de cuerpos eran principalmente de cuerpos femeninos tomadas por hombres. El desnudo fotografiado seguía en gran medida las convenciones académicas heredadas del arte clásico, en especial en Europa. Sin embargo, en la desestabilización social de aquella década se gestarían las bases de una nueva forma de ver el cuerpo humano.

Abbaye de Montmajour, Arles 1893 de Arno Rafael Minkkinen
Abbaye de Montmajour, Arles 1893 de Arno Rafael Minkkinen

En el género del autorretrato, tres fotógrafos de la misma generación rompieron tabúes, si bien es cierto que de formas muy diferentes. Dieter Appelt (Alemania, 1935), Jan Saudek (República Checa, 1935) y Arno Rafael Minkkinen (Finlandia, 1945) han dedicado la mayor parte de su trabajo no sólo al autorretrato, sino más concretamente al autodesnudo.

La obra de Dieter Appelt muestra el cuerpo humano de una forma como de concreción geológica, una mezcla de teatro, pintura y escultura, emocionalmente inquietado por su deshumanización brutal del cuerpo mediante las texturas rugosas del material utilizado y las inusuales perspectivas y composiciones.

Jan Saudek, que vivía en la Praga comunista, transformó sus obsesiones sexuales a través de sus fotografías, muchas de las cuales fueron creadas en un sótano viejo y relativamente pequeño. Paredes desconchadas, una pequeña ventana y la absoluta necesidad de discreción fueron las limitaciones que tuvo que superar. Saudek fotografió escenas eróticas de mujeres y parejas, en las que él desempeñaba con mucha frecuencia el papel del hombre. Coloreaba las imágenes a mano, lo que les aportaba un aspecto y un ambiente característico. Sus imágenes, precursoras del arte pornográfico de la década de 1990, obtuvieron reconocimiento en todo el mundo tras la caída del Telón de Acero en 1989.

Hasta los años sesenta, el cuerpo masculino desnudo se representaba únicamente como un guerrero, un deportista o un modelo. Sin embargo, el cuerpo se convierte casi en un objeto, una estatua abstracta, en el trabajo de Minkkinen. Este fotógrafo, esquelético y casi de 2 metros de altura, distorsiona el encuadre y a veces aparece como una mera silueta. En su serie de autorretratos, las partes de su cuerpo, situadas en medio de la naturaleza y fotografiadas en primeros planos, parecen haber perdido su función tradicional. Paradójicamente, él descubre completamente su cuerpo, exponiendo sus imperfecciones, pero raramente muestra su rostro, y se suele situar en los prístinos paisajes nórdicos de su Finlandia natal.

En angloamericano John Coplans (1920-2003) siguió los pasos de Minkkinen en la década de 1980 al fotografiar su cuerpo desnudo, deteriorado e imperfecto, manifestando su deseo de mostrarse y fotografiarse a sí mismo como si se estuviera mirando en un espejo, desnudo, enfrentado al espectador sin piedad a la crueldad del proceso de envejecimiento humano.

Thomas (1986) de Robert Mapplethorpe
Thomas (1986) de Robert Mapplethorpe

En oposición al trabajo de estos fotógrafos, también hubo una estética de la seducción masculina, cuyo mejor representante es el estadounidense Robert Mapplethorpe (1946-1989). Con una maestría suprema de la iluminación de estudio y cámaras de gran formato o medio formato, Mapplethorpe creó una suavidad y una perfección extremas en el cuerpo idealizado, influenciado por la fotografía de Host y el fotógrafo de moda George Hoyningen-Huene. La belleza escultural y la potencia erótica que infundió a sus cuerpos masculinos desnudos en blanco y negro no tiene parangón. También en Estados Unidos fotógrafos como Greg Gorman (1949), Bruce Weber (1946) y Herb Ritts (1952-2002) continuaron la búsqueda de belleza y sensualidad en el cuerpo masculino.

DESNUDOS FEMINISTAS

Con la aparición de revistas como Playboy en 1953 y Penthouse en 1965, la desnudez femenina erótica entró en la vida diaria y se convirtió en un tema de moda en ciertos sectores de la población en Europa occidental y Estados Unidos. Este tipo de imágenes de desnudos tenían una orientación absolutamente masculina, en el sentido en que las hacían los hombres para los hombres.

El movimiento feminista que nació en los años sesenta y ganó poder e influencia en los setenta rechazaba esta tradición de explotación masculina; desde entonces numerosas artistas mujeres han utilizado la fotografía y el vídeo para reclamar su identidad sexual independientemente de la mirada del hombre. Entre 1975 y 1981, la artista estadounidense Francesca Woodman (1958-1981) hizo una serie de autorretratos expresando su sexualidad, sus deseos y sus ansiedades. Sus fotografías eran con frecuencia un diálogo interior con el espejo, jugando con las ideas del narcisismo, su propia belleza y el conocimiento de que ésta se desvanecerá algún día. El desnudo de la obra de Woodman es más que provocativo: sirve como imagen de su alma, un diario emocional y autobiográfico que terminó cuando se suicidó a los veintitrés años de edad. La determinación feminista de afirmar la propiedad de las imágenes del cuerpo femenino es la lógica de estos autorretratos introspectivos, y Toto Frima (1953) también ha realizado magníficos ejemplos de este tipo de trabajo en los Países Bajos.

Fuente: Desnudo Fotografía. El arte y la técnica (fragmento). Ediciones Akal 2010. Autor: Pascal Baetens.

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La historia de la fotografía de desnudo IV

REDESCUBRIMIENTO DEL EROTISMO

Mientras tanto, fotógrafos como Ralph Gibson (1939) y David Hamilton (1933) en el Reino Unido y Lucien Clergue (1934) en Francia, buscaron un erotismo poético en el cuerpo femenino. Clergue fotografiaba normalmente a sus modelos cerca de elementos naturales como olas o rocas, y aprovechaba al máximo la fuerte luz del sur de Europa. Para Gibson, la potencia erótica del desnudo tenía su origen en la forma en la que se vestía el cuerpo o en los detalles de sus movimientos. Su perspectiva fragmentada evidenciaba su amor por la abstracción y el misterio. Se podría decir que la diferencia entre la imagen verdaderamente erótica y la pornografía es el misterio; las piernas tapadas de una mujer pueden ser más sensuales que las de una mujer desnuda.

Eye, Ass (1975) de Ralph Gibson
Eye, Ass (1975) de Ralph Gibson

David Hamilton, extremadamente popular en la década de 1970 y principios de la siguiente, ha influido en una generación de fotógrafos aficionados con sus imágenes oníricas de chicas jóvenes e inocentes a punto de descubrir su propia sexualidad. La ausencia de maquillaje y el uso de tonos y colores suaves, una luz difusa y accesorios intemporales, evocan una sensación que prácticamente todo el mundo ha tenido en algún momento de su vida: la nostalgia de la perfección , de la promesa. Hamilton entendió mejor que nadie el atractivo de esta promesa, una aspiración que también desea evocar la fotografía de publicidad.

El fotógrafo estadounidense Joel-Peter Witkin (1939) parece buscar siempre el misterio, tanto en la técnica fotográfica como en el cuerpo humano. El fotógrafo declaró: “Reconstruyo el negativo, lo manipulo, le añado marcas y borro algunas partes… rediseño la imagen para hacerla más potente, más misteriosa”. Nacido en Brooklyn, de madre judía y padre católico, a la edad de seis años, presenció un truculento accidente de coche que dio forma a su universo fotográfico. Después de estudiar historia del arte y fotografía, se embarcó en la creación de imágenes con escenarios elaborados y complejos, bebió de fuentes tan diversas como la metodología, Man Ray, Chirico, naturalezas muertas de los siglos XVI y XVII, el realismo del siglo XIX y numerosos artistas pictóricos, algo que ha ejercido una poderosa influencia es su encuentro con Diane Arbus poco antes de que ella se suicidara. Sus imágenes de partes deformadas y cadáveres con frecuencia han provocado escándalos. Witkin explora su propio universo de la sexualidad y se atreve a mostrarnos la “belleza” del cuerpo que nos da miedo mirar, creando sus imágenes de formatos grandes en el estudio, en todo caso después de meses de preparación. La realidad de los cuerpos desnudos de Witkin ha tenido mucha repercusión en la fotografía artística.

Aunque Witkin utiliza cámaras de un tipo que tiene más de cien años, la tecnología ha tenido gran impacto en la forma en la que muchos fotógrafos crean sus imágenes. Las cámaras modernas con funciones automáticas han reducido considerablemente el tiempo necesario para crear una fotografía y algunas se toman con una inscripción electrónica de la fecha que indica exactamente el momento en el que se ha abierto el obturador. Esto ha fomentado la producción de diarios visuales íntimos, que ha llevado a que algunos artistas experimenten situaciones con el único propósito de capturar imágenes. En occidente, el trabajo del fotógrafo japonés Nobuyoshi Araki (1940) suele asociarse únicamente a su sadomasoquismo, pero, mediante el uso constante de una minicámara compacta con indicador de hora, este autor crea un fascinante diario del deseo.

EL DESNUDO COMERCIAL

En las décadas de 1970 y 1980, los fotógrafos de moda comenzaron a presentar una nueva y polémica imagen del cuerpo femenino. El pionero en este respecto fue el alemán Helmut Newton (1920-2004). Las fotografías de desnudo que hacía Newton eran abiertamente sexuales, con un trasfondo amenazante; aunque se solía cuidar que las modelos parecieran formar parte de una elite social, con frecuencia se mostraban, con un estilo propio del reportaje, sorprendidas en entornos sórdidos y participando en actos de fantasía y fetichismo. Gracias a su trabajo, se convirtió en un artista muy influyente en el campo de la moda, aunque se pensó que algunas de sus fotografías contenían una carga demasiado sexual para las revistas americanas y solamente se publicaron en Europa.

De la serie Big Nudes de Newton
De la serie Big Nudes de Newton

En la década de 1980, Newton desvistió a la mujer dinámica e independiente en una serie llamada Big Nudes. En esta serie, las mujeres eran muy altas y estaban completamente desnudas, no llevaban nada más que el maquillaje y tacones. Big Nudes se exhibió en impresiones de tamaño real con las que se pretendía provocar al espectador mostrando mujeres seguras de sí mismas que sabían lo que querían y que parecían muy conscientes de su belleza y sexualidad.

Otros fotógrafos siguieron el ejemplo de Newton con el mismo deseo de llevar la fotografía de desnudos al límite. Ante la amplia variedad de estímulos visuales de las revistas, la televisión por satélite y cable, el vídeo y el cine, se empleaban imágenes impactantes para captar la atención del público. Las campañas de United Colours of Benetton de la década de 1980, la moda heroin-chic de los años noventa, y poco después, la fotografía “arte porno” lograron impactar a los espectadores mediante el uso atrevido de contenidos políticos en imágenes de moda convencionales, como se puede observar en las campañas publicitarias del fotógrafo estadounidense Terry Richardson (1965).

La consideración estética y la aprobación de los colegas de profesión tuvieron que quedar relegadas a un segundo plano con frecuencia a favor del impacto comercial para el que estaba pensada la fotografía; esto se ha aplicado a los preciosos desnudos creados por los principales fotógrafos comerciales, como el alemán Peter Lindbergh (1944) y el francés Patrick Demarchelier (1943), entre otros.

MÁS QUE DESNUDEZ

En la era digital en la que nos encontramos, las imágenes se almacenan invisiblemente en un sistema informático. Mientras que la fotografía tradicional fue en otros tiempos la forma más importante de proporcionar imágenes a los medios, ahora es normalmente el ordenador el que produce y modifica las imágenes, utilizando códigos digitales; se puede construir una representación íntegra del cuerpo humano partiendo de un esquema matemático o, también, se puede crear modificando una imagen almacenada.

Obviamente, esta revolución también influye en cómo el fotógrafo se enfrenta al cuerpo desnudo; la perfección ya no es necesaria en el momento en el que se pulsa el botón de obturación y la fotografía ahora sirve como base para el trabajo de un pintor en un lienzo digital. La piel se puede pintar con un aerógrafo, se pueden agrandar los ojos, los pechos y los labios, se pueden reducir cinturas y mandíbulas, se pueden alargar cuellos y piernas; la perfección del desnudo puede mostrarse ahora completamente artificial y ser absolutamente verosímil. La fotografía ya no necesita capturar el “momento decisivo”, por utilizar las palabras de Henri Cartier-Bresson; en lugar de eso, puede entrar en el mundo del pintor virtual. Como la tecnología actual abre una infinidad de posibilidades, trabajar con el cuerpo desnudo mediante la fotografía ya no conoce más límites que los de la imaginación.

Sin embargo, la necesidad de expresar estética, sensualidad y erotismo es esencialmente humana y esta autenticidad emocional se puede pasar por alto cuando se utilizan trucos técnicos avanzados o cuando se pretende captar la atención del espectador. Llevar la fotografía al límite simplemente por llevarla suele terminar en meros efectos espectaculares. Pero, aunque algunos artistas pueden haber decidido seguir ese camino, existen claros indicios de reacción contra la tendencia dominante. A pesar de la era digital, a principios del siglo XXI se encuentran signos del comienzo de una vuelta a lo natural, lo sensual y lo sensible, así como un afán por revelar más que nunca la inspiración interna del artista.

Fuente: Desnudo Fotografía. El arte y la técnica (fragmento). Ediciones Akal 2010. Autor: Pascal Baetens.

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La liberación del desnudo masculino en el siglo XX.
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Cómo las fotos de desnudos cambiaron en 1900 la percepción del cuerpo humano.

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La España naturista en los años 70

En la España de la democracia recién estrenada, el verano de 1978 iba a marcar un gran hito en el proceso de liberalización individual. Aquel verano se impuso en las playas mediterráneas la moda del “monobikini”. En Tossa, en Benidorm, en Torremolinos el panorama de mujeres sin sujetador ofrecía un plebiscito abrumador. En más de una ocasión, señoras maduras con senos estrepitosamente desparramados, ofrecían su desnudez de cintura para arriba, llevadas por el imperativo de la moda con la que nos poníamos en cabeza de los países más “progres”, un bandazo muy propio de nuestra idiosincrasia, tras años de haber sido la reserva espiritual de Occidente.

La innovación no estuvo privada de sobresaltos. En una playa, unos jóvenes al parecer chapados a la antigua, decidieron desnudarse y se negaron a volver a cubrirse con sus ropas hasta que algunas chicas que tomaban el sol a pecho descubierto, no se taparan. En otra playa, una señora mayor que estaba con sus dos nietos, se puso a protestar en voz alta, indignada por lo que juzgó la indecencia de una mocita que llevaba sus senos al aire. Otras muchachas, al ver el alboroto, increparon a la señora y un grupo que vestía bañador de dos piezas, se apresuró a quitarse el sostén en solidaridad con la atacada.

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Pero la licencia no se limitó al “topless”. En algunas playas de zonas más retiradas empezó a practicarse el “desnudismo” integral. Lo más engorroso para los amantes del naturismo, entre los que se encontraban alemanes, franceses, italianos y escandinavos a los que rápidamente se unirían los españoles negadores de que el cuerpo humano tenga partes buenas y partes malas, era la legión de mirones que atraídos por la novedad se apostaban en lugares desde los que podrían contemplar hombres y mujeres vestidos todo lo más con un reloj de pulsera. Frente al nudismo, la reacción gubernativa fue débil. Tan solo en Menorca e Ibiza y, probablemente, a instancias de un poncío demasiado púdico, la Guardia Civil intervino pidiendo a los nudistas el pasaporte o carné de identidad, pretensión ingenua dado que los interpelados iban sin prenda alguna en la que albergar cualquier documentación.

En un reportaje dedicado a la existencia de las playas nudistas se registraban datos curiosos, como la insospechada presencia en ellas de parejas encueradas procedentes de Navarra o Soria, regiones donde tradicionalmente, se rendía culto al recato más estricto. Un psicólogo, analizando el fenómeno del “desnudismo” parcial o integral, daba esta explicación: “De tiempo se ha asociado -aún en las mentes más pretendidamente liberales- desnudez con pecado, falta de ropas con morbosidad, naturismo con sexualidad sucia u oportunidad para relaciones sexuales furtivas ¡ como si para llevarlas a cabo fuera obligatorio desvestirse ! Acaso lo más saludable de este fenómeno del “desnudismo” en España sea que, pese a la brutalidad de la represión de los siglos pasados y, concretamente, de los últimos treinta años, hoy puede verse a familias enteras -niños, jóvenes y mayores- tomando el sol sin complejos, tal como vinieron al mundo”.

Evidentemente, algo había cambiado bajo el sol de España cuando en el curso de una generación se había pasado de la imposición del bañador completo y de la separación de sexos al común retozar natural de hombres, mujeres y niños tan desnudos Adán y Eva en el Paraíso terrenal.

Fuente del texto: La Vida Cotidiana en la España de los 70. Ediciones del Prado 1991.

Pequeña galería fotográfica:

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Nota: Las fotografías presentadas en esta galería pertenecen a las décadas de los años 60-70, pero es casi imposible indicar su ubicación geográfica.

Algunos hechos acaecidos en la España de los años 70:

20 Julio 1.970: El Curso de Orientación Universitaria (COU) sustituye experimentalmente al Curso Preuniversitario (Preu).
15 Diciembre 1.970: Se han iniciado los trabajos para la instalación de centros emisores con el sistema de color PAL.
31 Diciembre 1.970: El censo oficial arroja una cifra de 33.956.047 habitantes.
31 Diciembre 1.970: Durante este año han entrado en España 24.105.000 turistas.
5 Julio 1.971: La Compañía Telefónica implanta una red de transmisión de datos que enlaza ordenadores electrónicos.
6 Julio 1.971: Según el diario Informaciones, en Madrid se roba un coche cada hora y en Barcelona cada 70 minutos.
14 Enero 1.972: Detención de una Nudista en Las Palmas de Gran Canaria que posaba en la playa para unos fotógrafos extranjeros.
5 Abril 1.972: En Madrid comienza a prestar servicio la unidad especial de la Policía Municipal femenina.
8 Septiembre 1.972: Se crea la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
6 Noviembre 1.973: Entra en vigor la obligación de los conductores a someterse a la prueba del alcohol.
4 Noviembre 1.974: El Ministro del Aire inaugura oficialmente el puente aéreo Madrid-Barcelona con 20 vuelos diarios.
1 Febrero 1.975: Un guardia municipal obliga a retirar de un escaparate de Cáceres “La maja desnuda de Goya” por considerar dicha pintura indecente y pornográfica.
1 Marzo 1.975: Nuevas normas oficiales de censura cinematográfica, que suponen una relativa apertura.
23 Junio 1.975: Inauguración de la electrificación de la línea férrea Madrid-Guadalajara; con esta puesta en servicio, termina la tracción por vapor en las líneas férreas de España.
13 Agosto 1.975: Más de 100.000 vendimiadores españoles ultiman los trámites para ir a Francia.
28 Agosto 1.975: Reposición en el Teatro Lara de Madrid de la obra “La corte del faraón”.
14 Octubre 1.975: Presentación en la XVIII Semana Internacional de Cine de Barcelona del filme “Portero de noche” de Liliana Cavari.
24 Febrero 1.976: La Organización Mundial de Turismo instala en Madrid su sede central.
3 Mayo 1.976: Aparece El País, nuevo periódico con una tirada inicial de 250.000 ejemplares.
11 Mayo 1.976: Estreno en Barcelona de la película “La naranja mecánica” de Stanley Kubrick.
25 Marzo 1.977: El director del diario El País es procesado por un delito de propaganda de anticonceptivos.
1 Septiembre 1.977: Se suprime la censura cinematográfica.
15 Julio 1978: Con la llegada del verano los españoles de toda condición y procedencia parece que quieren dejar bien claro que son numerosos los que están decididos a disfrutar del sol sin ningún tipo de restricciones en cuanto a las vestimentas. Los cotos nudistas florecen por toda la costa de la vieja piel de toro.