Desnudez negra: cultura, resistencia y renacimiento

Cuando escuchas la palabra nudista, ¿en qué piensas? ¿Te imaginas a los hippies blancos tomando el sol desnudos en una playa apartada, muy, muy lejana? ¿Te imaginas esos cuerpos siendo negros? ¿Sabías que existe un movimiento nudista negro?

La desnudez, por supuesto, es algo natural para todos los humanos, independientemente de su raza. Pero la desnudez tiene una historia importante que se le atribuye cuando se trata de africanos. Antes de analizar el movimiento nudista negro actual, echemos un vistazo a la historia de la desnudez en la cultura africana.

Desnudez en varias culturas africanas

Antes de los días transatlánticos de la esclavitud, la desnudez era ampliamente aceptada y celebrada en la cultura africana. Las tribus africanas como la tribu igbo en Nigeria, la tribu Karamajong en Uganda y la tribu zulú en Sudáfrica generalmente realizaban sus actividades diarias desnudas. Estas tribus no veían la desnudez como algo de lo que avergonzarse o reprimirse. Formaba parte de su cultura.

La desnudez generalizada en la antigua África podría atribuirse al clima cálido y húmedo de los trópicos. La mayoría de los africanos antiguos realizaban trabajos que implicaban trabajo manual. Por lo tanto, la desnudez les brindó la oportunidad de refrescarse mientras participaban en sus actividades.

Además, en el antiguo Egipto, su joven faraón egipcio Akhen-Aton hizo una declaración abierta a favor de la práctica de la desnudez como una forma de lograr el avance espiritual y físico. Las historias apoyan la afirmación de que él y la reina Nefertiti a menudo estaban desnudos en el palacio.

Sin embargo, una vez que el comercio de esclavos y la religión cruzaron el mar Atlántico y encontraron su camino en África, las cosas cambiaron. La desnudez llegó a ser vista como algo pecaminoso y vergonzoso.

Los exploradores europeos tenían la opinión de que la falta de ropa que descubrieron en África era primitiva. Además, los colonizadores hicieron una distinción hipócrita entre la desnudez en el arte europeo y la desnudez de los africanos. Describieron erróneamente la desnudez africana como incivilizada y racialmente inferior.

Los descendientes de africanos que se encontraron en Europa y América como esclavos fueron obligados a cubrirse y se les enseñó a ver su desnudez como bárbara e incivilizada. Posteriormente, esto condujo a la disminución constante de la desnudez entre los negros de todo el mundo.

La desnudez como forma de resistencia

A pesar de la reacción violenta, la desnudez negra recibida por parte de los occidentales, la desnudez ha sido utilizada como una forma de resistencia por parte de los negros en todo el mundo.

La desnudez envía un mensaje poderoso. La desnudez dice: “Mírame como soy, acéptame como soy”.

Por lo tanto, no sorprende que los negros de todo el mundo hayan utilizado la desnudez como una forma de protesta. En la sociedad africana, una mujer desnudándose en un lugar público es un asunto grave. Tiene la intención de traer vergüenza y una maldición sobre la persona que le ha traído todo este sufrimiento.

Curiosamente, las mujeres negras han sido pioneras en la desnudez negra como forma de protesta. Aquí hay algunos ejemplos históricos de protestas desnudas de mujeres negras.

Disturbios femeninos de Aba de 1929

El motín de mujeres de Aba, que ocurrió en 1929, duró dos meses. Un grupo de mujeres del mercado de la tribu igbo en el sureste de Nigeria organizó la protesta. Estas mujeres organizaron resistencia contra los poderes excesivos del gobierno británico y los jefes de orden indígenas durante la colonización.

Las políticas fiscales de explotación que afectaron a estas mujeres desencadenaron la resistencia. En la tradición Igbo, se suponía que las mujeres no pagaban impuestos.

No obstante, el gobierno británico no respetó la tradición del pueblo Igbo. Las mujeres igbo suplicaron al gobierno colonial que respetara su condición de exenta de impuestos, pero la solicitud fue ignorada.

La rebelión comenzó en un pueblo llamado Oloko. Comenzó cuando un representante de un suboficial fue a cobrar impuestos a una viuda. La viuda se negó a obedecer, lo que provocó una discusión que terminó con un suboficial agrediéndola. Luego pasó a reunir a otras mujeres en la plaza del pueblo. Su historia llevó a mujeres de otras aldeas a unirse a su aldea en la protesta que duró dos meses.

Aproximadamente 10,000 mujeres fueron parte de la protesta de Mujeres Aba. Ellas protestaron desnudas y semidesnudas para desafiar a las autoridades coloniales británicas. Fue la forma más alta de resistencia que el gobierno colonial británico presenció en Nigeria.

Mujeres por Liberia Acción masiva por la paz

Leymah Gbamee, una de las líderes que ayudó a iniciar el movimiento, recibió el Premio Nobel de la Paz en 2011. En 2003, movilizó a muchas mujeres para llamar a los delegados presentes en las negociaciones de Accra.

El grupo de mujeres exigió que las representantes firmaran lo antes posible el acuerdo de paz alcanzado en las negociaciones de Accra. Amenazaron con desnudarse si no se tomaban en serio sus demandas.

Pudieron obligar a los delegados a llegar a un acuerdo en las negociaciones de paz. Los delegados se asustaron ante la idea de ver a la líder desnudarse.

La idea de usar la desnudez para traer vergüenza y una maldición sobre las personas que te oprimen funcionó a favor de las mujeres como herramienta de resistencia.

Protesta en topless de San Francisco

Más recientemente, en 2015, un grupo de mujeres negras protagonizó una protesta en topless en San Francisco. La protesta en topless tenía como objetivo llamar la atención sobre el asesinato de mujeres y niños negros por parte de la policía.

Se encontraron manifestantes con carteles con el hashtag #SayHerName. Los manifestantes también tenían nombres y fotografías de mujeres negras muertas que fueron víctimas de la brutalidad policial.

Uno de los manifestantes, Chinyere Tutashinda, dijo: “También entendemos que vivimos en un país que mercantiliza a las mujeres negras y los cuerpos negros”. La protesta envió un mensaje de que los cuerpos negros no eran una mercancía sino que debían ser respetados.

Censura y desnudez negra

En los tiempos modernos, la censura de la mayoría de los medios sociales ha hecho que la desnudez negra sea más difícil de expresar. La desnudez negra es a menudo simbólica y cultural.

Sin embargo, debido a que la mayoría de las personas ven la desnudez sexualmente, es difícil para la mayoría de las personas retratar su desnudez en los medios de comunicación social. Un ejemplo de tal escenario es el caso del popular presentador de televisión sudafricano, Ntando Duma.

En la cultura zulú, una mujer honra a su Umemolo con su familia a la edad de veintiún años. Umemulo es una forma de que una mujer virgen demuestre que está disponible para el matrimonio.

Los participantes de la ceremonia visten un atuendo tradicional, lo que implica que van casi completamente en topless.

Ntando Nduma celebró su Umemulo en 2016 en su ciudad natal en Orange Farm. La estrella de televisión compartió imágenes de la ceremonia con sus más de un millón de seguidores en Instagram.

Desafortunadamente, debido a las reglas de Instagram sobre desnudez, las imágenes fueron censuradas. En uno de sus subtítulos, la estrella de televisión escribió: “Esto no es desnudez, es cultura”.

Desnudez negra en el siglo XXI

No es de extrañar que la desnudez no haya sido prohibida por completo en algunas partes de África. Todavía hay ocasiones especiales en las que se muestra y se celebra la desnudez.

Una de esas ocasiones son los torneos de lucha con palos en Etiopía. Otro ejemplo de tal ocasión es el Umkhosi Womhlanga de los zulúes y swazi, en el que las jóvenes que han alcanzado la mayoría de edad bailan con el torso desnudo.

En el oeste, organizaciones como The Black Naturalist Association, están tratando de promover el estilo de vida nudista y todos los beneficios que conlleva.

Las redes sociales han promovido el impulso para desestigmatizar la desnudez negra. Varias estrellas como Lizzo han publicado desnudos de sí mismas para promover la positividad corporal.

Parece que la desnudez negra como forma de resistencia y celebración llegó para quedarse.

Fuente: Black Excellence (texto original en inglés).

Los Doukhobors (o Dujobori), Svobodniki y Freedomites (o Sons of Freedom)

Son una de las minorías religiosas más curiosas, como los cuáqueros, los mormones o los amish. Su origen está en el Sur de Rusia y en el siglo XVIII. Basándose en algunos elementos del Cristianismo, pero rechazando la Iglesia Ortodoxa y su jerarquía, predicaban el espiritualismo, la fraternidad, la sencillez, el vegetarianismo, el desnudismo y el pacifismo, y daban especial importancia al canto. Cuando en los últimos años del siglo XIX, en una zona próxima a la frontera con Armenia, les hicieron tomar las armas para defenderse de un posible ataque del país vecino, los dujobori o doukhobors (“Luchadores espirituales”) quemaron las armas, lo que provocó las iras de los zares y una fuerte persecución. Nicolás I desterró al Cáucaso y la Transcaucasia a los que no se sometieron, y Nicolás II envió a Siberia a varios líderes del grupo. Enterado Lev Tolstoi de la situación de aquellas gentes, que a su juicio encarnaban muy fielmente los principios cristianos, se puso de su parte y destinó los ingresos obtenidos con su novela Resurrección (1899) a ayudar a los dujobori para que pudiesen emigrar a Canadá, cosa que hicieron entre 1899 y 1904, con el apoyo también de los cuáqueros ingleses. Allí se establecen inicialmente en Saskatchewan y el Este de Alberta. Ya por aquellos primeros años se desnudaron algunas veces para manifestarse como forma de protesta.

En 1906 chocaron con el Ministro del Interior canadiense, Frank Oliver, que exigía que registrasen sus tierras a título individual y no como propiedad comunitaria, según ellos querían. Entonces comenzó una fragmentación del grupo. La mayoría se integró en la Christian Community of Universal Brotherhood (“Comunidad Cristiana de Hermandad Universal”), la CCUB, con Peter V. Verigin como líder, y se trasladó hacia 1908 a la Columbia Británica, donde recibieron préstamos hipotecarios para establecer granjas e industrias. Otros aceptaron los términos propuestos por el gobierno y permanecieron en sus asentamientos, integrándose a partir de entonces en varias iglesias cristianas.

Otros, los svobodniki, propugnaron una versión purista de sus doctrinas. Una facción minoritaria de éstos, los llamados freedomites y después Sons of Freeedom (“Hijos de la Libertad”), adoptó posiciones de tipo anarquista y a veces violentas, llegando a cometer acciones terroristas. Al llegar la Depresión, la CCUB se encontró con dificultades para pagar los préstamos, y perdió la parte de dinero que había pagado y la propiedad de las tierras, con lo que los doukhobors quedaron convertidos en ocupantes ilegales de ellas. Además, tuvieron problemas con las autoridades por resistirse a que sus hijos fuesen escolarizados en el sistema público de enseñanza.

En las décadas de 1920 y 1930 adquirieron especial notoriedad por manifestarse en completa desnudez, llegando en alguna ocasión los Sons of Freedom a incendiar sus viviendas y algunos edificios públicos como un gesto de anti-materialismo.

Actualmente son unos 20.000 individuos, la mayoría de los cuales residen en la región de West Kootenay. De ellos, entre 3.000 y 4.000 pertenecen a la variedad de los freedomites.

Fuente: averhora.blogspot.com

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las imágenes puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

Hippies: el verano del amor

Los hippies, aquel maravilloso movimiento joven que derribó las puertas de todos los prejuicios de los años 60 y 70 e instalaron conceptos como el pacifismo, el nudismo, el amor libre… paz y amor hermanos.

Qué desolado estaba este país por aquellos años pasados; principios de los sesenta y de los setenta. Las buenas gentes trabajaban en lo que había y poco más, el resto ya lo ponía el franquismo, o sea, toros y fútbol. Pero también y, sobre todo gente joven, iban tramando otras formas de vida y de protesta, otras formas diferentes de pensar y de intentar contribuir para el gran cambio que necesitaba el país. Pero los censores y aquella policía política, así como el fanatismo clerical y otros añadidos, no dejaban casi nada al libre albedrio del personal; así y todo, varios movimientos, tanto culturales, políticos, sindicales, incluso también cristianos, -entre otros- cogieron las riendas al miedo, y en la clandestinidad se iban organizando para las protestas, manifestaciones, reuniones, asambleas… y cómo no, la gente joven, que ansiaba libertad, fueron importando otras formas de vida y de pensamiento; antibelicistas, pacifistas, regalando flores a los militares y policías… En pocas palabras; paz y amor.

Idealismo puro, sensibilidad, arte, cultura alternativa; contracultura para ir retirando la oficial tan ñoña; en suma, jóvenes llenos de vida y con muchas ganas de cambio, mucho cambio. Algunos eran más radicales, pero la inmensa mayoría se dejaban llevar por el corazón y la inmensa inocencia. Uno de aquellos movimientos, fue el movimiento hippie, aquel verano del amor, aquella forma de vida libre como el viento, donde se compartía todo para cambiar y luchar por algo que mereciera la pena; la esperanza era como una larga sombra alargada, y el tiempo se echaba encima. Aquellas mujeres jóvenes que luchaban por su liberación, incluida la sexual, aquellos hombres que se dejaban el pelo largo y la barba a su manera, como signo de rebeldía. Y aquellas grandes concentraciones en parques, montes, playas… en aquellos festivales musicales que se abarrotaban de estas buenas gentes con ganas de pasarlo bien, sin hacer daño, y sin meterse con nadie. Todo iba muy ligado, tanto las maneras de vestir, la música, el estar siempre acompañados con gente de tu mismo rollo… en fin , la felicidad que se luchaba día a día, casi hora a hora, pues las fuerzas represoras tenían el mandato de romper con cualquier atisbo de libertad.

La cultura hippie se desarrolló como un movimiento juvenil en los Estados Unidos durante la década de 1960. Alrededor de 1967, sus ideas se extendieron por todo el mundo. Los hippies declararon una ideología que se concentró en paz, amor y libertad personal. Rechazaron valores de la clase media, se opuso a armas nucleares y la guerra de Vietnam. Se interesaron en la filosofía oriental y procuraron encontrar el nuevo sentido en la vida. Creían que la cultura dominante era corrupta y defectuosa. Se buscó para sustituirla por una sociedad utópica y crearon comunidades o comunas. El movimiento llegó a España con retraso debido a la situación política del país. No obstante, el hippismo a la americana no se entendió muy bien aquí, ya que no conllevaba la acción política. Se dice que era más bien una simple moda. A los jóvenes españoles les encantaba el movimiento, pero muy pocos eran verdaderamente hippies. Sin embargo, tuvo una presencia significativa en la isla de Ibiza. La isla tenía una reputación de ser un lugar donde reinaba la libertad de pensamiento y expresión. Ibiza y Formentera se convirtieron en los centros del movimiento hippie en Europa en los años 70. Los “peluts”, como la gente local llamaba a los nuevos habitantes de la isla, crearon la mayoría de las comunas alrededor de pueblos como San Carlos de Peralta. Los puntos más populares para las reuniones fueron la plaza del pueblo y el Bar Can Anita. Se ganaban la vida con sus artesanías y mercadillos ambulantes. Hacían exposiciones de arte, encuentros culturales y las degustaciones de la comida macrobiótica. Hoy en día, todavía existen dos mercados hippies en la isla: Punta Arabí en Es Cana y Las Dalias en San Carlos. Los hippies influyeron mucho la vida en la isla: trajeron nuevas costumbres y tenían un gran impacto con el turismo, todo el mundo estaba interesado en quiénes eran y cómo vivían. Hoy en día existen tres asentamientos de hippies en Órgiva, la Alpujarra granadina. Los primeros habitantes llegaron allí a finales de los 70. Muchos de ellos vinieron de Ibiza, que en su opinión había perdido su esencia a causa de demasiada gente y turismo. La comunidad más conocida se llama Beneficio. Elogian la no violencia, la vida en libertad y en armonía con la naturaleza.

Pero la vieja Europa, no se quedó atrás en aquel movimiento. París y después Londres, pudieron disfrutar del estallido de color y sonido que la juventud británica protagonizaría en la gran década. Moda y música –de la minifalda a los Beatles– para describir el desarrollo histórico. El torbellino de personajes y movimientos contestarios y culturales de entonces como Bob Dylan, Joan Baez, Ken Kesey, Andy Warhol, John Lennon, Yoko Ono, Jim Morrison, Paul Simon, Jimmy Hendrix, Charles Mingus, Abbie Hoffman y muchos otros, pasarían por “Howl” una y otra vez, trabajarían con Ginsberg y serían influenciados por su activismo político. Se debía a la generación beat la señal del primer movimiento de ruptura en la trayectoria de las revueltas generacionales de los años cincuenta y sesenta. Esos poetas, escritores y artistas, capaces de crear una especie de fraternidad bohemia, serían los progenitores directos de un cierto sector de la juventud norteamericana que llegaría a crear toda una subcultura, un estilo de vida, un proyecto social nuevo: los hippies. El venturoso éxtasis experimentado por Ginsberg y por la mayoría de los escritores y artistas beat de la primera hora conduciría a muchos jóvenes hacia la peregrinación oriental. Los libros sagrados de la religión y misticismo orientales, los libros-códigos eróticos, las figuras de Buda y de Karma, fragmentos de la filosofía oriental, la adopción del kashdan, el orientalismo simulado del ritual de las “representaciones” de LSD, la música de Ravi Shankar, la cítara, las danzas sinuosas y culebreantes, los cantos budistas de Allen Ginsberg, todos estos elementos establecerían unos lazos de conexión muy complejos en la subcultura hippie que iría apareciendo. La cuestión del amor sería, en algunos aspectos, el motivo central de la inmanente filosofía hippie. El amor del que se hablaba implicaba más que la eliminación de las barreras sexuales, la llamada permisividad sexual de la vida hippie. El amor no solo no estaba reprimido, sino que se desarrollaría libre y abiertamente celebrado. En la franja bohemia de la cultura joven e inconformista de la época, todos los caminos conducirían a la psicodelia. La fascinación por las drogas alucinógenas surgiría una y otra vez como denominador común de las múltiples formas que la contracultura adoptaría en la última postguerra.

En Easy Rider (1969) y Hair (1979), la película y el musical que mejor tributo rendirían a los jóvenes contraculturales de los sesenta, los directores mostrarían fielmente la experiencia de las drogas. En la primera, Peter Fonda, Dennis Hooper y Jack Nicolson asisten a los mejores discursos sobre el ejercicio de la libertad envueltos del humo de los porros de una comuna hippie que encuentran por “el camino en busca de América”. En Hair, Claude Bukowski (John Savage), un joven de provincias que acude a Nueva York para citarse con el Consejo de Instrucción del Ejército, vive una aventura que le cambia la vida después de convivir con un grupo de hippies congregados en Central Park. Los viajes de LSD modifican su visión del mundo entrando en estados alucinógenos mientras las drogas se convierten en el mejor pretexto para vivir al máximo su libertad.

Sin duda, el grupo de los escogidos no sería muy numeroso aunque hay que reconocer que del desasosiego y resistencialismo universitario que en el 57 se echaría a la calle en demanda de reivindicaciones culturales y políticas, incubaría la semilla cuyas flores acabarían adornando el poder después de mayo del 68, porque diez años después, todavía estarían pagando las consecuencias, todavía arrastrarían trabajosamente, aburridamente, cierto prestigio estéril conquistado durante aquellas gloriosas fechas, una gran lucidez sin objeto, un foco de luz extraviado en la noche triste de la indolencia, desintegrándose poco a poco en bares de moda con la otra integración a la vista. Y en esas quedamos, un movimiento de mucha flor, paz y amor… para luego, llegar el casi olvido y vivir como se pueda, pero existir, existió, y quedan por ahí algunos muy importantes en pensamiento pacifista, ecologista, y sobre todo, filosófico y partidarios de otra de forma de vida; hay que respetar y admirar a estas buenas gentes. Los hippies y todo su legado cultural.

Fuente: lanuevacronica.com Texto: Toño Morala.

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