Los Doukhobors (o Dujobori), Svobodniki y Freedomites (o Sons of Freedom)

Son una de las minorías religiosas más curiosas, como los cuáqueros, los mormones o los amish. Su origen está en el Sur de Rusia y en el siglo XVIII. Basándose en algunos elementos del Cristianismo, pero rechazando la Iglesia Ortodoxa y su jerarquía, predicaban el espiritualismo, la fraternidad, la sencillez, el vegetarianismo, el desnudismo y el pacifismo, y daban especial importancia al canto. Cuando en los últimos años del siglo XIX, en una zona próxima a la frontera con Armenia, les hicieron tomar las armas para defenderse de un posible ataque del país vecino, los dujobori o doukhobors (“Luchadores espirituales”) quemaron las armas, lo que provocó las iras de los zares y una fuerte persecución. Nicolás I desterró al Cáucaso y la Transcaucasia a los que no se sometieron, y Nicolás II envió a Siberia a varios líderes del grupo. Enterado Lev Tolstoi de la situación de aquellas gentes, que a su juicio encarnaban muy fielmente los principios cristianos, se puso de su parte y destinó los ingresos obtenidos con su novela Resurrección (1899) a ayudar a los dujobori para que pudiesen emigrar a Canadá, cosa que hicieron entre 1899 y 1904, con el apoyo también de los cuáqueros ingleses. Allí se establecen inicialmente en Saskatchewan y el Este de Alberta. Ya por aquellos primeros años se desnudaron algunas veces para manifestarse como forma de protesta.

En 1906 chocaron con el Ministro del Interior canadiense, Frank Oliver, que exigía que registrasen sus tierras a título individual y no como propiedad comunitaria, según ellos querían. Entonces comenzó una fragmentación del grupo. La mayoría se integró en la Christian Community of Universal Brotherhood (“Comunidad Cristiana de Hermandad Universal”), la CCUB, con Peter V. Verigin como líder, y se trasladó hacia 1908 a la Columbia Británica, donde recibieron préstamos hipotecarios para establecer granjas e industrias. Otros aceptaron los términos propuestos por el gobierno y permanecieron en sus asentamientos, integrándose a partir de entonces en varias iglesias cristianas.

Otros, los svobodniki, propugnaron una versión purista de sus doctrinas. Una facción minoritaria de éstos, los llamados freedomites y después Sons of Freeedom (“Hijos de la Libertad”), adoptó posiciones de tipo anarquista y a veces violentas, llegando a cometer acciones terroristas. Al llegar la Depresión, la CCUB se encontró con dificultades para pagar los préstamos, y perdió la parte de dinero que había pagado y la propiedad de las tierras, con lo que los doukhobors quedaron convertidos en ocupantes ilegales de ellas. Además, tuvieron problemas con las autoridades por resistirse a que sus hijos fuesen escolarizados en el sistema público de enseñanza.

En las décadas de 1920 y 1930 adquirieron especial notoriedad por manifestarse en completa desnudez, llegando en alguna ocasión los Sons of Freedom a incendiar sus viviendas y algunos edificios públicos como un gesto de anti-materialismo.

Actualmente son unos 20.000 individuos, la mayoría de los cuales residen en la región de West Kootenay. De ellos, entre 3.000 y 4.000 pertenecen a la variedad de los freedomites.

Fuente: averhora.blogspot.com

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las imágenes puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

Hippies: el verano del amor

Los hippies, aquel maravilloso movimiento joven que derribó las puertas de todos los prejuicios de los años 60 y 70 e instalaron conceptos como el pacifismo, el nudismo, el amor libre… paz y amor hermanos.

Qué desolado estaba este país por aquellos años pasados; principios de los sesenta y de los setenta. Las buenas gentes trabajaban en lo que había y poco más, el resto ya lo ponía el franquismo, o sea, toros y fútbol. Pero también y, sobre todo gente joven, iban tramando otras formas de vida y de protesta, otras formas diferentes de pensar y de intentar contribuir para el gran cambio que necesitaba el país. Pero los censores y aquella policía política, así como el fanatismo clerical y otros añadidos, no dejaban casi nada al libre albedrio del personal; así y todo, varios movimientos, tanto culturales, políticos, sindicales, incluso también cristianos, -entre otros- cogieron las riendas al miedo, y en la clandestinidad se iban organizando para las protestas, manifestaciones, reuniones, asambleas… y cómo no, la gente joven, que ansiaba libertad, fueron importando otras formas de vida y de pensamiento; antibelicistas, pacifistas, regalando flores a los militares y policías… En pocas palabras; paz y amor.

Idealismo puro, sensibilidad, arte, cultura alternativa; contracultura para ir retirando la oficial tan ñoña; en suma, jóvenes llenos de vida y con muchas ganas de cambio, mucho cambio. Algunos eran más radicales, pero la inmensa mayoría se dejaban llevar por el corazón y la inmensa inocencia. Uno de aquellos movimientos, fue el movimiento hippie, aquel verano del amor, aquella forma de vida libre como el viento, donde se compartía todo para cambiar y luchar por algo que mereciera la pena; la esperanza era como una larga sombra alargada, y el tiempo se echaba encima. Aquellas mujeres jóvenes que luchaban por su liberación, incluida la sexual, aquellos hombres que se dejaban el pelo largo y la barba a su manera, como signo de rebeldía. Y aquellas grandes concentraciones en parques, montes, playas… en aquellos festivales musicales que se abarrotaban de estas buenas gentes con ganas de pasarlo bien, sin hacer daño, y sin meterse con nadie. Todo iba muy ligado, tanto las maneras de vestir, la música, el estar siempre acompañados con gente de tu mismo rollo… en fin , la felicidad que se luchaba día a día, casi hora a hora, pues las fuerzas represoras tenían el mandato de romper con cualquier atisbo de libertad.

La cultura hippie se desarrolló como un movimiento juvenil en los Estados Unidos durante la década de 1960. Alrededor de 1967, sus ideas se extendieron por todo el mundo. Los hippies declararon una ideología que se concentró en paz, amor y libertad personal. Rechazaron valores de la clase media, se opuso a armas nucleares y la guerra de Vietnam. Se interesaron en la filosofía oriental y procuraron encontrar el nuevo sentido en la vida. Creían que la cultura dominante era corrupta y defectuosa. Se buscó para sustituirla por una sociedad utópica y crearon comunidades o comunas. El movimiento llegó a España con retraso debido a la situación política del país. No obstante, el hippismo a la americana no se entendió muy bien aquí, ya que no conllevaba la acción política. Se dice que era más bien una simple moda. A los jóvenes españoles les encantaba el movimiento, pero muy pocos eran verdaderamente hippies. Sin embargo, tuvo una presencia significativa en la isla de Ibiza. La isla tenía una reputación de ser un lugar donde reinaba la libertad de pensamiento y expresión. Ibiza y Formentera se convirtieron en los centros del movimiento hippie en Europa en los años 70. Los “peluts”, como la gente local llamaba a los nuevos habitantes de la isla, crearon la mayoría de las comunas alrededor de pueblos como San Carlos de Peralta. Los puntos más populares para las reuniones fueron la plaza del pueblo y el Bar Can Anita. Se ganaban la vida con sus artesanías y mercadillos ambulantes. Hacían exposiciones de arte, encuentros culturales y las degustaciones de la comida macrobiótica. Hoy en día, todavía existen dos mercados hippies en la isla: Punta Arabí en Es Cana y Las Dalias en San Carlos. Los hippies influyeron mucho la vida en la isla: trajeron nuevas costumbres y tenían un gran impacto con el turismo, todo el mundo estaba interesado en quiénes eran y cómo vivían. Hoy en día existen tres asentamientos de hippies en Órgiva, la Alpujarra granadina. Los primeros habitantes llegaron allí a finales de los 70. Muchos de ellos vinieron de Ibiza, que en su opinión había perdido su esencia a causa de demasiada gente y turismo. La comunidad más conocida se llama Beneficio. Elogian la no violencia, la vida en libertad y en armonía con la naturaleza.

Pero la vieja Europa, no se quedó atrás en aquel movimiento. París y después Londres, pudieron disfrutar del estallido de color y sonido que la juventud británica protagonizaría en la gran década. Moda y música –de la minifalda a los Beatles– para describir el desarrollo histórico. El torbellino de personajes y movimientos contestarios y culturales de entonces como Bob Dylan, Joan Baez, Ken Kesey, Andy Warhol, John Lennon, Yoko Ono, Jim Morrison, Paul Simon, Jimmy Hendrix, Charles Mingus, Abbie Hoffman y muchos otros, pasarían por “Howl” una y otra vez, trabajarían con Ginsberg y serían influenciados por su activismo político. Se debía a la generación beat la señal del primer movimiento de ruptura en la trayectoria de las revueltas generacionales de los años cincuenta y sesenta. Esos poetas, escritores y artistas, capaces de crear una especie de fraternidad bohemia, serían los progenitores directos de un cierto sector de la juventud norteamericana que llegaría a crear toda una subcultura, un estilo de vida, un proyecto social nuevo: los hippies. El venturoso éxtasis experimentado por Ginsberg y por la mayoría de los escritores y artistas beat de la primera hora conduciría a muchos jóvenes hacia la peregrinación oriental. Los libros sagrados de la religión y misticismo orientales, los libros-códigos eróticos, las figuras de Buda y de Karma, fragmentos de la filosofía oriental, la adopción del kashdan, el orientalismo simulado del ritual de las “representaciones” de LSD, la música de Ravi Shankar, la cítara, las danzas sinuosas y culebreantes, los cantos budistas de Allen Ginsberg, todos estos elementos establecerían unos lazos de conexión muy complejos en la subcultura hippie que iría apareciendo. La cuestión del amor sería, en algunos aspectos, el motivo central de la inmanente filosofía hippie. El amor del que se hablaba implicaba más que la eliminación de las barreras sexuales, la llamada permisividad sexual de la vida hippie. El amor no solo no estaba reprimido, sino que se desarrollaría libre y abiertamente celebrado. En la franja bohemia de la cultura joven e inconformista de la época, todos los caminos conducirían a la psicodelia. La fascinación por las drogas alucinógenas surgiría una y otra vez como denominador común de las múltiples formas que la contracultura adoptaría en la última postguerra.

En Easy Rider (1969) y Hair (1979), la película y el musical que mejor tributo rendirían a los jóvenes contraculturales de los sesenta, los directores mostrarían fielmente la experiencia de las drogas. En la primera, Peter Fonda, Dennis Hooper y Jack Nicolson asisten a los mejores discursos sobre el ejercicio de la libertad envueltos del humo de los porros de una comuna hippie que encuentran por “el camino en busca de América”. En Hair, Claude Bukowski (John Savage), un joven de provincias que acude a Nueva York para citarse con el Consejo de Instrucción del Ejército, vive una aventura que le cambia la vida después de convivir con un grupo de hippies congregados en Central Park. Los viajes de LSD modifican su visión del mundo entrando en estados alucinógenos mientras las drogas se convierten en el mejor pretexto para vivir al máximo su libertad.

Sin duda, el grupo de los escogidos no sería muy numeroso aunque hay que reconocer que del desasosiego y resistencialismo universitario que en el 57 se echaría a la calle en demanda de reivindicaciones culturales y políticas, incubaría la semilla cuyas flores acabarían adornando el poder después de mayo del 68, porque diez años después, todavía estarían pagando las consecuencias, todavía arrastrarían trabajosamente, aburridamente, cierto prestigio estéril conquistado durante aquellas gloriosas fechas, una gran lucidez sin objeto, un foco de luz extraviado en la noche triste de la indolencia, desintegrándose poco a poco en bares de moda con la otra integración a la vista. Y en esas quedamos, un movimiento de mucha flor, paz y amor… para luego, llegar el casi olvido y vivir como se pueda, pero existir, existió, y quedan por ahí algunos muy importantes en pensamiento pacifista, ecologista, y sobre todo, filosófico y partidarios de otra de forma de vida; hay que respetar y admirar a estas buenas gentes. Los hippies y todo su legado cultural.

Fuente: lanuevacronica.com Texto: Toño Morala.

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Quince años atrás, en el Playazo de Vera sucedió que…

Unos 700 nudistas marcharon por el Playazo de Vera reclamando libertad para su forma de vida. Algunos “textiles” acompañaron la marcha y hubo cierta tensión con la Guardia Civil.

El anunciado paseo nudista y reivindicativo de Vera terminó celebrándose en la mañana de ayer (24-08-2003), a pesar de que la asociación Tortuga Boba Naturista de Vera comunicaba el sábado su desconvocatoria. Los nudistas se fueron congregando poco a poco e iniciaron una marcha pacífica desde la zona del hotel Vera Playa hasta aproximadamente la altura del Parque Acuático, a partir de las once y diez de la mañana.

A lo largo del paseo, se fueron uniendo más nudistas, que disfrutaban del día en la playa, y algunos textiles que quisieron apoyar con su presencia la convivencia pacífica de ambos colectivos en el Playazo de Vera.

Los nudistas se quejaron de la postura del Ayuntamiento de Vera, al que acusan indirectamente de la situación de crispación de los últimos días. El colectivo siente que el consistorio veratense le está poniendo límites a sus derechos como nudistas.

La marcha transcurrió durante unos 45 minutos y congregó a unos 700 participantes. Éstos animaban a todos los que estaban en la playa, textiles y nudistas, a unirse con gritos de “¡no miréis, uníos a la marcha!”.

Tensión

Cuando estaban casi en el lugar en el que se dio por finalizado el “paseo”, a la altura del Parque Acuático, se acercaron a la cabecera de la marcha varios efectivos de la Guardia Civil, quienes invitaron a los que encabezaban el “paseo nudista” a que parasen y volviesen sobre sus pasos. En ese momento se produjo cierta tensión y los números de la benemérita solicitaron la identificación de los que encabezaban la marcha, estando a punto de detener a uno de ellos.

El paseo nudista continuó unos cien metros más. En ese punto, para finalizar, todos los presentes empezaron un aplauso que se prolongó por unos minutos. Una mujer inglesa indicó a Ideal que ella era nudista, pero que iba “acompañada por mi hijo y que no lo es y que ha querido apoyarla en esta petición de convivencia pacífica y de respeto a nuestros derechos como nudistas”.

Poco a poco, todos volvieron sobre sus pasos y se fue disolviendo la marcha. Un matrimonio nudista comentaba que “para nada buscamos enfrentamientos con esta manifestación, sino mostrar que la convivencia es posible, como así ha sido durante muchos años”. Para ellos “el Ayuntamiento tiene cierta culpa porque ya intentó, el pasado año poner límites a la zona nudista, con un muro de piedras que tuvieron que quitar y convertirlos en improvisados maceteros ajardinados”.

También hubo quien habló de intereses urbanísticos en este conflicto. Según algunos de los participantes en el “paseo” de ayer “las urbanizaciones nuevas están siendo más solicitadas por textiles, que encuentran que tienen que compartir la zona con nudistas y no conciben ni respetan este hecho”.

Por su parte, entre los textiles que se encontraban en la playa había disparidad de opiniones. Mientras algunos consideraban razonable lo que pedían los nudistas, otros, residentes en Playa de Baria I, no comprendían que fueran dusnudos por las calles y las urbanizaciones y afirmaron que, cuando alguna vez han pasado a la zona nudista “nos han tocado las palmas y nos han dicho que nos desnudemos”.

El “paseo” discurrió tranquilo, sin incidentes entre nudistas y textiles. La asociación Tortuga Boba de Vera lo había convocado pero, ante el comunicado de la Subdelegación del Gobierno emitido el sábado, en él que decía que esta marcha “no cumple los requisitos exigidos y, por tanto, no puede acogerse a la protección jurídica que le otorga la ley”, la asociación retiró la convocatoria.

Fuente del texto: Diario Ideal (Edición impresa, 25-08-2003).

El cuerpo desnudo como elemento de reivindicación y protesta

Solemos ver en distintos medios de comunicación que una persona o grupo de personas se desnuda en la vía pública como señal de “protesta” o con fines publicitarios, o simplemente por que si. Sea por motivos políticos, por reclamos salariales, o por desacuerdo con una medida, o por fines publicitarios con o sin fines de lucro, esta modalidad ha tomado mucho auge e, inclusive, ha llegado a captar la simpatía de los medios de comunicación.

Febrero 2003: A Coruña, protestas desnudas contra la guerra de Irak.

La pregunta que nos hacemos es: ¿Por qué motivo este recurso mediático es considerado por muchos como más aceptable o justificable que el desnudo en cualquier lugar público para tomar contacto con la naturaleza? ¿Cual es la diferencia?

Agosto 2004: Un grupo de manifestantes protestan desnudos delante del Madison Square Garden durante una Convención Nacional Republicana.

El nudismo es una de las libertades individuales consagradas en las Constituciones modernas. Si en ninguna norma se indica que la carencia de ropas, por si misma, es un delito pausible de sanción, debemos atenernos al principio constitucional que declara “lo que no está prohibido, está permitido”.

Enero 2006: Un grupo de personas de la organización Anima Naturalis, se manifiestan desnudas en Barcelona contra el uso de animales en la fabricación de abrigos de piel.

Lo que generalmente se penaliza en todas las legislaciones es la intención de la persona que se desnuda, y no la carencia de ropas. Así se configuran las exhibiciones obscenas, corrupción de menores y otros delitos donde el desnudo no es una parte necesaria, ya que los mismos pueden cometerse con o sin ropa.

Febrero 2006: Estudiantes de Colombia toman la Universidad del Atlántico para tratar de impedir su cierre.

Entonces, si estos desnudos son aceptados por la sociedad, ¿Por qué no existe la misma reacción por parte de la gente cuando se trata de un desnudo naturista, que es una forma de vida en contacto con la naturaleza, caracterizada por el nudismo social, con pautas de respeto a si mismo, respeto al otro y respeto al medio ambiente?

Junio 2007: Marcha Ciclonudista en Granada para reivindicar el uso de la bicicleta como medio de transporte y la creación de carriles bici en las grandes ciudades.

Destacamos que como nudistas naturistas, muchos de nosotros no estamos de acuerdo con el desnudo protesta, por que el mismo está dando un mensaje equivocado a la sociedad, y se está utilizando el desnudo como exhibición, como algo contestatario, lo que nos transforma, en palabras de una conocida publicidad televisiva, en “los inadaptados de siempre”. Eso sin perjuicio de que se pueda estar de acuerdo o no en la causa de la protesta.

Agosto 2007: Fotografiadas por Spencer Tunick, unas 600 personas posan desnudas contra el cambio climático en un glaciar de Suiza.

Los nudistas no exigen ni obligan a nadie a quitarse la ropa, ni a vestirse de determinada manera, no pretenden imponer nada, ni lograr ningún beneficio personal, como no sea el ejercicio de una libertad individual, no protestan contra nada, simplemente solicitan poder ejercer su libertad individual sin ser molestado ni molestar a nadie.

Abril 2009: Un grupo de manifestantes anti Otan se desnudaron en la ciudad francesa de Estrasburgo para protestar en contra del aniversario 60 de la Otan, cuya cumbre se desarrolla en Baden Baden, Alemania con la presencia de líderes mundiales.

Por lo tanto el nudismo no debería confundirse con otras manifestaciones, que utilizan el desnudo como medio para lograr otros fines.

Fuente del texto: Revista Nudelot (La Revista Naturista de Argentina) Nº 2 – Año 2007.

Nota: Artículo incialmente publicado en la web Lugares Naturistas / Desnud Arte en Septiembre de 2010, dicha publicación puede verse en su formato original aquí: Introducción, Sala 1, Sala 2, Sala 3, Sala 4, Sala 5, Sala 6, Sala 7, Sala 8, Sala 9, Sala 10.