Dimitris Papaioannou

Dimitris Papaioannou, (Atenas, 1964), es un artista visual y performer griego cuya obra transita en las fronteras del teatro, la danza y las artes visuales. Comenzó a tomar interés en la danza y las artes del espectáculo mientras estaba en la Escuela de Bellas Artes de Atenas, formándose y experimentando como intérprete y coreógrafo en compañías de danza en Grecia.

Fue alumno del icónico pintor griego Yannis Tsarouchis antes de estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Atenas.

Fundador y director durante 17 años de la –ahora extinta– compañía Edafos Dance Theatre, ganó reconocimiento en todo el mundo como director creativo de las ceremonias de apertura y cierre de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y de los Juegos Europeos de Baku 2015.

Originada en la escena underground, la compañía desafió las percepciones y ganó un número creciente de seguidores dedicados. Medea (1993) marcó la transición de la compañía a los grandes teatros y se considera su obra icónica. La compañía Edafos abarcó 17 años, hasta el año 2002, y estableció su sello indeleble en la escena artística en Grecia.

Papaioannou, que también es pintor, ilustrador y dibujante de cómics, ha creado y ha sido parte de más de 40 montajes, entre los cuales destacan Nowhere (2009), homenaje a la coreógrafa y bailarina alemana Pina Bausch; Inside (2011), que consiste en una instalación teatral de seis horas y Primal matter (2012), pieza con la que volvió a aparecer él mismo sobre el escenario después de una pausa de diez años.

Su trabajo destaca y explora la naturaleza del cuerpo humano (desnudo con frecuencia en escena) de manera provocadora utilizando la performance y las instalaciones como bases de sus obras.

Considerado uno de los grandes creadores griegos de los últimos tiempos, con una puesta en escena que sorprende y lleva a la reflexión profunda sobre la existencia del hombre, Dimitris Papaioannou ha conseguido el reconocimiento de crítica y público a lo largo de 30 años de trayectoria, hecho que se ve reflejado en su último montaje, Still Life (2016).

Más información, exposiciones, porfolios, libros, biografía, etc. en su website: Dimitris Papaioannou.

Información relacionada:

En Ninguna Parte: Dedicado a la memoria de Pina Bauch.

Tragédie, de Olivier Dubois

Olivier Dubois estrena en el año 2012 en el Festival d´Avignon, Tragédie, un espectáculo etiquetado de “degenerado” y “decadente” por el Frente Nacional francés por estar interpretado por 18 bailarines (9 hombres y 9 mujeres) completamente desnudos de principio a fin de la pieza, de 90 minutos de duración. Concebido como un inmenso crescendo coreográfico, Tragédie causó sensación en el festival.

Dubois cree que “el arte debe ser incisivo“. Con el foco puesto en la anatomía del cuerpo humano, Tragédie explora literal y metafóricamente la condición humana, su fragilidad, a través de movimientos repetitivos que construyen una atmósfera tribal, expresionista y tensa que avanza hacia la catarsis colectiva. “La desnudez es esencial en este proyecto pero sólo es su tarjeta de presentación. Aquí no se incluye la acción de vestirse y desvestirse, la desprotección de los bailarines es constante, los cuerpos ni se exhiben ni se ocultan. La obra, para mí, habla del enigma del hombre y de la humanidad y tiene una potente carga política“, explica.

Inevitablemente ver sobre el escenario estos cuerpos desnudos nos hace reflexionar sobre nuestra propia intimidad. En esa mirada hacia nuestro interior es inevitable plantearnos nuestra relación con el mundo y viajar de lo íntimo a lo universal“, prosiguió Dubois, recién elegido como director del Centro Coreográfico de Roubaix, donde sustituye a Carolyn Carlson.

Los movimientos de los intérpretes, que a menudo se asemejan a marchas militares, se suceden al ritmo de las creaciones y pulsaciones de su colaborador habitual, François Caffenne.

La obra se ha representado durante 2014/2015 en distintos países de Europa y América. En España se representó el día 4 de abril de 2014 en el Teatro Central de Sevilla, y los días 21 y 22 de noviembre de 2015 en los Teatros del Canal, Madrid.

Esta excelente grabación de 90´ de duración, que consta de un DVD y un CD, editada por Harmonia Mundi y realizada por Tommy Pascal en La Centquatre durante las representaciones de la obra en febrero de 2013, y puesta a la venta el 27 de agosto de ese mismo año, por fin proporciona una oportunidad única para ver esta inolvidable pieza de danza contemporánea, y escuchar la música compuesta por François Caffenne.

Creación y coreografía: Olivier Dubois / Asistente de realización: Cyril Accorsi / Música: François Caffenne / Diseño de iluminación: Patrick Riou / Dirección: Tommy Pascal / Gerente de Producción: Beatrice Cuerno / Asistente de producción: Lauren Boyer.

Intérpretes: Marie-Laure Caradec, Marianne Descamps, Virginia García, Karine Girard, Carole Gomes-Busnel, Inés Hernández, Isabelle Kürzi, Loren Palmer, Sandra Savin, Benjamin Bertrand, Arnaud Boursain, Jorge Moré Calderón, Sylvain Decloitre, Sébastien Ledig, Filipe Lourenço, Thierry Micouin, Rafael Pardillo y Sebastien Perrault.

Vídeo relacionado:

Macumba Antropófaga – 50 años de Teatro Oficina, São Paulo, Brasil

La elección del Manifesto Antropófago como tema de la pieza que celebró en 2011 los 50 años del Teatro Oficina Uzyna Uzona, no pudo ser mas adecuada.

Escrito por Oswald de Andrade y publicado en 1928, el Manifesto Antropófago es el marco del movimiento Antropofágico brasileño, uno de los más importantes en la cultura del país. Desestructurando las raíces de la historia brasileña, el movimiento acentúa la contradicción entre las culturas primitiva (amerindia y africana) y latina (de herencia cultural europea), propone la deglución crítica del legado europeo y la digestión y transformación en el arte brasileño. No aceptar, sino devorar lo civilizado/moderno asumiendo una actitud salvaje. Una crítica a la historia del Brasil y al sistema burgués patriarcal impuesto por las colonizaciones europeas. En un país formado por la mestizaje, el movimiento modernista aglutinaba ideas asumiendo la mezcla de culturas y recreando el arte brasileño. “Tupi or not tupi, that’s the question”[1].

Todo eso está impregnado en la historia del Teatro Oficina y en el apetito voraz del director José Celso Martinez Corrêa. La pieza “Macumba Antropófaga” inicia al público en una especie de ritual: la formación de una corriente humana hace alusión a la figura de la serpiente y conduce las personas a un paseo en el barrio del Bixiga. En la melodía que sigue, el coro de actores invita: “Entra en la rueda cobra grande”[2]. Al pasar por la Casa de Dona Yayá, por la fachada del Teatro Brasileño de Comedia (TBC) y por la Calle Ricardo Batista, donde Oswald escribió “Un hombre sin profesión”, acontecen escenas como Cacilda Becker incorporando Tarsila do Amaral y la presencia de una cabra en plena calle de São Paulo. La interacción con los moradores del barrio y el clima de fiesta instaurado por las calles envuelve al público; y el cortejo sigue su camino hasta atravesar una pequeña puerta que da en un terreno baldío donde una “Oca de Bambú”[3] abriga una de las escenas de seducción entre Oswald y Tarsila. Luego, los actores y el público se desplazan a la “Oficina de Floresta de Selva de Jardines”, donde transcurre la mayor parte de la función.

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Conocida por sus largas duraciones, las piezas dirigidas por Zé Celso poseen un tiempo extendido. “Macumba Antropófaga” dura cuatro horas y parece que necesita de este tiempo justamente para envolver al público en esa variación de rito teatral. En este sentido, es posible notar una cierta naturaleza ritualística que acompaña las piezas del Oficina. Según Johan Huizinga, “el ritual es un dromenon, o sea, una cosa que se hace, una acción. La materia de esta acción es un drama, o sea, una vez más, un acto, una acción representada en un escenario.”[4] Hay algo de sagrado que se hace presente en las escenificaciones de la compañía. Desde su inicio, en 1958, el Teatro Oficina pasó por varias fases, enfrentando mudanzas socio-culturales y políticas, y consiguió mantener un teatro crítico e investigativo donde la vida es celebrada. La palabra celebrar, de hecho, ya apunta el sentido de fiesta que el grupo conduce. La representación sagrada, dice Huizinga, “es ejecutada en el interior de un espacio circunscrito bajo la forma de fiesta, o sea, dentro de un espíritu de alegría y libertad. En su intención se delimita un universo propio de valor temporal.”[5] Se trata de interrumpir la vida cotidiana y llevar a las personas a otra esfera existencial.

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La inmersión del público por tanto contribuye a la atmósfera de ritual colectivo. La interacción es un tema siempre muy delicado en términos artísticos. En el caso del Teatro Oficina no hay interacción, hay integración. La libertad se consigue respecto a un ambiente acogedor. Justamente porque libertad es también poder decir no. Para aquellos que se dejan llevar por la vivacidad dionisíaca del grupo, el desnudo es aceptado y deseable. El espíritu libre se consigue sin constreñimientos. En un montaje de “Las Bacantes”, de Eurípedes (1994) las actrices desnudaron en escena el cantante y compositor Caetano Veloso. Un encuentro de “tropicalistas” en puro teatro antropofágico. El desnudo y el sexo son temas constantes en los montajes de Zé Celso. En “Macumba Antropófaga”, el manifiesto deja claro: “Lo que atropellaba la verdad era la ropa, lo impermeable entre el mundo interior y el mundo exterior. La reacción contra el hombre vestido.”[6].

“Macumba Antropófaga” reúne cerca de 40 músicos, actores y actrices, bailarines y video makers. Una parte de las canciones fue compuesta por el propio Zé Celso, otras fueran compuestas colectivamente. Los tambores conducen las danzas que acompañan movimientos indígenas y africanos. Georges Didi-Huberman cuando habla del poder transformador de la danza no deja dudas: “se baila casi siempre para estar juntos. Se baila entre varios. Los cuerpos se acercan unos a otros, van y vienen sin orden previo. Se rozan, se frotan, se desean, se divierten, se desatan. Una fiesta. Una variante de cortejo sexual.”[7] Los cuerpos llenan las escenas y el espectáculo funciona como un musical con muchas referencias, personajes y hechos que aluden a diversos momentos históricos.

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La relación del Teatro Oficina con el barrio del Bixiga, en São Paulo, es antigua. Su historia enfrenta varias tormentas, entre ellas un incendio en el edificio, la resistencia a la dictadura militar y posteriores conflictos judiciales. En las palabras del director: “nosotros re-existimos”. El actual edificio fue construido por la arquitecta Lina Bo Bardi y es tenido como patrimonio histórico. Hoy, hay un conflicto acerca de los terrenos y de la lucha para impedir la ocupación del barrio por la alta burguesía. El Bixiga ubicado en la región de la Bela Vista, surgió cerca de 1870 y fue poblado por inmigrantes italianos que se desplazaron al Brasil. Fue donde la samba paulistana hizo historia y el teatro ganó fuerza. Con “Macumba Antropófaga”, el Teatro Oficina celebra sus 50 años en el barrio del Bixiga.

Notas:

[1] DE ANDRADE, Oswald. Manifesto Antropofágico. 1928. El autor hace un juego de palabras con la conocida frase de Hamlet y el idioma extinto de los indios brasileños: el “tupi”.
[2] Fragmento musical de la pieza MACUMBA ANTROPÓFAGA URBANA DE SAMPÃ, Teatro Oficina Uzyna Uzona. 2011.
[3] La palabra Oca, en portugués, tiene su origen en el idioma tupi (oka=casa). Es una casa cubierta de ramas, en general de forma circular, utilizada por los indios.
[4] HUIZINGA, Johan. Homo Ludens. Ed.Perspectiva, São Paulo: 2008, p.18
[5] Ibdem, p.17
[6] DE ANDRADE, Oswald. Manifesto Antropofágico. 1928.
[7] DIDI-HUBERMAN, Georges. El bailaor de soledades. Ed. Pré-textos. Valencia: 2008, p.13

Fuente: interartive.org