Los Gesatas, los guerreros celtas nudistas

Quien pudiera ver la cara de los legionarios romanos cuando cargaron contra ellos una masa de “guerreros desnudos ya que destacaba por su robustez y lozanía” que solo portaban sobre sus cuerpos numerosos torques de oro, símbolo de su numerosas victorias. ¿Quiénes eran esos valientes que se permitían el lujo de combatir sin armadura?.

Dentro de las sociedades celtas, o más correctamente en los contextos culturales de la Tené, la guerra era parte inherente de su sistema social. Numerosos jóvenes precisaban del honor que daba la lucha para ganarse su sitio en la sociedad por lo que solían recurrir al robo, bandidaje y cuando había suerte participar en una guerra contra otros pueblos. Por suerte para sus poblados la fama de los guerreros de estos pueblos llegó al Mediterráneo y fueron reclamados sus servicios como mercenarios, lo que servía de válvula de escape de esa violencia social…

Estos mercenarios celtas denominados gaesetae por Polibio, es decir lanceros, ya que gaesum es lanza en celta. Ya desde la Segunda Guerra Púnica destacaron como mercenarios en las campañas italianas de Aníbal y las victorias del Lago Trasimeno y Cannas. También en los reinos diadocos tras la muerte de Alejandro Magno o en Sicilia en los ejércitos de Siracusa.

Tras años de soldados de fortuna volvían a sus hogares cargados de riquezas, monedas de oro, vino de Italia y lo más importante prestigio para lograr el ascenso social. Pero una vez en sus tierras natales no se integran en la aldea como un campesino-guerrero más sino que convivían en una especie de hermandad, formando un colectivo independiente del resto de la tribu o el clan. Tenían sus propias normas grupales y sus tabúes o geissi, entre los que destacan la obligación de socorro de sus compañeros de armas y el culto al dios de la guerra, conocido como Camulos en las islas británicas. Sabedores de su fuerza y de la ayuda divina debían acudir al combate sin armaduras, ya que si les protegía la divinidad no necesitaban nada más y lo contrario sería buscarse la ira del dios de la guerra.

Por eso iban al combate desnudos como parte de un ritual religioso que los romanos no comprendían y buscaron explicaciones más racionales. Polibio describe que el hecho de quitarse la ropa fue para evitar que los ropajes se enredasen en los abundantes arbustos del campo de batalla. Incluso ciertos autores modernos ven una base higiénica en esta costumbre ya que se evitaría la infección de las heridas ya que la ropa solía estar muy sucia. Pero se tiene que destacar que siempre que en los textos clásicos se menciona a celtas desnudos están combatiendo como mercenarios por lo que nos encontraríamos con gesatas.

Los pueblos celtas solían emplear tatuajes como protección mágica mediante figuras en espiral en torso, brazos y rostro por lo que debían lucirlos en la batalla yendo desnudos o por lo menos el torso. Un ejemplo particular serían los habitantes de gran Bretaña que se pintaban con glasto, un tinte vegetal de color azul oscuro.

Alguno de vosotros pensara, no son tan valientes ya que llevan escudos. La respuesta en sencilla para ellos era un arma, al igual que la espada y la lanza, no una armadura por lo que era su deber acudir con él a la guerra.

En la mayoría de las representaciones los guerreros desnudos no llevan casco por los mismos motivos, además por una razón más importante para ellos. Al igual que nuestros jóvenes que no se ponen la visera para no despeinarse su tupé (o al contrario, no se quitan la visera porque están despeinados) los celtas solían peinarse de una forma muy particular y con gran carácter simbólico. Para muchos celtas el animal totémico por excelencia era el caballo y su diosa protectora era Epona. Como describió Polibio “Se lavan el pelo con agua de cal y lo peinan hacia atrás, por lo que poco se distingue de la crin de un caballo” esto producía un endurecimiento del pelo que impedía el uso de cascos además de convertir el peinado en una especie de yelmo, cual pankie premoderno.

Fuente: bellumartis.blogspot.com.es Texto: Francisco García Campa.

El desnudo masculino

Se cumplen 4 años desde que en 2014 el Museo Nacional de Arte (Munal) clausuró la exposición El hombre al desnudo: dimensiones de la masculinidad a partir de 1800, que reunió obras del acervo del Museo d’Orsay, e intentaba explicarles a los mexicanos el tremendo cambio de percepción que ha sufrido el desnudo masculino desde que fuera principio de inspiración en el arte hasta la actualidad cuando se ha convertido en un recurso mercadológico, hoy éste sigue siendo un tema de actualidad y controversia.

No estoy seguro si la muestra consiguió evitar que muchos se escandalizaran de ahí al real, al ver un desnudo masculino pero, hace unos meses, cuando me regalaron un libro titulado Cine caliente, una recopilación de películas con escenas cuyos protagonistas eran los desnudos de los personajes, tema que ha sido un impedimento para el éxito de estos filmes en las grandes salas, no pude evitar ver en retrospectiva el caso de Fifty Shades of Grey llevado al cine bajo la cuestionable intensión de eliminar los desnudos totales (sobre todo los de su protagonista masculino) y regresar al debate original. ¿Por qué un hombre desnudo espanta y una mujer sin ropa encanta?

Todo está en la cabeza

Los griegos fueron los primeros a quienes se les ocurrió poner un desnudo fuera de un templo, al aire libre, como un elemento de placer estético y fue el de un hombre, por tanto, el desnudo masculino fue anterior al femenino en un siglo, pero, a pesar de la primicia, hay más obras de ese tipo dedicadas a las mujeres por la actitud de la Iglesia católica respecto a este tema que, siglos después, con la serie Game of Thronessigue exponiéndose frente a la clara diferencia entre los nudes femeninos y masculinos. Este fenómeno se conoce como “boobs mandate”, algo así como que las bubis mandan y nos lleva a aterrizar en seis ejemplos que demuestran que existe una especie de temor al desnudo masculino.

Don censurado

En 2002, el fotógrafo noruego Sølve Sundsbø fue el encargado de fotografiar la campaña del perfume M7 de Yves Saint Laurent censurada por mostrar un desnudo integral masculino. El chiste se cuenta solo, los penes siguen siendo especialmente ofensivos para algunos. Esa irreverencia a la que la moda tiene cierta adicción se ha convertido hoy en el vehículo para esta temática donde muchos artistas contemporáneos encuentran su personalidad creativa.

Tápese Mr. Grey

Jamie Dornan, el Cristian Grey de Fifty Shades of Grey,explicaba a Premier que si en el filme no se mostró más abajo de sus abdominales fue para “fomentar la imaginación de los espectadores, llegar al máximo de audiencia posible sin asquearles, sin llegar a algo gratuito, feo y gráfico.” ¿Será que el marketing escuda un tabú bajo el argumento de que hará más efecto esconder algo que enseñarlo?

La ley y no tanto orden

La Ley General de la Comunicación Audiovisual, en su artículo 4.2 explica que “la comunicación audiovisual nunca podrá incitar al odio o a la discriminación por razón de género o cualquier circunstancia personal o social y debe ser respetuosa con la dignidad humana y los valores constitucionales, con especial atención a la erradicación de conductas favorecedoras de situaciones de desigualdad.” ¿Entonces por qué las mujeres se ven más expuestas que los hombres?

Docurealities, un paso adelante

El dating show Adam Looking for Eve presentado en el MipTV de Cannes de 2014 fue el primero en mostrar solteros conviviendo sin nada de ropa y aunque al principio hubo mucha polémica, finalmente los desnudos de este espacio (femeninos y masculinos) fueron aceptados por los espectadores como una circunstancia más del programa que en ningún momento supera cuestiones de verdadero calado como el choque de personalidades entre los participantes.

No somos partes

La revista europea de Psicología social publicó en 2012 un artículo que afirma que nuestro cerebro procesa de forma distinta la imagen del hombre y la mujer. Mientras que a ellos se les percibe como un “todo”, ellas son observadas “por partes”, lo que favorece su cosificación y su pérdida de entidad como ser humano.

Desnudos son desnudos

Se considera un desnudo femenino en el momento en el que la mujer muestra el pecho, mientras que los pectorales masculinos no tienen esta consideración. Es por ello que muchos equiparan términos y hablan de desnudos integrales y no únicamente de una parte de la anatomía.

Todavía nos queda mucho camino por recorrer para conseguir una igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres. Que un día los desnudos masculinos en televisión estén tan presentes como los femeninos será un gran paso; pero aún lo será más cuando ningún tipo de desnudo nos llame la atención y pase desapercibido ante el público: la naturalidad del cuerpo humano entendida como una libertad, no como una imposición.

Fuente: cdmxconnection.com Autor: David Cáliz.

El recetario del profesor Capo. El impulsor de la cocina vegetariana

Nicolás Capo con su mujer, Ramona, que lleva en brazos a su hijo Apolo, en la colonia nudista de Gavà, en 1932

Nicolás Capo (1899-1977) fue uno de los introductores del naturismo en España. Autor de numerosas obras de divulgación naturista y precursor del nudismo, promovió incansablemente la trofoterapia, es decir, la dieta regeneradora de las enfermedades causadas por una combinación incorrecta de los alimentos.

El afán por seguir difundiendo esta ideología llevó a su hija Odina a regentar desde hace ya un cuarto de siglo un restaurante vegetariano que todavía hoy abre sus puertas en Barcelona: L’hortet. La tercera generación de la familia trabaja hoy en L’hortet, un clásico del buen comer, con precios asequibles y productos naturales. La filosofía del profesor Capo sigue presente en el menú que cada día ofrecen a sus clientes.

El recetario del profesor Capo. El impulsor de la cocina vegetariana
El recetario del profesor Capo. El impulsor de la cocina vegetariana

El libro Recetario del profesor Capo, el impulsor de la cocina vegetariana es, en realidad, un “triple” libro:

Porque cuenta la biografía de Nicolás Capo, desde su condición de sospechoso para las autoridades de la dictadura a su amistad con Mahatma Gandhi o Pau Casals.

Porque explica las bondades del naturismo y la vida sana.

Porque muestra algunas de las recetas más populares y sabrosas que se ofrecen en el restaurante L´Hortet. Casi un centenar de propuestas, magníficamente ilustradas, con sugerencias de entrantes, primeros platos, segundos, postres y bebidas vegetales.

Cada receta, además, se presenta de una manera muy original: la doble página ofrece, junto a los ingredientes y pasos para la elaboración del plato, la descripción que el profesor Capo hizo en su momento de las propiedades naturales o curativas de alguno de los ingredientes, junto con una explicación de los alimentos con los que mejor combina o de aquellos con los que no debe mezclarse.

El nudismo purificador

El profesor Capo solía decir “Hagamos un pequeño esfuerzo y seamos puros”. Y cuando se refería a la pureza no sólo aludía a la salud del cuerpo sino también del espíritu y la mente. Capo entró de lleno en el nudismo a mediados de los años veinte, cuando se instaló en Barcelona, y se convirtió en uno de sus principales promotores a través de la revista Pentalfa. Naturismo y nudismo se complementaban.

“El desnudismo es una vuelta consciente a la naturaleza y nunca una práctica de exhibicionismo y de estímulo del erotismo”, aseguraba Capo. Pero este ideal un tanto ingenuo era difícil de transmitir y complicado de entender en una sociedad que veía el desnudo como un pecado, y el cuerpo de la mujer como una tentación inmoral.

Para Capo el nudismo -o “desnudismo científico y filosófico”, como lo llamaba- era sinónimo de salud y librecultura, e impliaba una liberación de la mente y del sexo en el sentido de deshacerse de la necesidad de practicar sexo y, así, purificarse y fortificar la mente. El profesor veía el sexo con la única finalidad de procrear, las mujeres no tenían, en su opinión, connotaciones sexuales. Pese a la naturalidad con que difundía los beneficios del nudismo, era muy discreto y, a la vez, muy estricto con quién y dónde practicarlo. Por este motivo, tanto la familia Capo como sus pacientes tomaban sus baños de sol desnudos y a resguardo de curiosos en la terraza de su vivienda de la calle Alcoy de Barcelona o bien en los campos nudistas que fundó a imagen de los que proliferaban en Francia y Alemania. Uno de esos campos nudistas fue fundado en 1929, estaba situado en Gavà (Barcelona), el Paternón o masía Can Torelló, y era el punto de encuentro de naturodesnudistas y “amigos del sol”; matrimonios y familias con hijos. Nunca accedían personas solas con el fin de evitar voyeurs, a quienes el profesor decía que se equivocaban, que aquello era salud y no había que hacer caso a las “malas pasiones”. Resguardados por una tapia de más de dos metros de alto practicaban gimnasia sueca o educación fisicobiológica y deportes de equipo, tomaban baños de sol, comían paellas vegetarianas, y compartían canciones, poesías y simbólicos bailes purificadores alrededor del fuego. En este entorno estaban seguros de que los niños serían vegetarianos convencidos, como Gandhi o Tolstoi, que vivirían sin probar la carne de “inocentes animales”, y no se extrañarían de ver a los padres desnudos ni se avergonzarían de sus cuerpos porque lo considerarían natural, no lo verían como exhibicionismo.

Extraído del libro “Recetario del profesor Capo, el impulsor de la cocina vegetariana” (fragmento).

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Cuando ser vegetariano era sospechoso.

La herencia de Capo.

Hija del naturista Nicolás Capo espera recibir pronto documentos expoliados.

Libros sobre Nudismo, Naturismo y Desnudo Artístico IV – Novelas y otros libros que hablan de Naturismo y Nudismo II.