The Magazine Body de ESPN, breve historia

El Magazine Body de ESPN nació en octubre de 2009 con una misión singular: celebrar el increíble poder de la forma atlética. Con la ayuda de 20 atletas valientes, incluidos Serena Williams, Adrian Peterson y Dwight Howard, y un grupo de fotógrafos igualmente élite, el tema debut se estableció inmediatamente como una fuerza cultural.

Desde entonces, Body se ha convertido en algo más que una impresionante cartera anual de imágenes: se ha convertido en una poderosa plataforma de narración de historias, un foro confiable para que los atletas compartan no solo sus puntos fuertes, sino también sus vulnerabilidades. Ha habido muchos hitos en el camino: el ícono del voleibol olímpico Kerri Walsh Jennings posó para el tema en 2013 mientras estaba embarazada de ocho meses. El duatleta transgénero Chris Mosier compartió su poderosa historia de transición con el mundo en 2016. La remera paralímpica Oksana Masters se atrevió a posar sin sus prótesis en 2012. La leyenda del golf Gary Player, en 2013, demuestra que todavía puede tener abdominales rotos a los 77 años.

En los últimos 11 años, a través de miles de fotografías de más de 200 atletas, la franquicia Body de ESPN ha ayudado a cambiar la forma en que las personas piensan sobre la forma atlética. Impulsó y dio forma a debates sobre el aspecto de los atletas y lo que significa tener un cuerpo perfecto para su deporte. Ha inspirado una apreciación más profunda de lo que nuestros cuerpos son capaces de hacer, el poder que poseen, los defectos que nos obligan a aceptar, lo que pueden superar y hacia dónde nos pueden llevar. Es un diálogo del que estamos orgullosos, y estamos comprometidos a continuar en los años venideros.

Fuente: espn.com

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Cap d’Agde, una cierta idea de libertad, retrato de este lugar emblemático

A principios de la década de 1950, los hermanos Oltra tuvieron la idea de crear un campamento naturista en Agde. El balneario es hoy mundialmente conocido a través de sus historias entrelazadas de naturismo y libertinaje…

A principios de la década de 1950, dos hermanos, René y Paul Oltra, trabajan en el viñedo de sus padres cerca del mar, cerca del pequeño pueblo de Agde. Por la noche, les gusta ir a nadar desnudos y notar que cada vez más nadadores, incluidos los alemanes, hacen lo mismo. Los dos hermanos entonces tienen la idea de crear un campamento naturista que verá el día en 1954. Nació el balneario…

Hoy, el pueblo naturista de Cap d’Agde en Hérault, goza de una reputación sulfurosa. De hecho, el sitio se presenta sistemáticamente como el lugar de todos los excesos y la cita de swingers en todo el mundo. Sin embargo, si el espíritu naturista heredado de los años 70 afirma ser diferente del espíritu libertino actual, una palabra siempre regresa y es aceptada por unanimidad en ambos mundos: la palabra “libertad”.

Desde el pequeño campamento naturista de los años 50 de los hermanos Oltra, hasta el pueblo de hoy, eldorado de los libertinos, la historia de una mutación sin igual se escribió en este lugar.

Más allá de la escisión “naturista-libertinos”, este documental nos da a entender la historia y los mecanismos que condujeron a esta evolución. Una película para comprender mejor quiénes son las personas que pueblan este lugar durante un día, una noche, una semana, la época de vacaciones o todo el año.

Cap d’Agde, una cierta idea de libertad
Una película dirigida por Marc Nardino y Carole Mangold vista el lunes 9 de septiembre en la segunda parte de la noche en France 3 Côte d’Azur y France 3 Provence-Alpes.
Coproducción YN Productions, La Cuisine aux Images y France Televisions.

Fuente: france3-regions.francetvinfo.fr/provence-alpes-cote-d-azur Texto: Florence Brun & Sébastien Lemaire (texto original en francés).

Robert Mapplethorpe: retratos, desnudos y erotismo

Fallecido en 1989, el fotógrafo fue autor de una obra audaz y controvertida, que abarcó desde imágenes de celebridades hasta escenas de sadomasoquismo. De familia católica e íntimo amigo de Patti Smith, Mapplethorpe se involucró de cerca con lo que quería mostrar: la desconocida escena under de Nueva York.

Solo tres meses después de la muerte de Robert Mapplethorpe, en marzo de 1989, a los 43 años, su retrospectiva The Perfect Moment aterrizó en Washington D.C. La muestra exhibía 175 fotografías, entre las que se encontraban sus retratos de celebridades del ambiente neoyorquino, algunos bodegones de naturaleza muerta y sus imágenes más polémicas: el Portafolio X, una serie de fotografías que mostraban escenas de sadomasoquismo y homoerotismo. Las imágenes fueron condenadas por el senador republicano Jesse Helms, quien emprendió una campaña contra el apoyo al arte “obsceno” con fondos públicos. La Corcoran Gallery, sede de la muestra, decidió cancelar la exhibición, que contaba con financiamiento estatal. La polémica se reeditó cuando The Perfect Moment llegó al Centro de Arte Contemporáneo de Cincinnati, en marzo de 1990. Grupos conservadores exigieron para que se retirara la muestra y el museo tuvo que enfrentar un juicio por el contenido exhibido. Finalmente, fueron absueltos de los cargos de obscenidad que se les imputaba.

“¿Qué les dirías a esas personas que te acusan de tener una mente sucia?”, pregunta una reportera al fotógrafo, en una escena del documental Mapplethorpe: Look at the pictures (2016). “No sé qué significa eso exactamente. Creo que todos están involucrados de una manera u otra con la sexualidad, así que si crees que el sexo es sucio, todos tienen una mente sucia”, responde Mapplethorpe.

Más allá de las polémicas por su contenido, la obra de Robert Mapplethorpe significó un punto de inflexión en la fotografía contemporánea. “El trabajo de Mapplethorpe y sus significados no son estables ni estáticos, sino que están continuamente abiertos a la reinterpretación a medida que otros artistas ofrecen enfoques alternativos para la creación de imágenes”, explican a Culto Lauren Hinkson y Susan Thompson, curadoras de Implicit Tensions: Mapplethorpe Now, la muestra que el Museo Guggenheim de Nueva York exhibe hasta 2020.

A 30 años de su muerte, el museo revisa la obra del fotógrafo y también cómo su visión “se ha metabolizado en varios puntos a lo largo de las décadas por sus propios contemporáneos, y por una generación más joven de artistas que trabajan hoy”, añaden desde el Guggenheim, institución que en 1993 recibió la donación de 194 obras del fotógrafo, entregadas por la Fundación Robert Mapplethorpe.

Comienzos artísticos

Nacido en Long Island, Nueva York, en 1946, Mapplethorpe fue el el tercero de seis hermanos y creció bajo el rigor de una familia católica. Mientras su madre soñaba con la idea de que Robert se ordenara sacerdote, su padre prefería que incluso estudiara publicidad antes que artes. Finalmente, en 1963 entró al Instituto Pratt, en Brooklyn, donde estudió dibujo, pintura y escultura, artes que exploró mucho antes de involucrarse definitivamente con la fotografía.

En 1969 se fue a vivir con Patti Smith a una habitación en el Hotel Chelsea. Se habían conocido tres años antes, cuando la cantante llegó desde Chicago con la esperanza de empezar una nueva vida en Nueva York. Smith llevaba la dirección de unos amigos donde pensaba alojar, pero en lugar de ellos se encontró con Mapplethorpe. “Entré en la habitación. Había un muchacho dormido encima de una sencilla cama de hierro. Era pálido y delgado, con una oscura mata de pelo rizado. Tenía el torso desnudo y collares de cuentas alrededor del cuello. Me quedé quieta. Él abrió los ojos y sonrió”, recuerda la cantante y poeta en su libro Éramos unos niños (Lumen, 2010), donde relata su relación con Mapplethorpe. Fue el primer encuentro de la pareja, que mantuvo un estrecho vínculo hasta la muerte del fotógrafo, en 1989.

En un principio la producción de Robert eran sobre todo dibujos y collages, pero en el Hotel Chelsea conoció a Sandy Daley, una artista que vivía en la habitación contigua y que lo motivó a explorar en la fotografía con una cámara Polaroid que le prestó. “Fui su primera modelo. Se sentía cómodo conmigo y necesitaba tiempo para definir su técnica”, diría Smith en su libro con el que se adjudicó el National Book Award 2010.

Aquellas polaroids fueron sus primeros trabajos fotográficos. Entrados los años 70, Mapplethorpe ya encontraba su mirada artística y en 1973 montó su primera exposición individual, donde exhibió sus polaroids, que incluían autorretratos y retratos de su círculo cercano. En la medida que adquirió notoriedad, también retrató a las celebridades de la época: Andy Warhol, Debbie Harry, Grace Jones, Isabella Rossellini, David Hockney, entre otros.

Icono del retrato under

Al mismo tiempo que Mapplethorpe se concentraba en la fotografía como su arte definitivo, y por el cual hasta hoy es reconocido, también asumía su homosexualidad. No lo hizo solo en el aspecto personal y sincerándose en su relación con Patti Smith, sino que también como un tema que le interesaba documentar.

Así, a partir de fines de los 70, la fotografía de Mapplethorpe tomó un nuevo rumbo. Fue en esa época cuando comenzó su interés por retratar la escena underground del sadomasoquismo en Nueva York. Visitaba de manera recurrente el Mine Shaft, un club gay ubicado en Manhattan, y también en sus sesiones de estudio incorporó elementos del bondage y S&M. Los cuerpos desnudos, los primeros planos de genitales masculinos, las vestimentas de cuero, las cuerdas y los látigos fueron protagonistas en sus imágenes, las que a pesar de lo explícitas, ganaban sutileza a través del blanco y negro. Lo que Mapplethorpe buscaba a través de sus fotografías era borrar el límite entre lo que se consideraba pornográfico y el arte. “Estoy buscando lo inesperado. Estoy buscando cosas que nunca antes había visto… Estaba en condiciones de tomar esas fotos. Sentí la obligación de hacerlas”, dijo en 1988 en entrevista con ARTnews.

Probablemente fue en la etapa más elogiada de su carrera artística cuando a Mapplethorpe comenzaron a perseguirlo dos cosas. En 1986 fue diagnosticado de Sida, lo que lo llevó a acelerar su producción artística de los últimos años. A su vez, se preocupó de custodiar su legado artístico y trabajó en la creación de la Fundación Robert Mapplethorpe, la que, además de difundir su obra, financia investigación médica para la cura del VIH y Sida. Por otro lado, su gran retrospectiva The Perfect Moment, que giraría por Filadelfia, Chicago, Washington DC, Hartford, Berkeley, Cincinnati y Boston, entre 1989 y 1990, fue objeto de críticas y debate por el contenido explícito de las fotografías, polémica que llegó al Congreso. Sin duda, tanto antes como después de su muerte, la obra de Mapplethorpe conmocionó a Estados Unidos.

“¡Look at the pictures!”, decía en 1989 el senador y líder del movimiento conservador Jesse Helms, mientras mostraba las fotografías más explícitas de Mapplethorpe en el Congreso. El episodio de Helms fue de alguna forma la cara política de las críticas que cayeron sobre la obra de Mapplethorpe, a quien describía como un “conocido homosexual que murió de Sida y que promovió la homosexualidad”. La polémica causó la cancelación de la muestra en Washington.

La muestra que ahora presenta el Guggenheim explora, además, cómo el legado de Mapplethorpe se ha reflejado en fotógrafos como Rotimi Fani-Kayode (Nigeria), Lyle Ashton Harris (EEUU), Glenn Ligon (EEUU), Zanele Muholi (Sudáfrica), Catherine Opie (EEUU) y Paul Mpagi Sepuya (EEUU). “La muestra mapea cómo estos artistas han reclamado, rechazado, polemizado y trazado críticamente las implicaciones y la dinámica de poder de las imágenes de Mapplethorpe, proporcionando perspectivas nuevas y matizadas sobre la identidad y la diferencia”, explican desde el museo.

Provocativo y audaz, a 30 años de su muerte, la obra de Mapplethorpe está viva.

Fuente: culto.latercera.com Texto: Paula Valles.

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