El anarco naturismo, doble camino a la libertad

«(…) para mí no es naturismo aquel que no se preocupa de la vida integral del individuo y como ésta solo puede desarrollarse dentro de una sociedad igualitaria, sin leyes ni gobiernos, sin explotadores ni explotados, deduzco de aquí la consecuencia de que las ideas naturismo y anarquismo van tan íntimamente unidas, que no pueden separarse sin que a cada una de ellas les falte algo para ser completa».

«¿Qué ley natural marca la explotación del hombre por el hombre? ¿Puede ser naturista una colectividad donde exista esta anomalía? Cualquier hombre libre al contestar a estas preguntas, habrá de unir los dos ideales tan íntimamente, que forzosamente se verán unidos, sin que puedan separarse uno de otro».

Antonia Maymó

El anarco naturismo

Presos naturistas libertarios en el patio de la cárcel Modelo de Barcelona en 1933.

No recuerdo cuando vi esta foto por primera vez. Se trata de un grupo de presos anarquistas haciendo ejercicios naturistas en el patio de la cárcel Modelo de Barcelona en el año 1933. Recuerdo que me impresionó sobremanera; no por el hecho en sí, unos cuantos hombres «en pelotas», ni que sea haciendo una especie de pirámide o «castell», sino por el hecho de estar realizando esos ejercicios en el patio de la prisión -probablemente condenados por la República y la Generalitat de Catalunya- después de la fracasada insurrección revolucionaria, quizás de enero de 1933.

Que en el movimiento anarquista de los años 20 y 30 del siglo pasado bullían cientos de iniciativas heterogéneas, todas ellas conducentes a la emancipación integral del ser humano, es algo que todos los que nos hemos acercado a él con la mirada atenta, hemos podido descubrir.

El esperantismo, el naturismo, el vegetarianismo, el feminismo, el desnudismo, junto al no menos impresionante -amor libre- no son más que algunos de estos «ismos» de los que el anarquismo ni supo, ni pudo, ni quiso desprenderse y que hoy, casi un siglo después, nos ayudan a entender la grandeza de aquel movimiento que a punto estuvo de conseguir instaurar un nuevo mundo mucho más justo, libre e igualitario del que nos ha tocado, nos toca y, mucho me temo, nos seguirá tocando vivir.

Cuaderno de pensamiento titulado «El naturismo libertario».

Hace unos años, en 2005, «Solidaridad Obrera» publicó un interesante Cuaderno de pensamiento con el título de El Naturismo libertario, firmado por J.M. Rosselló, del que me gustaría entresacaros algunos párrafos:

Naturismo y anarquismo: el naturismo libertario (I)

El estudio del naturismo libertario es más complejo que el del resto de corrientes, pues se da tanto en el movimiento anarquista como en el propiamente naturista. Por eso es necesario analizar las diferentes perspectivas de relación entre las dos corrientes de pensamiento y, a la vez, hablar de Reclus y de Tolstoi precursores, ambos, de lo que poco después se denominaría naturismo libertario. Eliseo Reclus (1830-1905), geógrafo y teórico del anarquismo, es muy influyente en el movimiento ibérico por la rapidez con que son traducidas sus obras, tal como ocurre con su gran estudio de geografía social El Hombre y la Tierra (1905-1908), material didáctico en la Escuela Moderna de Ferrer i Guardia.

En el volumen VI de este estudio se encuentran elementos de los cuales se nutre el naturismo libertario. Reclus, vegetariano, defiende, como un gran acontecimiento revolucionario, recuperar el derecho de los antiguos griegos a ir desnudos a la luz del sol, pasando a ser la ropa una cuestión exclusivamente climatológica. Si fuese necesario recomendar una obra del sabio geógrafo, breve, bella y didáctica de la interrelación entre naturaleza y sociedad sería, sin duda, El arroyo (1864).

También es pronto conocido en la Península el escritor, pedagogo y revolucionario ruso León Tolstoi (1828-1910), promotor de un anarquismo basado en el mensaje social de la palabra de Cristo una vez desprovisto de todo aspecto religioso.

Tolstoi, vegetariano y esperantista como Reclus, escribe en su postrer libro Últimas palabras (1909) que vivamos según la ley de Cristo: amándonos los unos a los otros, siendo vegetarianos y trabajando la tierra con nuestras propias manos.

A pesar de que no lo parezca, el naturismo y el anarquismo ibérico tienen los mismos puntos básicos en común: la idea de un orden natural del cual nos aleja el artificialismo, razón de la necesidad de retornar desde el individuo. Sin embargo esto no es motivo para que no se den más interpretaciones, pues también, por ejemplo, se puede considerar un retorno a la sociedad natural -naturaleza- la insurrección para la instauración del comunismo libertario. Otra visión que no pasa por el naturismo libertario, así como tampoco guarda una relación necesariamente directa con él, son las prácticas de los primeros anarquistas de la segunda mitad del siglo XIX, motivadas quizá por querer dar ejemplo de austeridad y de higiene social al no comer carne o no beber vino ni jugarse el sueldo a las cartas.

El naturismo libertario en su momento de más gran esplendor -los años veinte y treinta como el resto del movimiento naturista- tiene diferentes perspectivas:

— El naturismo y el anarquismo, dos puertas que dan al mismo lugar.
— El naturismo y el anarquismo, dos sistemas filosóficos diferentes pero obligadamente complementarios.
— El individualismo libertario.
— Los anarquistas no naturistas.

Dos maestros racionalistas, la madrileña Antonia Maymón y el sabadellense Albano Rosell, junto al barcelonés Adrián del Valle, son los partidarios más representativos de los que consideran naturismo y anarquismo un mismo ideal con dos entradas.

Antonia Maymon (1881-1959) es una destacada militante que se orienta en cuatro ejes: anarquismo, naturismo, liberación de la mujer y pedagogía racionalista. En el terreno del naturismo Maymon participa en el Congreso de Bilbao (1925), preside el de Málaga (1927), además de colaborar durante diez años en la revista Helios, hasta 1931, y seis, hasta 1932, en la revista Naturismo (1920-1934), es decir, es muy conocida y valorada tanto en el movimiento naturista como en el anarquista, con la visión que ella misma refleja, entre otros, en Anarquismo y naturismo (1925):

«(…) para mi no es naturismo aquel que no se preocupa de la vida integral del individuo y como ésta solo puede desarrollarse dentro de una sociedad igualitaria, sin leyes ni gobiernos, sin explotadores ni explotados, deduzco de aquí la consecuencia de que las ideas naturismo y anarquismo van tan íntimamente unidas, que no pueden separarse sin que a cada una de ellas les falte algo para ser completa» (pág. 12).

Y por si no ha quedado suficiente claro: «¿Qué ley natural marca la explotación del hombre por el hombre? ¿Puede ser naturista una colectividad donde exista esta anomalía? Cualquier hombre libre al contestar a estas preguntas, habrá de unir los dos ideales tan íntimamente, que forzosamente se verán unidos, sin que puedan separarse uno de otro» (pág. 12).

El pionero del anarquismo en Catalunya, Albano Rosell (1888-1964), es también un activo naturista que a pesar de sus dos exilios en Montevideo, la capital uruguaya, uno a consecuencia de la Semana Trágica (1909) y otro, el definitivo, a causa de la represión previa a la dictadura de Primo de Rivera, participa muy activamente en los primeros años de la revista Helios. Igualmente, acude como delegado al no llegado a celebrar Congreso Naturista Ibérico de Lisboa y edita, posteriormente, El Naturista (1922-1923) donde expone sus opiniones durante los años de definición del movimiento naturista.

Su obra Naturismo en Acción (1922), es una crítica a la visión exclusivamente terapéutica sin una base filosófico social la cual desarrolla en El Naturismo Integral y el Hombre Libre (1918): «(…) el Naturismo no es solamente un problema de higiene, de mesa, de terapia; (…) no son más que aspectos que estudia y razona el Naturismo; pero, además de estos aspectos estudia sus complementos que tienen relación con el medio social y económico vigente, con las necesidades de raza, de clima, de ambiente, con los sentimientos y lo que el hombre ha creado como ciencias, artes, lazos autóctonos, tradiciones modificables, afectos sanguíneos, bondades humanas (…)» (pág. 69).

Rosell ve el naturismo integral o libertario como la ciencia del vivir felices que supera dogmas e «ismos», al ser producto del estudio de las leyes naturales. El naturismo integral abarca el aspecto físico-vital, el ético, el social, el artístico emotivo y el científico. La idea básica del aspecto social consiste no en resolver los efectos de la decadencia sino sus causas viendo cómo afrontar la resistencia del capital a la solución. Rosell, en su utopía naturista, En el país de Macrobia (1929), da un ejemplo de la importancia del aspecto artístico-emotivo, el sentido estético, el cual nos lleva a la identificación con las cosas y seres de la naturaleza.

Adrián del Valle (1872-?), periodista y escritor, nace en Barcelona pero se instala definitivamente en la capital cubana después de la independencia de la isla, formando parte de la Sociedad Naturista «Pro-Vida». Su pluma, orientada por el anarquismo y el naturismo, escribe la novela Náufragos (1926) que aún sigue siendo la mejor descripción del naturismo libertario, a través de las vivencias del médico Octavio Alvar tanto ante las injusticias del mundo colonial como ante el retorno al orden natural que borra las clases sociales en la isla desierta que da título a la novela. En Naturismo (1931) expone su visión del naturismo a partir del aspecto sociológico y del filosófico: «El objetivo del Naturismo sociológico es observar los obstáculos que ofrece la sociedad al desenvolvimiento natural del individuo y a la vez estudiar el modo de ir eliminándolos, hasta alcanzar un medio social que no esté en pugna con dicho desenvolvimiento» (pág. 24).

«El Naturismo filosófico debe proponerse únicamente el conocimiento de la naturaleza que circunda al hombre, la que constituye su medio. Estudiar al ser humano, en su naturaleza propia (constitucional) y con sus relaciones con el medio social (agregados humanos) y el medio natural (terrestre y cósmico). Y de semejante estudio deducir las reglas físicas, morales, sociales y naturales, más convenientes a la vida normal y armónica de los hombres» (pág. 27).

La Sociedad Naturista Cultural de Alcoy publica esta obra del escritor naturista, una muestra de que a pesar de vivir en la isla gran parte de su literatura se edita también en la península.

Diferentes pero complementarios

El Dr. Puente y el sindicalista montañés González Malo son dos ejemplos de considerar el anarquismo y el naturismo como dos sistemas filosóficos completos pero necesariamente complementarios.

Isaac Puente (1896-1936) nace en la población vizcaína de Las Carreras, se doctora en Medicina en 1918 y ejerce prácticamente toda su carrera en el municipio alavés de Maeztu. Puente es uno de los grandes difusores del naturismo libertario y el principal en dar a conocer la medicina naturista dentro del movimiento anarquista.

El médico libertario opina que anarquismo y naturismo son dos ideales diferentes que vistos como soluciones últimas crean dogmatismos -especialismos, dice él- en lugar de desarrollar nuestra libertad camino de la perfección humana. A pesar de todo, los considera compatibles y complementarios. Compatibles, por su idéntica finalidad de suprimir el dolor humano y su parentesco ideológico de encontrar la raíz del sufrimiento en el apartarse de la naturaleza.

Complementarios, al ocuparse de aspectos diferentes, el anarquismo libera el ser social y el naturismo libera el ser vivo. En Generación Consciente (1924), sigue esta exposición dando a ambos ideales una superioridad respecto al resto por: la disciplina a que someten los actos sociales y corporales.

— El entrenamiento consciente que esta produce en quien los realiza.
— La amplitud de miras que tienen a pesar de su especialismo.
— La exaltación del humanismo.

Jesús González Malo, sindicalista portuario, funda en 1930 un Grupo Naturista en el Ateneo Obrero de Santander, afín a la C.N.T. Un año antes había dado respuesta con el artículo «¿El Naturismo integral se basta a sí solo?», a otro de Silvestre del Campo partidario de las de un mismo ideal. González Malo pone el ejemplo de los tres brazos del mismo cuerpo, es decir, la anarquía es la meta -el comunismo libertario-, el sindicalismo es el medio colectivo para alcanzar dicho objetivo y el naturismo es el medio de perfección individual indisoluble del avance hacia la sociedad comunista libertaria.

El individualismo libertario

Costa Iscar, individualista libertario, realiza en su ensayo Crítica y concepto libertario del Naturismo (1923), una crítica al vegetarianismo naturista al relativizar el valor de la alimentación y de la medicina naturista, haciéndose partidario de la sobriedad más que de cualquier exclusivismo, a la vez que también critica la poca profundidad o el marcado conservadurismo de sus planteamientos sociales. En esta línea, el concepto de naturismo libertario es un ideal de transformación social aunque, como buen individualista, le prevé un futuro de pequeñas colectividades agrícolas de afines, pues ningún ideal puede alcanzar servir para todo el mundo y para todo momento.

Mientras que Costa Iscar no es naturista, el colectivo de la revista Iniciales (1929-1937) con sede en la barriada barcelonesa de Sants y, a su vez, heredera de Ética (1927-1929), sí que lo es, pero siempre con la idea de que es un empezar, no una finalidad, tal como simboliza su título y expone su primera editorial.

Para acabar este apartado es necesario referirse a la familia Montseny y la segunda época de su publicación La Revista Blanca (1923-1936). Los Montseny consideran el individualismo como la interpretación más refinada de la anarquía siempre, eso sí, que no quiera imponerse en ella. Federica Montseny (1905-1994) ilustra bien el paso de «naturista» a «naturalista», máxime cuando el naturismo es uno de los ejes editoriales iniciales de su revista.

En  (1923), Federica escribe que éste necesita del anarquismo para tener un carácter transformador, mientras se decepciona por el auge, dentro del movimiento naturista, de posiciones más terapéuticas que sociales, lo cual la conduce a denominarse «naturalista» y a distanciarse, en la práctica, de los planteamientos naturistas, aunque no dé esta sensación en Naturismo y naturalismo (1927).

Anarquistas no naturistas

En el seno del movimiento libertario, no todos los anarquistas tienen la misma opinión. Los hay como Fortunato Barthe, maestro que coincide en las escuelas racionalistas de Alacant con Antonia Maymón, que afirma en Cómo veo yo el naturismo (1927) que un anarquista, a pesar de no ser naturista, nunca puede estar en su contra. Otros, sin embargo, le ven como una dispersión de las fuerzas o un retardar el objetivo principal de la revolución social que, una vez alcanzada, traerá consigo todo el resto añadido. Y, otros, hasta llegan a ridiculizarlo diciendo que es un querer hacer la revolución con coliflores y alcachofas.

La respuesta de los naturistas libertarios también es clara como se puede ver en Algo sobre Naturismo de Silvestre del Campo o se ríen de nosotros de Julio Enrique, ambos de 1927. Tanto uno como otro, ven en el naturismo libertario un enriquecimiento del anarquismo y no ven en el hecho de que el capitalismo no permite serlo al cien por cien una justificación para dejar de intentar acercarnos a la naturaleza. Silvestre del Campo, añade que dado que ningún capitalista pide al obrero, para darle trabajo, la condición de alcohólico o de fumar tabaco, si uno no es capaz de afrontar sus propias debilidades o vicios difícilmente puede buscar la emancipación social.

Vegetarianismo y desnudismo

A diferencia del resto de corrientes, el naturismo libertario une ambos caminos. Del vegetarianismo no es necesario añadir nada a lo dicho en otros apartados, pero del desnudismo sí.

El naturismo libertario no comparte la idea de la librecultura de que el estado natural de la humanidad es la desnudez. El escritor Laura Brunet en la muy conocida Desnudismo Integral. Una nueva visión de la vida (1931), manifiesta la postura libertaria en tres aspectos: constata la existencia regulada de cuándo ir vestido y cuándo no en todas las sociedades, sitúa el problema en la transformación de una cuestión de abrigo en un tema de orden moral -el vestidismo- y muestra la simpatía hacia la librecultura por su carácter progresista.

Esta perspectiva está reflejada también en la encuesta de la revista Iniciales con colaboraciones desde septiembre de 1929 hasta abril de 1931. La encuesta recoge la crítica del vestidismo y su simbología clasista, defiende las ventajas higiénicas de la desnudez, su estética, su belleza como ejemplo de salud y combate guiada por la evolución contra el menosprecio del cuerpo por parte de la moral cristiana. Colaboran, entre otros, Puente, Maymón, Martínez Novella, Augusto Moisés Alcrudo y Pierre Vachet.

Como no podía ser de otra manera en una publicación individualista no deja de señalar que, mientras que tomar el sol es saludable, el hecho de estar moreno no te hace ni mejor ni peor, por esto, en primer lugar es preciso despertar el espíritu de libertad del individuo el cual ya encontrará su propio camino para desarrollarlo.

La pedagogía naturista libertaria

La pedagogía libertaria también recibe aportaciones de Rosell y de Maymón, ambos pedagogos y maestros como ya se ha dicho. Rosell no cree, debido a la degeneración de la especie, que se venga a este mundo como una página en blanco donde el resultado final es debido a lo que en ella se escriba. Él propone, en cambio, una reeducación de la infancia para devolverlos a la armonía con la naturaleza. En esta forma no es necesaria ninguna acumulación de materias o instrucción precisándose, en cambio, un sistema educativo mixto diferente donde el maestro es una especie de hermano mayor -iniciador- en una escuela al aire libre, sin vacunas y con una alimentación vegetariana, donde lejos de castigos y de premios, se potencia el darse cuenta de la trascendencia, en relación a los demás, de las propias acciones y su incidencia en la mencionada armonía. El pedagogo sabadellense, utiliza narraciones de otras experiencias educativas suyas, Albores (1932) -la más conocida- como medio de fomento y percepción de dicha trascendencia.

Su pensamiento queda expuesto en Naturismo y Educación de la Infancia (1918): «Nuestra finalidad es dejar obrar a la Naturaleza, amortiguar en la infancia todo lo que de ilógico y pernicioso aparezca, todo lo absurdo y violento que se presente, (…)» (pág. 6).

En 1912 se constituye en Vitoria-Gasteiz la primera tropa de la Asociación Nacional de los Exploradores de España (boy scouts españoles). Promotores de esta asociación paramilitar son el capitán de Caballería, Teodoro Iridier, y el periodista y escritor barcelonés Arthur Cuyàs afincado en Madrid y director de la revista El Hogar Español, el cual, tres años después es nombrado su comisario general. Rosell, consciente de la incidencia de la educación en el pacifismo o belicismo de los pueblos, señala y denuncia la presencia de los valores y la organización militar en el asociacionismo de Exploradores detrás de una fachada de camaradería y contacto con la naturaleza.

Maymón, cree que la educación es cosa de las mujeres y tiene de estar dentro del naturismo pues la salud física lleva al desarrollo de la inteligencia y la educación de los sentimientos. Esto representa una autoeducación de las mujeres adultas en el naturismo por su propia salud y el ejemplo que tienen de dar a los hijos, mientras que a las niñas les es necesaria una asignatura específica, maternología, capaz de desarrollar el amor de madre. Maymón escribe gran cantidad de artículos tanto en la prensa anarquista como en la naturista aunque su pensamiento educativo de escuela única para niños y niñas sin distinción de clases sociales se recoge en Esbozo Racionalista (1932).

Entre el naturismo libertario también es reconocida la obra del maestro de Azuaga (Badajoz), Daniel L. Coello, titulada El Naturismo y la educación (1924), mucho más cercana a los postulados vegetariano naturistas en cuestiones como que la finalidad propia de la mujer es la maternidad.

Ecologistas, veganos y anarcoprimitivistas

Independientemente del interés de todo lo expuesto referente al naturismo libertario, éste desapareció como corriente en 1939. La dictadura franquista ya se preocupa lo suficiente de que sea así. Por ejemplo, la sociedad naturista de la población alicantina de Alcoy no puede legalizarse hasta los años setenta, casi veinte años más tarde que el resto, debido al recuerdo de la tradición libertaria de la Sociedad Naturista Cultural, ejemplo de asociación naturista harto reconocida en su momento.

A finales de los setenta se da alguna reanimación: aumenta la presencia libertaria dentro de las asociaciones naturistas y se publican boletines de algún colectivo vinculado a C.N.T. o a C.G.T., como el del Colectivo Naturismo y Ecología del Ateneo Libertario Carabanchel (Madrid) próximo a ésta última. De hecho son intentos basados en el pasado, mientras las jóvenes generaciones que despiertan socialmente en los años setenta u ochenta andan por otros caminos considerados parciales por la C.N.T. debido, según ella, a que el ecologismo o el feminismo no tienen una alternativa global.

El espíritu que en una época se manifiesta como naturismo libertario, está presente -no digo continúa-, por ejemplo, en marzo de 1989, en la VI Asamblea de la Coordinadora Asamblearia del Movimiento Ecologista (CAME) cuando se adhiere a los doce puntos del Manifiesto de Daimiel. El quinto, extraído de un estudio del autor (1989), es lo suficiente elocuente: «Rechazamos, por tanto, el modelo de producción capitalista, y consideramos insatisfactorio todo socialismo burocrático y, en general, cualquier fórmula socio-económica basada en el productivismo y en la acumulación de poder» (págs.13-14).

Está presente, también, en toda la red vegana que desde la liberación animal aporta un vegetalismo de cariz social, muy relacionado con sectores del movimiento okupa: comedores, fanzines, música…

Y claro, no deja de estarlo, pero de otra manera, en la actual corriente anarcoprimitivista, la del Futuro Primitivo (1994) de John Zerzan que, desde los últimos estudios de antropología y arqueología, revitaliza la idea de la civilización como una degeneración portadora de estados y jerarquías. Pero todo esto, realmente, ya es otro tema. Josep María Roselló. «La ropa representa la esclavitud en unos y tiranía en otros; solo el desnudo representa al hombre anárquico rebelde a todas las normas, desligado a los prejuicios de atavío de la sociedad del dinero. Esta relación se traduce en julio de 1928 en la constitución de la Federación Naturista, y en septiembre de 1929 en la celebración del IV Congreso Naturalista Español, apoyados ambos por el movimiento libertario».

Breve cronología del naturismo anarquista

1895

— La Idea Libre de Madrid, alaba el aspecto terapéutico pero critica el conservadurismo del kneippismo, movimiento antecedente y originario del naturismo.

— Según Díaz del Moral en Historia de las agitaciones campesinas andaluzas (1928), los anarquistas andaluces no consumen alcohol, tabaco ni carne aunque puedan y abrazan el naturismo al cambio de siglo.

1922

— Albano Rosell impulsa un debate de base para definir y señalar los objetivos del naturismo en un futuro Certamen Naturista. Mediante El Naturista, propone como temas de debate: la dignificación humana por el naturismo integral, filosofía naturista, el naturismo ante los problemas sociales, relación e importancia como ideales dignificadores de acracia y naturismo, el naturismo y la humanidad.

— Asamblea Naturista de Valencia. Iniciativa opuesta a la del Certamen, donde se consensua una definición de naturismo sin dimensión social, se acuerda crear una futura federación naturista española y se marcan como objetivos: una universidad naturista, sanatorios naturistas, escuelas regidas según principios naturistas y colonias agrícolas naturistas.

— Constitución de la Sociedad Naturista Cultural en la población alicantina de Alcoy.

1926

— Constitución del Ateneo Naturista Ecléctico (ANE) en Barcelona.

— Carta-circular de la Sociedad Vegetariana Madrileña, mediante la cual se pretende excluir del movimiento naturista a quienes pretenden un cambio social para su consecución. Respuesta contundente de Maymón y de Puente.

1927

–Congreso Naturista de Málaga. Presidido por dos anarquistas, Maymón e Hipólito.

1929

— Congreso Naturista de Barcelona. Es el último conjunto de todas las corrientes, solo los naturistas libertarios quieren mantener una unidad en la diversidad.

1936

— En el dictamen Concepto confederal del comunismo libertario del Segundo Congreso Extraordinario de la CNT, se señalan específicamente las comunas naturistas y su relación con el resto de comunas.

— Acuerdo unánime del Pleno Regional de Sindicatos Campesinos de la CNT de ceder tierras confiscadas para la formación de comunas naturistas.

— Durante el período ministerial de Federica Montseny, la Federación Naturista Española abre un Hospital Naturista para heridos y convalecientes del frente.

Fuente: lo que SOMOS.

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El nudismo y los primeros anarquistas españoles.
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Desnud Arte: Karl Tratt

Nacido en 1900 en Sindlingen, cerca de Frankfurt, Karl Tratt aprendió inicialmente el oficio de encuadernador, pero al mismo tiempo siempre trató de profundizar en su formación intelectual, ya que en su juventud ya se interesaba mucho por la filosofía y la música. Tampoco pasó desapercibida su habilidad para el dibujo, lo que le impulsó a perfeccionarse técnica y compositivamente como autodidacta. Esta ambición jugó un papel positivo para él, en 1924 fue admitido en la Frankfurter Kunstgewerbeschule, comenzó su formación artística y en el transcurso de ésta también las primeras oportunidades de exhibir su propio trabajo públicamente. Las cartas de quienes lo rodeaban describen el estricto «Trattchens» que trajo a sí mismo a una edad temprana. Se exigía mucho a sí mismo, pero también tenía exigencias igualmente altas en su entorno social.

El joven Tratt lo hizo bien, y ya en 1926 se colocó en la clase de Max Beckmann, quien ya era famoso en ese momento. En la primera exposición en 1927, que tuvo lugar como parte de la clase magistral, los críticos dijeron: «Beckmann no permitiría que surgiera ninguna individualidad en su vecindad y así atraería a un grupo de jóvenes Beckmann». El artista Tratt, que por supuesto todavía estaba en una etapa de desarrollo que exigía una obediencia benévola a su maestro, y con tales reproches lo desgarraron las dudas. Pero también hubo momentos cada vez más felices, por ejemplo, la realización de la exposición «Junge Künstler (Jóvenes artistas)» en 1930. Los estudiantes de Beckmann causaron una impresión positiva en su trabajo diario, Karl Tratt fue elogiado en una reseña de la exposición, A los ojos de ese autor, al menos logró “crear ocasionalmente su propio tono”. Tratt se sintió animado, persiguió su trabajo con ambición, siempre trató de mejorar y encontrar su propio lenguaje visual. Poco a poco, se agregaron más exposiciones en Frankfurt, Stuttgart o Berlín, incluso en París. Tratt mostró su trabajo públicamente, aún no podía independizarse financieramente y dependía de la ayuda de los artistas de Frankfurt.

El año 1933 supuso un doloroso punto de inflexión, como lo fue para tantos artistas de la época. Max Beckmann ya había caído en desgracia por representar el arte “moderno”, que fue rechazado y, en consecuencia, también manipulado políticamente. En 1933, Tratt fue elogiado por la prensa en el espectáculo «Das Junge Frankfurt» por haber superado la influencia de su maestro. Sin embargo, la denuncia pública de la Kunstgewerbeschule y sobre todo de los estudiantes de Beckmann no dejó de materializarse. El propio Max Beckmann fue despedido de su cargo sin previo aviso en abril, los nazis exigieron que toda la escuela fuera «limpiada» del «arte corrosivo bolchevique» y la clase magistral se disolvió. La difícil situación profesional y financiera de Karl Tratt también se vio ensombrecida, cuando le diagnosticaron tuberculosis tras un examen médico en 1934. Las esperanzas del trabajo de una vida se desvanecieron, la desesperación dominó su mente ya maltratada mentalmente. Su condición lo llevó a permanecer en un sanatorio en Davos en 1935, donde inicialmente esperaba atención afectuosa y tranquilamente pensó en curarse.

Sin embargo, constantemente acosado por dolores de cabeza y náuseas, Karl Tratt abandonó el sanatorio sin curarse y regresó a Frankfurt en 1936, donde su hermano lo acogió. Algunos documentos sobrevivientes dan una idea del tormento que soportó. Sus ataques de fiebre e insomnio a veces lo dejaban paralizado, pero a veces también desencadenaban una ambición inesperada. Empezó a escribir sus condiciones oa componer relatos que giran en torno al seudónimo de «Vincent Caté». En abril de 1937, Tratt ingresó en el hospital de Frankfurt. Sintió el final de su vida y le escribió a un amigo: «Una vez que regreses, solo encontrarás mi alma. Luego, con cuidado y cuidado, ponga su pie en la habitación, de ninguna manera perturbe el silencio”. El 16 de diciembre de 1937.

Fuente: Kunstmarkt.com (Texto original en alemán).

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las imágenes puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

Nudismo en un clima frío: la cultura visual de los naturistas en la Gran Bretaña de mediados del siglo XX

Una visión fascinante de una cultura nudista británica experimental que desafió y transformó radicalmente las actitudes convencionales hacia los cuerpos y sus representaciones.

Este volumen ricamente ilustrado examina el fenómeno idiosincrásico del nudismo social en la Gran Bretaña de mediados del siglo XX, una nación insular legendaria por su falta de sol y sus actitudes sociales reservadas.

Estructurado en tres fases interrelacionadas, los lectores se encuentran por primera vez con el movimiento en su génesis en la década de 1920, cuando el nudismo era sinónimo de vegetarianismo, intelectualismo y utopismo. Esa cultura naciente proliferó en la era de la posguerra, con un panorama cada vez mayor de clubes de aficionados y organizaciones gubernamentales junto con publicaciones de alta circulación y fotógrafos que desafían la censura. Finalmente, Annebella Pollen examina la redefinición del movimiento como naturismo, sus batallas culturales y su lucha por sobrevivir en medio de los cambios en la liberación sexual en la permisiva década de 1960.

Los cuerpos sin adornos fueron la herramienta de campaña central de la propaganda fotográfica del naturismo británico. Llamaron la atención sobre la causa e impulsaron las ventas de publicaciones, pero también atrajeron el oprobio público regular. La cambiante cultura visual del naturismo proporciona así una visión microcósmica de las transformaciones morales, legales y estéticas británicas en un período de rápido cambio social, revelando perspectivas en evolución sobre la salud y el sexo, el género y la etnia, el placer y el poder.

Annebella Pollen es lectora de Historia del Arte y Diseño en la Universidad de Brighton. Su primer libro, Mass Photography: Collective Histories of Everyday Life, exploró 55.000 instantáneas de aficionados tomadas en un día en 1987. The Kindred of the Kibbo Kift examinó el oficio modernista y la espiritualidad oculta de los antiguos jefes de tropa en la Inglaterra de la década de 1920.

Nudism in a Cold Climate
Autora: Annabella Pollen
Atelier Ediciones 2022
ISBN: 9781733622066

Fuente: H&E Naturist (Texto original en inglés).