Celebran con bodypainting el vínculo entre humanidad y naturaleza

Muestra Imágenes de Patricio Robles Gil y otros siete fotógrafos, con un ensayo de Federico Reyes Heroles; proyecto auspiciado por el Congreso Mundial de Tierras Silvestres.

Circula en librerías de México (también en Internet) el álbum fotográfico Cuerpos pintados. Rituales salvajes (Editorial Océano, 2019): diseño y producción del fotógrafo Patricio Robles Gil y ensayo de Federico Reyes Heroles. En noviembre del año 2009, en el marco del Noveno Congreso Mundial de Tierras Silvestres (Wild 9), un grupo de artistas plásticos, fotógrafos y modelos, bajo coordinación de Patricio Robles Gil, se dio cita en la hacienda Tekik de Regil (El lugar de la sangre) de Yucatán para participar en una acción plástica singular: pintura corporal (bodypainting) en correlación con la naturaleza.

“Este libro cuenta la historia de ese ejercicio realizado hace 10 años: un acto que demostró hasta qué punto siguen vivos entre nosotros los aspectos rituales de un acto ancestral. En esta colección de imágenes se plasman, desde la perspectiva de la estética moderna, las proximidades espirituales de esa práctica de índices contiguos a lo litúrgico”, apunta, en la introducción del cuaderno, Patricio Robles Gil, presidente de la fundación Unidos para la Conservación.

El lector tiene en sus manos un catálogo que conjuga la imaginación gráfica de los artistas plásticos participantes (Carmen Parra, Fernando González Cortázar, Maria Sada, Álvaro Castillo, Eustaquio Cortina…) y la  ponderación visual de los fotógrafos (Jack Dykinga, Thomas D. Mangelsen, Patricia Robles Gil, Michael Nick Nichols…), que permitió suscribir un evento efímero (bodypainting) en un pergamino visual conformado por más de 50 iconografías untadas de la luz de los pinceles sobre la piel.

“La piel fue la primera superficie utilizada para la expresión pictórica. Los diseños sobre la piel y sus designios: guerra, religión, festejo, duelo. Colores con distintas codificaciones y, por supuesto, lo lúdico: pintarse el cuerpo por el simple gusto de hacerlo y con ello ser otro. Alterar el estado natural de la piel en los cortejos, las cosechas o la guerra. Este libro da testimonio de ese ritual de registro milenario vigente en pleno siglo XXI”, precisó, en entrevista con La Razón, el escritor y comentarista político, Federico Reyes Heroles.

¿Búsqueda de resaltar la belleza o acentuar ciertos rasgos? Cuando se trata de adornar o decorar el cuerpo el impulso es otro. Los colores utilizados son muchos más llamativos, más festivos y mucho más variados.

¿Obsesión atávica por ornamentar el cuerpo? Hay una curiosidad por lo sobrenatural en los seres humanos. En esas imágenes sobre la piel se invocan demonios y dioses. Esos impulsos están asociados con la imaginación y el exotismo.

¿Importancia de este libro? Patricio Robles Gil da testimonio de un encuentro excepcional ocurrido hace diez años, que posee asombrosa vigencia. Su aportación mayor se sustenta en la propuesta de lo ético empalmado con lo estético. En el libro se rescata la esencia ancestral para ponerla al servicio del presente y del futuro.

¿Quebrantamiento de los esquemas del bodypainting? No hay una exacerbación del desnudo: la desnudez como una alegoría del regreso a nuestros orígenes. Cuerpos que se transforman y son registrados por la cámara. El asombro, objetivo primordial. La desnudez en mudanza con la creación. Hembras y varones se han convertido en obra de arte. La piel como un lienzo inagotable. Este libro es más que todo, un homenaje a la vida en su articulación con la naturaleza.

¿Erotismo armónico con la naturaleza? Bodypainting sin “cuerpos perfectos” de mujeres hermosas. Fotografías que se convierten en la crónica de un evento singular.

Cuerpos pintados. Rituales salvajes (Hojear el libro aquí)
Autores: Patricio Robles Gil (diseño, producción y fotografía) Federico Reyes Heroles (ensayo)
Editorial Océano 2019

Fuente: La Razón de México. Texto: Carlos Olivares.

Desnud Arte: Greg Gorman

El fotógrafo Greg Gorman (Kansas City, Missouri, USA, 1949) es conocido, por sus destacados retratos del mundo de Hollywood fundamentalmente, cuyas imágenes han protagonizado portadas y posters interiores de numerosas revistas (Life, Vogue, Vanity Fair…).

Pese a ello, puede destacarse del mismo su particular visión del desnudo y, en particular, del desnudo masculino, libre de cualquier restricción o taboo, pero sin una visión homoerótica del mismo.

Gorman desarrolla una fotografía digital, en blanco y negro, para la que ha creado una técnica propia que podemos apreciar en el siguiente enlace. En el portal digital Lighting Essentials se muestra una colección destacada de material audivisual sobre este artista.

Fuente del texto: migueldesnudo.com

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las fotografías puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.

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The Magazine Body de ESPN, breve historia

El Magazine Body de ESPN nació en octubre de 2009 con una misión singular: celebrar el increíble poder de la forma atlética. Con la ayuda de 20 atletas valientes, incluidos Serena Williams, Adrian Peterson y Dwight Howard, y un grupo de fotógrafos igualmente élite, el tema debut se estableció inmediatamente como una fuerza cultural.

Desde entonces, Body se ha convertido en algo más que una impresionante cartera anual de imágenes: se ha convertido en una poderosa plataforma de narración de historias, un foro confiable para que los atletas compartan no solo sus puntos fuertes, sino también sus vulnerabilidades. Ha habido muchos hitos en el camino: el ícono del voleibol olímpico Kerri Walsh Jennings posó para el tema en 2013 mientras estaba embarazada de ocho meses. El duatleta transgénero Chris Mosier compartió su poderosa historia de transición con el mundo en 2016. La remera paralímpica Oksana Masters se atrevió a posar sin sus prótesis en 2012. La leyenda del golf Gary Player, en 2013, demuestra que todavía puede tener abdominales rotos a los 77 años.

En los últimos 11 años, a través de miles de fotografías de más de 200 atletas, la franquicia Body de ESPN ha ayudado a cambiar la forma en que las personas piensan sobre la forma atlética. Impulsó y dio forma a debates sobre el aspecto de los atletas y lo que significa tener un cuerpo perfecto para su deporte. Ha inspirado una apreciación más profunda de lo que nuestros cuerpos son capaces de hacer, el poder que poseen, los defectos que nos obligan a aceptar, lo que pueden superar y hacia dónde nos pueden llevar. Es un diálogo del que estamos orgullosos, y estamos comprometidos a continuar en los años venideros.

Fuente: espn.com

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Robert Mapplethorpe: retratos, desnudos y erotismo

Fallecido en 1989, el fotógrafo fue autor de una obra audaz y controvertida, que abarcó desde imágenes de celebridades hasta escenas de sadomasoquismo. De familia católica e íntimo amigo de Patti Smith, Mapplethorpe se involucró de cerca con lo que quería mostrar: la desconocida escena under de Nueva York.

Solo tres meses después de la muerte de Robert Mapplethorpe, en marzo de 1989, a los 43 años, su retrospectiva The Perfect Moment aterrizó en Washington D.C. La muestra exhibía 175 fotografías, entre las que se encontraban sus retratos de celebridades del ambiente neoyorquino, algunos bodegones de naturaleza muerta y sus imágenes más polémicas: el Portafolio X, una serie de fotografías que mostraban escenas de sadomasoquismo y homoerotismo. Las imágenes fueron condenadas por el senador republicano Jesse Helms, quien emprendió una campaña contra el apoyo al arte “obsceno” con fondos públicos. La Corcoran Gallery, sede de la muestra, decidió cancelar la exhibición, que contaba con financiamiento estatal. La polémica se reeditó cuando The Perfect Moment llegó al Centro de Arte Contemporáneo de Cincinnati, en marzo de 1990. Grupos conservadores exigieron para que se retirara la muestra y el museo tuvo que enfrentar un juicio por el contenido exhibido. Finalmente, fueron absueltos de los cargos de obscenidad que se les imputaba.

“¿Qué les dirías a esas personas que te acusan de tener una mente sucia?”, pregunta una reportera al fotógrafo, en una escena del documental Mapplethorpe: Look at the pictures (2016). “No sé qué significa eso exactamente. Creo que todos están involucrados de una manera u otra con la sexualidad, así que si crees que el sexo es sucio, todos tienen una mente sucia”, responde Mapplethorpe.

Más allá de las polémicas por su contenido, la obra de Robert Mapplethorpe significó un punto de inflexión en la fotografía contemporánea. “El trabajo de Mapplethorpe y sus significados no son estables ni estáticos, sino que están continuamente abiertos a la reinterpretación a medida que otros artistas ofrecen enfoques alternativos para la creación de imágenes”, explican a Culto Lauren Hinkson y Susan Thompson, curadoras de Implicit Tensions: Mapplethorpe Now, la muestra que el Museo Guggenheim de Nueva York exhibe hasta 2020.

A 30 años de su muerte, el museo revisa la obra del fotógrafo y también cómo su visión “se ha metabolizado en varios puntos a lo largo de las décadas por sus propios contemporáneos, y por una generación más joven de artistas que trabajan hoy”, añaden desde el Guggenheim, institución que en 1993 recibió la donación de 194 obras del fotógrafo, entregadas por la Fundación Robert Mapplethorpe.

Comienzos artísticos

Nacido en Long Island, Nueva York, en 1946, Mapplethorpe fue el el tercero de seis hermanos y creció bajo el rigor de una familia católica. Mientras su madre soñaba con la idea de que Robert se ordenara sacerdote, su padre prefería que incluso estudiara publicidad antes que artes. Finalmente, en 1963 entró al Instituto Pratt, en Brooklyn, donde estudió dibujo, pintura y escultura, artes que exploró mucho antes de involucrarse definitivamente con la fotografía.

En 1969 se fue a vivir con Patti Smith a una habitación en el Hotel Chelsea. Se habían conocido tres años antes, cuando la cantante llegó desde Chicago con la esperanza de empezar una nueva vida en Nueva York. Smith llevaba la dirección de unos amigos donde pensaba alojar, pero en lugar de ellos se encontró con Mapplethorpe. “Entré en la habitación. Había un muchacho dormido encima de una sencilla cama de hierro. Era pálido y delgado, con una oscura mata de pelo rizado. Tenía el torso desnudo y collares de cuentas alrededor del cuello. Me quedé quieta. Él abrió los ojos y sonrió”, recuerda la cantante y poeta en su libro Éramos unos niños (Lumen, 2010), donde relata su relación con Mapplethorpe. Fue el primer encuentro de la pareja, que mantuvo un estrecho vínculo hasta la muerte del fotógrafo, en 1989.

En un principio la producción de Robert eran sobre todo dibujos y collages, pero en el Hotel Chelsea conoció a Sandy Daley, una artista que vivía en la habitación contigua y que lo motivó a explorar en la fotografía con una cámara Polaroid que le prestó. “Fui su primera modelo. Se sentía cómodo conmigo y necesitaba tiempo para definir su técnica”, diría Smith en su libro con el que se adjudicó el National Book Award 2010.

Aquellas polaroids fueron sus primeros trabajos fotográficos. Entrados los años 70, Mapplethorpe ya encontraba su mirada artística y en 1973 montó su primera exposición individual, donde exhibió sus polaroids, que incluían autorretratos y retratos de su círculo cercano. En la medida que adquirió notoriedad, también retrató a las celebridades de la época: Andy Warhol, Debbie Harry, Grace Jones, Isabella Rossellini, David Hockney, entre otros.

Icono del retrato under

Al mismo tiempo que Mapplethorpe se concentraba en la fotografía como su arte definitivo, y por el cual hasta hoy es reconocido, también asumía su homosexualidad. No lo hizo solo en el aspecto personal y sincerándose en su relación con Patti Smith, sino que también como un tema que le interesaba documentar.

Así, a partir de fines de los 70, la fotografía de Mapplethorpe tomó un nuevo rumbo. Fue en esa época cuando comenzó su interés por retratar la escena underground del sadomasoquismo en Nueva York. Visitaba de manera recurrente el Mine Shaft, un club gay ubicado en Manhattan, y también en sus sesiones de estudio incorporó elementos del bondage y S&M. Los cuerpos desnudos, los primeros planos de genitales masculinos, las vestimentas de cuero, las cuerdas y los látigos fueron protagonistas en sus imágenes, las que a pesar de lo explícitas, ganaban sutileza a través del blanco y negro. Lo que Mapplethorpe buscaba a través de sus fotografías era borrar el límite entre lo que se consideraba pornográfico y el arte. “Estoy buscando lo inesperado. Estoy buscando cosas que nunca antes había visto… Estaba en condiciones de tomar esas fotos. Sentí la obligación de hacerlas”, dijo en 1988 en entrevista con ARTnews.

Probablemente fue en la etapa más elogiada de su carrera artística cuando a Mapplethorpe comenzaron a perseguirlo dos cosas. En 1986 fue diagnosticado de Sida, lo que lo llevó a acelerar su producción artística de los últimos años. A su vez, se preocupó de custodiar su legado artístico y trabajó en la creación de la Fundación Robert Mapplethorpe, la que, además de difundir su obra, financia investigación médica para la cura del VIH y Sida. Por otro lado, su gran retrospectiva The Perfect Moment, que giraría por Filadelfia, Chicago, Washington DC, Hartford, Berkeley, Cincinnati y Boston, entre 1989 y 1990, fue objeto de críticas y debate por el contenido explícito de las fotografías, polémica que llegó al Congreso. Sin duda, tanto antes como después de su muerte, la obra de Mapplethorpe conmocionó a Estados Unidos.

“¡Look at the pictures!”, decía en 1989 el senador y líder del movimiento conservador Jesse Helms, mientras mostraba las fotografías más explícitas de Mapplethorpe en el Congreso. El episodio de Helms fue de alguna forma la cara política de las críticas que cayeron sobre la obra de Mapplethorpe, a quien describía como un “conocido homosexual que murió de Sida y que promovió la homosexualidad”. La polémica causó la cancelación de la muestra en Washington.

La muestra que ahora presenta el Guggenheim explora, además, cómo el legado de Mapplethorpe se ha reflejado en fotógrafos como Rotimi Fani-Kayode (Nigeria), Lyle Ashton Harris (EEUU), Glenn Ligon (EEUU), Zanele Muholi (Sudáfrica), Catherine Opie (EEUU) y Paul Mpagi Sepuya (EEUU). “La muestra mapea cómo estos artistas han reclamado, rechazado, polemizado y trazado críticamente las implicaciones y la dinámica de poder de las imágenes de Mapplethorpe, proporcionando perspectivas nuevas y matizadas sobre la identidad y la diferencia”, explican desde el museo.

Provocativo y audaz, a 30 años de su muerte, la obra de Mapplethorpe está viva.

Fuente: culto.latercera.com Texto: Paula Valles.

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