Cuando los que posan son ellos

El modelaje masculino fue una profesión reconocida y bien remunerada con sus “tops” durante varios siglos.

Jacques-Louis David: “Patroclo”, 1780

Las Guerrilla Girls se preguntaban en los años 80 si las mujeres tenían que estar desnudas para entrar en el museo, aludiendo a la infrarrepresentación de artistas mujeres en estas instituciones, pero también a la sobrerrepresentación de desnudos femeninos. Pues bien, los hombres también se han desnudado, y mucho, a lo largo de la historia del arte, y también sus físicos cuelgan de las paredes de los centros artísticos; sin embargo, es poco lo que sabemos de ellos como modelos.

Durante siglos, el desnudo masculino se consideró la máxima expresión de la perfección, empezando por los griegos, quienes emplearon como modelos a los más destacados atletas. Esta concepción glorificada del cuerpo masculino se prolongó hasta el Renacimiento: pintores y escultores utilizaron como modelos no a personas reales, sino esculturas de la antigüedad, y así, se cree que el David de Donatello debe su cabeza a un busto clásico de Antinoo, bello joven supuesto amante del emperador Adriano.

Cadamour, “el rey de los modelos” (en el centro), posó para el “Leónidas en las Termópilas” de Jacques-Louis David (1800-1814)

Claro que no todos los artistas siguieron esta casi directriz: la historiadora del arte italiana Elena Lazzarini levantó ampollas cuando hace unos años aseguró que Miguel Ángel se inspiró en los clientes de burdeles masculinos –que según afirmó frecuentaba el genio– para los cuerpos de su inmortal fresco de la Capilla Sixtina. También se ha afirmado que Miguel Ángel utilizaba modelos masculinos para sus figuras femeninas, y no sería el único.

Ayudantes, familiares, otros pintores fueron los inspiradores de muchas de las obras que hoy admiramos, porque los modelos profesionales no aparecerían hasta las Academias, y con un reinado masculino hasta entrado el siglo XIX. Y eso por diferentes razones. Si el cuerpo por excelencia era el masculino, lo natural es que el modelo fuera hombre. Y esa fue también una de las razones por las que las mujeres artistas no pudieron formarse ni en talleres ni en academias: su entrada se vetó por considerar inmoral su presencia ante cuerpos masculinos desnudos.

La carrera como modelo de Charles-Alix Dubosc se prolongó durante sesenta años. Aquí aparece retratado en un ‘Estudio de figura’ por Victor-Casimir Zier (1846)

En la Académie Royale de Peinture et Sculpture, fundada en 1648 y tras la Revolución convertida en École des Beaux-Arts, se trabajaba de forma permanente con cuatro modelos,que posaban cada día dos horas, con un descanso en medio, y mantenían la misma postura durante tres días. Más adelante las horas diarias se ampliarían a cinco horas y la misma pose se mantendría una semana. Por supuesto, no se admitían mujeres modelos. Convertidos en funcionarios, de algunos modelos se podría decir que pasaron allí su vida, como el conocido como Deschamps, quien trabajó así de 1725 a 1772: su maestría al posar fue más apreciada que los estragos del natural envejecimiento. Los modelos vivían en habitaciones en el Louvre, igual que los académicos, y tenían establecida una jerarquía entre ellos; cuando se jubilaban, recibían una paga, que continuaba con sus viudas, si las había.

Todas estas podríamos llamar ventajas sociales se perdieron a mediados del siglo XIX, cuando los modelos empezaron a cobrar por sesión, también en talleres particulares. Como el modelaje había dejado de resultar apetecible, porque la paga era además escasa, los profesionales fueron sustituidos por jóvenes inmigrantes llegados del campo, luchadores en las ferias, trabajadores de la construcción, soldados… También las concepciones artísticas habían cambiado, y si Jacques-Louis David se había quejado del escaso abanico de físicos para sus pinturas históricas y mitológicas de grandes dimensiones, por perfectos que estos fueran, la irrupción del realismo convirtió en vital disponer de más variedad de hombres… y mujeres.

Sí, las mujeres empezaron a posar primero en la Royal Academy de Londres poco después de su apertura en 1768 y se les pagaba más que a los hombres para impedir que acudieran a los talleres prostitutas o similares. La institución británica fue en este sentido más abierta que la francesa y admitió modelos mujeres casi desde sus inicios, mientras que las academias españolas no lo harían nunca. Eso sí, para salvaguardar la moral, los estudiantes de la Royal Academy debían tener más de 20 años o estar casados para trabajar con las modelos, y por supuesto hombres y mujeres jamás posaban juntos. Cuando las mujeres fueron admitidas en la Royal Academy, en 1860, no podían trabajar con hombres desnudos, sino que los modelos llevaban una especie de bañador.

También por motivos económicos, los/as modelos solo posaban de forma individual, aunque a final de año y casi que como celebración un profesor podía ofrecer una clase con tres modelos posando como las tres gracias, o un grupo de modelos masculinos haciendo de gladiadores. Especialmente famoso a principios del XVIII en Londres fue el luchador James Figg, conocido como Figg the Gladiator. Todo ello cambiaría en la segunda mitad del siglo XIX, cuando la llegada del impresionismo y el mundo moderno hizo prácticamente desaparecer los modelos profesionales tal como se habían venido considerando en academias y talleres. La relación del artista y, ahora sí, la modelo cambió y nacieron las musas. Pero esa es otra historia.

Top models de los siglos XVIII y XIX

Cadamour (?-1846)

De origen italiano, fue conocido en París como “el rey de los modelos”, tal como rezaba en sus tarjetas de visita, por la perfección de su cuerpo y su profesionalidad: llegó a posar durante seis horas inmóvil y encadenado para Jacques-Louis David, de quien fue su modelo predilecto. Tras escuchar en cierta ocasión que Dubosc era más agraciado que él, se presentó en el estudio donde posaba aquel y ambos sometieron a consideración de los estudiantes cuál de los dos estaba dotado de mejor musculatura –en concreto, Cadamour les pidió que valoraban el esternocleidomastoideo–. Ganó Dubosc y a partir de ahí Cadamour sólo dejó dibujar su cabeza.

Charles-Alix Dubosc (1797-1887)

Una leyenda en su tiempo, a su muerte dejó un legado de 180.000 francos a los estudiantes de la École des Beaux-Arts de París. En un momento en que las mujeres ya se abrían paso en la profesión, la carrera de Dubosc, que había empezado a posar a los siete años, se prolongó durante más de sesenta. Además de encarnar el modelo de la Academia por excelencia, es recordado por sus memorias, ‘Sesenta años en los talleres de los artistas, Dubosc modelo’, repletas de información sobre los pintores para los que trabajó y de anécdotas tan jugosas como su disputa con Édouard Manet, cuando el artista consideró “exageradas” las posturas de Dubosc y este le espetó que “gracias a mi, más de uno como tú ha llegado a Roma”, a lo que Manet replicó “no estamos en Roma y no quiero ir allí, estamos en París, vamos a quedarnos aquí”.

Brozozomvsky, el polaco

Apodado así por su origen y por la dificultad de pronunciar su nombre, fue contemporáneo de los anteriores y trabajó en Francia, pero con una carrera más corta debido a que con los años ganó peso. T ras retirarse, montó un negocio de pelucas.

Fuente: lavanguardia.com Autora: Isabel Gómez Melenchón.

Las actitudes soviéticas hacia el cuerpo desnudo han cambiado con el tiempo

Siempre con un contexto ideológico, la revolución sexual, que pronto siguió a su contraparte en la recién nacida Unión Soviética.

Trabajadores desnudos en la fábrica Proletaria Victory, de vacaciones en Crimea, 1932

La libertad se manifestó en todo. La timidez en relación al cuerpo se percibía como una reliquia de la cultura burguesa. Casi todo el mundo empezó a desvestirse y la fotografía de desnudos se ha convirtió en un género popular.

En ese momento, el nudismo era una novedad para la URSS. Tomar el sol y nadar eran buenos para la salud (y el pueblo soviético necesitaba estar sano), por lo que, después de un duro día de trabajo, se animó a los granjeros, trabajadores y soldados colectivos a ir al lago o río más cercano para un baño desnudo.

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La década de 1920 vio el surgimiento de la sociedad radical “¡Abajo la vergüenza!”, Que creía que la verdadera igualdad de género solo podía lograrse de forma natural. Llegamos al fondo del asunto, literalmente.

El nudismo en los días de la URSS

La URSS es una “moralidad”. A pesar de esta actitud poco ética y desvergonzada, el nudismo, durante mucho tiempo, no solo prosperó, sino que se consideró la norma del comportamiento social. Sin embargo, por extraño que parezca, el nudismo no fue importado de Occidente ni de Oriente, sino que fue adoptado por los bolcheviques de representantes de la Rusia zarista. En particular, Nicolás II se adhirió a una moralidad muy libre. En 1992, pudieron verse numerosas fotografías de la familia imperial desnuda. Pero esta es una historia ligeramente diferente. Mientras tanto, hablemos de la URSS.

El primer propagandista del nudismo, como apertura espiritual, libertad corporal y moral, fue Lenin, incluso durante su estancia en Alemania. Cuando Lenin se encontraba con invitados de la Rusia zarista, siempre los llevaba a lagos nudistas, donde podían respirar verdadera libertad. En los socialdemócratas, esto causó una gran impresión. Entendieron que en esta forma no hay distinción de clase entre el gobernante y el hombre común.

Después de que Vladimir Ilich regresó a Rusia, decidió llevar la práctica a la sociedad rusa. Organizó, de hecho, el primer club nudista. El lugar de encuentro de la dirección de toda la sociedad proletaria superior. Por cierto, allí se exhibieron figuras prominentes como Trotsky, Kamenev, Lunacharsky … Para esta primera sociedad nudista en la URSS, el propio Lenin escribió una carta.

Curiosamente, la líder del nudismo femenino no era Krupskaya, sino Shura Kolontái. Fue ella quien se convirtió en la creadora de la famosa teoría del “Vaso de agua”. Sí, resulta que los bolcheviques estaban lejos de estar en contra de tal manifestación de su sinceridad y pureza. Apoyaron el movimiento y buscaron difundirlo en la sociedad. S. Glezerov escribió sus impresiones, donde señaló que rápidamente se empezaron a crear pequeños grupos de personas, que vagaban desnudos por las ciudades y pueblos. Al mismo tiempo, visitaban libremente teatros, conciertos, iban a comedores públicos para trabajadores, etc. A esta comunidad se le llamó simplemente “Abajo la vergüenza”.

Semashko enfrió algo la exposición masiva. El comisario de salud no condenó el nudismo. Se centró en el hecho de que Moscú es muy fresco y la ciudad está cubierta de nubes de polvo y suciedad, lo que afecta la piel de las personas. Recomendó salir con ropa. Al mismo tiempo, destacó que sería mucho más útil para el cuerpo y todo el organismo descansar fuera de la ciudad, cerca de los lugares de agua.

Bañistas desnudos en una playa cerca de Sochi, 1940

El declive del movimiento se produjo durante los años del gobierno de Stalin. Él, como graduado del seminario, era un adepto del ascetismo y la castidad en la apariencia exterior del hombre. Estas consideraciones hicieron que rápidamente pusiera las cosas en orden en la ciudad y vistiera a todos. El nudismo se introdujo en el Código Penal. Fue equiparado con vandalismo y violación del orden público. Como comprenderá, los nudistas y naturistas pasaron a la clandestinidad. Oficialmente, este fenómeno ha terminado.

El principal ideólogo del naturismo en Rusia y la URSS fue Maximilian Voloshin. No solo confirmó su ideología, sino que también mostró todas las ventajas del naturismo. Se convirtió en el fundador de las primeras comunidades, clubes y playas nudistas en Koktebel.

Así, como vemos, el nudismo en el territorio de Rusia y en todo el espacio postsoviético tiene raíces muy antiguas. Periódicamente, a lo largo de la historia, la gente ha llegado a comprender la corrección de sus ancestros antiguos de que el afloramiento no es un defecto, sino una introducción a la naturaleza. Por cierto, preste atención a lo que se indicó anteriormente: caminar desnudo es útil, pero solo donde la ecología está totalmente limpia. Incluso los representantes de este movimiento aspiran a garantizar la pureza de todo el espacio que los rodea.

Fuente: os.naturistas.com (Texto original en portugués).

Desnud Arte: Max Renneisen

Max Renneisen es un pintor alemán afincado en Berlín. Es vital para sus pinturas y dibujos basarse en el legado de los viejos maestros y explorar las posibilidades pictóricas de la imitación de la naturaleza a la luz de las imágenes modernas. Trabajando en una variedad de medios y formatos, desde pequeños dibujos en papel hasta pinturas al óleo a gran escala sobre lienzo, Max Renneisen se preocupa particularmente por cuestiones generales como la relación humana con la naturaleza y la relación entre el ideal y la realidad.

La ocupación de Max Renneisen con el mundo natural finalmente lo llevó a explorar el papel de la humanidad en él. Paradise Lost es un grupo continuo de pinturas y dibujos, que renueva el tema clásico del desnudo en la naturaleza. Si bien las figuras derivan de material fotográfico moderno que se encuentra principalmente en revistas, los paisajes circundantes son meras construcciones inspiradas en pinturas de viejos maestros. La visión distante, objetivante y a menudo irónica de Renneisen plantea preguntas sobre la relación entre la cultura humana y la naturaleza.

Max Renneisen nació en Hamburgo en 1977. Primero estudió Arquitectura en la Universidad Bauhaus de Weimar, antes de cambiarse a Historia del Arte en la Universidad Humboldt de Berlín y concluyó sus estudios con una maestría. Numerosos viajes lo llevaron a los museos y galerías más importantes de Europa, donde estudió las obras de Diego Velázquez, Peter Paul Rubens, Jusepe de Ribera, Frans Hals y Joshua Reynolds, así como las de Francisco de Goya y Gustave Courbet. Vive y trabaja con su socia, la artista visual Katharina Renneisen.

Más información, exposiciones, porfolios, libros, biografía, etc. en su website: Max Renneisen.

Nota: Haciendo clic sobre cualquiera de las imágenes puedes visualizarlas en sus tamaños originales, en modo “pase de diapositivas”.